jueves, 30 de junio de 2011

Día 26 - Más de ayer

Hoy nos dimos cuenta de que faltan muy pocos días para cumplir nuestro primer mes de estadía en tierras del Tío Sam. Hoy volvió Tim, después de un par de jornadas ausente por una operación de rodilla, y con su regreso nos enteramos que la semana que viene tal vez tengamos novedades respecto a nuestro futuro.

Hoy pasamos la mayor parte del día con Marcel, tratando de cambiarnos la conexión para poder acceder a Prophet sin dejar de estar conectados al mail de Buenos Aires. Hoy fuimos a almorzar con Alexis a un restaurante mexicano en la ruta 202, a 15 minutos de la oficina, y comimos muy pero muy bien. Hoy, además, faltan 44 días para que venga Leandro.

Hoy pasaron muchas cosas, pero fueron tantas las que sucedieron ayer que decidí explayarme sobre el tema. En realidad no decidí nada, mis tres princesas me recontra c... a ped.. porque no había contado con suficiente detalle la noche de anoche. Así que aquí va...

A la salida del laburo nos encontramos con Barry, que vive en nuestro edificio y nos dijo que sigamos a su moto para evitar el tráfico. Me senté al volante y Barry no aparecía. Como es la hora pico para salir del estacionamiento, no se puede esperar a nadie por mucho tiempo una vez que el valet parking te entrega el coche, y por lo tanto tuve que salir. Obviamente, Barry llegó a Firestone 10 minutos antes que nosotros, jeje (maldito tráfico...). El estacionamiento fue otro tema, porque el vecino del único lugar que estaba libre decidió estacionar una rueda de cada lado de la línea amarilla... Igual el Focus entró, pero hubo que hacer malabares para salir del mismo (de hecho, las chicas salieron antes de terminar las maniobras).

La gente se fue sumando de a poco. El lugar estaba lleno, y realmente es ideal para tomar algo un día de sol, con un patio muy copado, música en vivo, el río a pocos metros y la puesta de sol reflejada en uno de los edificios.

Al revés que en los after offices porteños, a medida que pasan las horas se va vaciando el asunto... Para después de la pizza que devoramos ya casi no quedaba ni luz ni gente. Los que resistíamos (eramos 10 aprox) mudamos la reunión al departamento de Mailk, en el piso 12 del edificio de The Residences que está al lado del río.

Describir con palabras la vista es imposible, pero creanme que vale la pena... Ya conté acá que el dueño de casa llenó su celular con reggaeton, así que sólo fue cuestión de conectar el teléfono a unos súper parlantes para dar comienzo al bailongo. Hubo también espacio para el intercambio cultural: nosotros les enseñamos a hacer trencito y les hicimos escuchar Vilma Palma, mientras que ellos...

Pongan en Youtube "Chicken Dance ha ha" y traten de imaginarse a 10 grandotes bol.dos bailando en ronda y haciendo la coreografía de este tema. Desopilante... Cuando el reloj marcaba las 1500, nos acordamos que al día siguiente (hoy) había que volver a la oficina y partimos...

Un par de horas antes habíamos ido a conocer la pileta, ubicada en el piso 9 y seguramente un gran lugar para matar el calor cualquier fin de semana que estemos acá o algún día cualquiera al salir de la empresa... Sabelo, Malik, te vamos a estar visitando, jajaja.

La conclusión es que cada día que pasa vamos descubriendo nuevas facetas de esta ciudad y casi casi que nos estamos encariñando.

Así está bien la historia, chicas?? jeje

Ah, finalmente los amigos de Augol me publicaron el texto que escribí... Los invito a leerlo en www.augol.com y después contarme qué les pareció... Gracias por estar!

Día 25 - Piedra de Fuego

Antes que nada, una aclaración para todos aquellos que comentan cosas como "podrían laburar de vez en cuando" y "para hacer eso iba yo": obviamente que estamos trabajando, a eso vinimos, solamente que las fotos y los textos refieren a la vida fuera del laburo, no queremos aburrirlos...

Hoy, por ejemplo, si quieren saber, seguimos laburando con Prophet... Además, tuvimos una reunión con Carole y Barbara, donde a algunos de nosotros nos volvieron a cambiar las fechas y destinos de la próxima etapa del proyecto... Ven por qué no les contamos nada? jeje...

Pero seguramente a ustedes les interesa saber más qué es lo que hicimos al dejar la oficina... En este caso agarramos al Focus y partimos hacia Firestone (de ahí el título del post, por si no lo entendieron, jeje), donde compartimos una amigable velada con Barry, Malik, Mark, Jen y los demás...

No contentos con eso, cuando terminamos con la pizza y la cerv...agua mineral... nos fuimos para el departamento de Malik... La vista que tiene el muchacho en el piso 12 nos hace sentir a todos un poquito peor sobre nuestros departmentos, jeje...

Por suerte le habíamos enseñado hace unos días lo que es el reggaeton, así que la fiesta explotó... Una de las chicas no quería venir, pero la terminó pasando bomba... En un momento fuimos para la pileta en el piso 9... Nos quedamos poco rato, pero presiento que vamos a volver, jeje...

Mañana hay que volver a laburar, pero esa no es la parte que les importa, jeje... Gracias por estar!!

Sí, a pesar de que algunos me pidieron que no lo haga más, estoy bajo amenaza y les cuento que faltan 45 días para que venga Leandro, el novio de Ari... No me peguen, soy Giordano!


Este texto fue escrito ayer a la noche, muy muy tarde, y subido recién hoy a la mañana por dificultades técnicas

martes, 28 de junio de 2011

Día 24 - Un paseo por la nada

Ok, lo admito: gran parte de la responsabilidad es mía. Yo tomé la decisión de ir, a pesar del calor que hacía. Yo busqué las direcciones en Internet, sin pedir referencias adicionales. Y yo pasé mal del mapa al mail una de las direcciones, así que nunca íbamos a llegar, jeje. Pero la otra estaba bien, la volví a chequear, y nada...

Hecho el descargo, paso a contar...

El día L-46 fue un día como cualquier otro en la oficina. Gris, lluvioso y Prophetístico... (?) Para cortar con eso, al mediodía fuimos a cumplir con el postergado alumerzo con Angela. Como el clima no daba para ir caminando, nos llevó en su auto hasta Harry SeaFood Grill en la orilla del río, donde degustamos unos nachos con ceviche de camarones y palta y un risotto de carne de cangrejo, además de pasar un muy buen rato.

La nota saliente de la tarde fue una visita de Bárbara, que nos avisó que de acá a un par de días vamos a tener una reunión y posiblemente haya novedades. Veremos, veremos, después lo sabremos...

Hacía rato habíamos hablado con las chicas de buscar una cancha de tenis y una pileta descubierta cerca del departamento para tener opciones para pasar el rato por la tarde. Con ayuda del Google Maps había ubicado hace un tiempo un YMCA con pileta y una escuelita de tenis y me pasé las direcciones a un mail. Hoy al salir, cuando la lluvia había dado paso al sol y la humedad había levantado la temperatura a niveles insospechados, le pedí a Ari que me acompañara a localizar esos lugares y averiguar un poco más.

La zona por la que caminamos no es precisamente la más linda del mundo, jeje. Para pior (sí, así con "i") la cancha no apareció por ningún lado. No sé si la página de dónde saqué la info será vieja, o si el lugar se desvaneció por el calor, pero no estaba, jeje. Habrá que seguir investigando. Encima, tampoco encontramos el YMCA. Caminando, caminando, gracias al ojo sagaz de Ari, dimos con una delegación juvenil que no era lo que buscábamos pero nos dio la info que necesitábamos: la pileta es cubierta. No, gracias... Igual, a pesar de que se nos frustraron por ahora nuestras ambiciones deportivas, el paseo estuvo lindo...

Al volver al departamento me puse a escribir un texto que tal vez me publiquen los amigos de Augol. De paso aprovecho para pasar el chivo: www.augol.com, mucho más que la mejor información deportiva... No se la pierdan!

Gimnasio, mucho Skype para hablar con la familia, actualización de fotos en Facebook y una lata de atún con fideos de ayer completaron el panorama de este martes loco, loco, loco... Gracias por estar!


lunes, 27 de junio de 2011

Día 23 - Fiestita de inauguración

Para respetar la cronologisitud (?) de este espacio, arranco con la anécdota que había quedado pendiente de ayer...

Cuando decidimos que ya habíamos paseado lo suficiente (no queríamos salir de noche sin conocer el camino) nos metimos en la boca de subte de la estación Fulton St (creo, jeje) de la línea verde, para emprender el regreso a los departamentos, a buscar los bolsos y el auto.

Caro, Vicky y Jime pasaron rápido con crédito guardado en sus tarjetas y desaparecieron de nuestra vista. Ari, Elen y yo quedamos del lado de afuera de los molinetes, y pronto descubrimos que la tarjeta de Ari ya no tenía más crédito.

De repente se nos acercaron dos muchachos. Uno en inglés y el otro en argentino (nada de castellano, el acento era de Almagro, Parque Patricios o Barracas, jeje) nos ofrecieron tarjetas onda Subtepass, que supuestamente tenían crédito para los tres... Mientras tanto, la máquina expendedora no aceptaba efectivo y no tomaba nuestras tarjetas... (música de suspenso, je).

Si hubiera sido una película, los tipos se convertían en zombies y nos atacaban, la escenografía daba para eso... La realidad es que yo les creía, pero el contexto, la forma en la que se acercaron y la desconfianza propia del porteño nos hicieron rechazar la oferta, o más bien hacernos los boludos, je.

Se acercó Jime a ver qué pasaba y nos sugirió que entremos por otra boca, a una cuadra de ahí... Subimos, volvimos a bajar... y la máquina no andaba... Por suerte la estaban arreglando y dos minutos después ya habíamos subido al subte, porque ya casi estábamos resignados a volver en taxi/caminando...

Creanme que la anécdota es mucho más interesante que lo que parece por como lo acabo de contar, por favor colaboren con su imaginación, jajaja.

Ahora sí pasamos al día de hoy, el 47 en la cuenta regresiva, que comenzó como todos los lunes con la reunión de equipo. Allí, Ari contó brevemente nuestra actividad de la semana pasada, Caro acotó, Elen y yo asentimos y después nos dedicamos a escuchar al resto del equipo y las novedades, que parece que vamos a tenerlas en el futuro cercano.

Después a seguir intentando amigarnos con Prophet, lo cual no estamos seguros si está cada vez más cerca o cada vez más lejos, jeje.

A la salida, invité a las chicas a la inauguración de mi departamento, que consistió en mate, cookies e intercambio de fotos. Pidieron que les cocine, pero saben que no tienen chances, jajaja (Y si no lo saben, se están enterando al leer esto, jeje).

Después bajé al gimnasio esperando encontrarlas, pero no las vi. ¿Habrán ido a otro horario? Mmmm... jeje. Al volver, retomé mi contacto con el chat, para hablar con gente a la que realmente extrañaba, aunque me faltan algunos/as todavía...

Agradecimiento especial a todos los que siguen el blog, los que comentan por acá, por Facebook, por mail, los que hacen críticas, sugerencias... En fin, a todos... Gracias por estar!!

domingo, 26 de junio de 2011

Día 20, 21 y 22 - Walk, Forrest, walk...

Ya prácticamente instalado en el 3 ambientes de la habitación 214, después de una mudanza que terminó cerca de las 11 de la noche y que agotó las últimas energías que me quedaban tras volver manejando desde NY, voy a intentar contarles algo de lo que pasó este fin de semana en la Gran Manzana, aunque seguramente me olvide unas cuantas de las cosas que hicimos, sepan disculpar...

El viernes nos fuimos un rato antes de la oficina y Caro agarró el volante por primera vez para depositarnos en la ciudad que nunca duerme. El viaje duró cerca de 4 horas, debido a complicados embotellamientos y un par de paradas técnicas. Con el GPS del celular que nos prestó Barry, no nos costó mucho llegar hasta el departamento de Jime, donde paramos Elen y yo (las otras dos chicas fueron al depto de Vicky).

Ducha, y a recorrer la ciudad. Paramos por unas porciones de pizza y subimos por Park Avenue hasta el cumpleaños de unos amigos de Barry. No recuerdo el nombre del bar obviamente, pero difícilmente me olvide que una de las chicas recibió una propuesta de matrimonio y otra fue acosada por una señorita. No insistan, me reservo los nombres, pero a cambio les dejo una frase para la posteridad: "Me manoseó una mujer casada", dijo una de las protagonistas de la noche. Saquen sus propias conclusiones...

El sábado nos levantamos tempranito, desayunamos en Dunkin Donuts y encaramos para el Empire State. Ya teníamos la entrada sacada, lo que nos ahorró bastante fila, pero igual la espera se hizo larga. Valió la pena desde ya, la vista es sencillamente increíble. Ya se lo imaginan, pero aclaro igualmente que sacamos 3 millones de fotos, jeje.

A la salida fuimos a caminar un rato por la Quinta Avenida (aplausos para las chicas, que resistieron por ahora la tentación de entrar a tooodos los negocios, sólo visitamos un par de jugueterías), pasamos por el Rockefeller Center -ya tenemos la foto con la estatua de Atlas- y la iglesia de San Patricio, para luego ir a almorzar a Bill´s Bar & Burger, un lugar que Ari había promocionado como la mejor hamburguesa del mundo. Por cierto, estaba buenísima.

Por la tarde dimos una vuelta por el MoMA (Museo de Arte Moderno). Si ven las fotos, se darán cuenta que no entendemos nada de arte, jajaja. No podíamos dejar de pasar por el enorme y hermoso Central Park, verde pulmón de esta jungla de cemento. Lo recorrimos y paramos a tomar algo en un barcito muy lindo, pero atendido por una moza bastante mala onda, jeje.

A esta altura llevábamos 10 horas caminando y no nos daban más las piernas, pero a las chicas les quedaba todavía energía para hacer shopping, jeje. Yo, mientras tanto, seguí recorriendo a paso lento la ciudad, me fui a ver las luces de Times Square y después me senté rendido a esperar. Nos reencontramos todos para cenar en Bubba Gump, donde degustamos una potente cena con camarones de todos los colores. Dato de color: en la mesa había un cartel con dos posiciones: "Run Forrest Run" para que el mozo te deje comer tranquilo, y "Stop Forrest Stop" para llamarlo. Además, Elen se llevó a casa el vaso de su trago.

Volvimos caminando y a dormir, ni se nos cruzó por las cabezas la posibilidad de salir, estábamos rotos, jajaja.

Hoy, 48 días antes de la llegada de Leandro, tuvimos más filas. Esta vez en Battery Park, después de bajarnos del subte, para entrar al ferry que nos depositó en la Estatua de la Libertad. Recorrimos la islita, sacamos unas fotos y volvimos a Manhattan. Anduvimos por el distrito financiero, Wall Street, World Trade Center, Ground Zero (ya están construyendo nuevas torres) y una pasadita por la orilla del río antes de volver.

Si me hacen acordar, mañana cuento la anécdota del viaje de vuelta en el subte. Hoy no, mañana...

Para el regreso a Wilmington, formamos un gran equipo: yo manejé, Caro se hizo cargo del GPS y las chicas atrás leían los carteles para que no nos perdamos. Llegamos sanos, salvos y físicamente destrozados, jeje... Gracias por estar!

jueves, 23 de junio de 2011

Día 19 - La noche de Wilmi

Tuvieron que pasar casi 20 días, pero finalmente salimos por la ciudad de noche, y mágicamente descubrimos... que hay vida nocturna en Wilmington!! Ojo, tampoco experimentamos demasiado, pero ya saber que no estamos solos es todo un alivio, jajaja.

El día había comenzado con otro plantón (ya van dos, qué nos está pasando, che? Es Wilmington...) ya que Angela estaba complicada y nos pasó el almuerzo para la semana que viene. Perdonada, obviamente. El resto de la jornada laboral siguió la tónica de los últimos días, con la salvedad de que aparentemente habríamos terminado con la tarea que nos asignaron en Prophet. Sí, los milagros existen, no dejen de creer, jeje.

Otro hecho para destacar es que Caro está haciendo escuela: se acercó Malik a nuestro escritorio y nos mostró que bajó un montón de canciones de "reguetoni" a su celular. ¿Sabrán Daddy Yankee, Don Omar y todos ellos, que hay un muchacho jordano que escucha sus canciones?

Minutos antes de salir llovía torrencialmente (como todos los jueves desde que estamos acá), pero una vez más esquivamos el chaparrón y evitamos mojarnos camino a casa. Chaz y sus muchachos nos habían invitado a cenar, pero era muy temprano para nosotros (7pm) así que aprovechamos para vengarnos del faltazo de la semana pasada. Ojo por ojo, jeje.

Después de una pasadita por el gimnasio (hoy ausente para Ari, a 51 días de la llegada de su novio; ayer faltó Elen) nos comunicamos y decidimos salir a cenar afuera.

El destino: Iron Hill, allá donde almorzamos hace unos días. El conductor: eu. Acá me voy a detener para comentarles que me enamoré del auto. Si bien no me gusta demasiado manejar, con un coche así realmente da gusto.

Comimos en una mesa en una muy bonita terraza, con música en vivo y algo que no habíamos visto todavía: gente joven!! Después de la cena íbamos a encontrarnos en Firestone con Malik y Barry, pero se nos hizo tarde y volvimos directo (hoy fue el día del plantón, parece, jeje).

De regreso paramos a cargar nafta en una estación de servicio, donde pusimos de manifiesto toda nuestra ignorancia para la tarea, que finalmente pudo ser llevada a cabo. Tanque lleno, corazón contento... o algo así... (?)

Mañana partimos hacia la Gran Manzana, así que antes de ir a dormir habrá que ponerse a armar el bolsete... Gracias por estar!!

miércoles, 22 de junio de 2011

Día 18 - La invitación

Hace unos días había contado en este espacio que todos los días pasaban cosas, o al menos siempre había algo para contar. Pues bien, este día de miércoles, número 52 en la cuenta hacia atrás para la llegada de Leandro, casi casi que sirve como excepción a la regla.

En la oficina, la foto es la misma. Seguimos metiéndole garra a Prophet, tratando de desenredar sus secretos, y de a poquito parecería ser que lo estamos logrando. O no, qué se yo...

En el almuerzo, se nos sumó nuevamente Barry, y paso a saludar Malik, al que no veíamos desde los sucesos de aquella noche de viernes. No compramos la comida esta vez, casi todos llevamos ensalada comprada ayer en el súper.

La noticia del día pasó por el mail. Ayer a última hora habíamos recibido una invitación de Tim para comer en su casa el 4 de julio, feriado por la independencia de acá. Se juntó el tribunal, y debatió las posibles soluciones para intentar no quedar mal con el jefe, pero hacerle saber que íbamos a estar fuera de la ciudad en ese momento y no íbamos a poder asistir. Al parecer quedó todo bien, vamos a arreglar para otro día, nos quedamos con la chance de disfrutar del fin de semana largo, y de yapa nos invitó de acá a un par de semanas a ver al equipo de baseball de Wilmington. Todo indica que son medio pelo, pero allí estaremos, alentando al equipo... (?)

Después del trabajo nos separamos. El cansancio ganó la batalla y frustró los planes de after office, de shopping para Caro y Elen, y en mi caso incluso me bajé del gimnasio (hasta donde tengo entendido las chicas sí fueron...).

Mañana en teoría arreglamos para ir a almorzar con Angela, pero eso será otra historia. Ahora, a dormir... Gracias por estar!

martes, 21 de junio de 2011

Día 17 - Jime

Hoy me costó definir el título. A veces me faltan opciones, esta vez sobraban. Me terminé decidiendo por el más simple, pero también porque ella me cae bien, porque pasamos la mayor parte del día con ella, y porque así de una vez por todas se digna a leer este espacio, jajaja.

El encabezado podría haber sido "Llegó el verano", porque mientras en buena parte del hemisferio sur se están c... de frío y se les hace de noche a las 6 de la tarde, acá están volviendo las temperaturas más altas, que nos permiten tomar algo al aire libre hasta las 8 de la noche.

Otra forma de arrancar hubiera sido "Las ventajas de tener auto", porque eso fue lo que experimentamos en más de una ocasión durante el día. Ahora que lo pienso, no debería estar ventilando posibles titulares, me los tendría que guardar para cuando no tenga... Ups!

Cuando me despierto con tiempo suficiente como para tomar unos mates antes de salir, la jornada arranca distinto, más power, por así decir. Así fue en este día 53 de la cuenta regresiva leandrística... (?). La mañana laboral no tuvo mucho para destacar, fue más de lo mismo, con la excepción de la telefoneada a Laurita C. para saludarla por su cumpleaños (después, más tarde, recibí otra llamada... gracias chicos!!).

A eso de las 12 apareció Jime, nos presentó a su jefe Albert, y nos quedamos charlando brevemente con ellos y con Tim, que era el que los había invitado a una reunión. A la tarde, cuando terminó con su agenda, nuestra compañerita porteña se quedó laburando en mi escritorio hasta que se nos hizo la hora de salir.

En el medio estuvo el almuerzo, en el que Caro se fue al departamento, y su lugar en la mesa de la cafetería fue ocupado por Barry, quien nos contó algunos pormenores de cómo había terminado la noche del viernes...

Cuando abandonamos la oficina con Jime, la llevamos a Rodney Square, le mostramos uno de los deptos, agarramos el Focus y nos fuimos para Firestone. Se trata de un barcito a la orilla del río, al cual presiento que volveremos en más de una ocasión, no sé por qué, jeje. Comimos algo (bastante, a decir verdad...), tomamos algo y charlamos un rato largo.

Después dejamos a nuestra visitante en la puerta de la estación de tren y partimos hacia Shop Rite. ¡Qué distinto es ir a hacer las compras con el coche! Ya sin la limitación del peso que pudieran cargar nuestros brazos, aprovechamos para traer bastantes provisiones...

A pesar de que llegamos casi a las 22, tres de nosotros bajamos al gimnasio para cerrar el día a puro ritmo. No voy a decir quién fue la que se quedó, sería incapaz de hacerle algo así a Ari... =)

Mañana tal vez el texto lo haga más temprano... A buen entendedor, pocas palabras... Gracias por estar!!

lunes, 20 de junio de 2011

Día 16 - Lo digo o no lo digo?

Tal como relatara la semana pasada, los lunes suelen tener pocas cosas que contar. Quizás sea porque es el momento en el que pisamos el freno después de la vorágine del fin de semana, acaso la razón tenga que ver con que los lunes son aburridos de por sí, o a lo mejor hay alguna razón mística detrás de todo esto... (?)

La cuestión es que, a 54 días de la llegada de Leandro (no me olvido, eh, jeje), todo parecía indicar que el día iba a pasar sin pena ni gloria...

A la mañana tuvimos nuevamente la reunión de equipo, donde cada miembro tuvo que contarle a los demás -y sobre todo a Tim- los avances laborales de la semana y los temas en los que estaba trabajando. Pensamos que íbamos a zafar, pero no, también nos tocó hablar, jeje. Obviamente no pudimos decir mucho más que "nos pasamos la semana entrenando", pero por lo menos nos sentimos parte, je.

El resto de la jornada la transcurrimos sumergidos en Prophet, investigando un poco y tratando de resolver las cosas que nos dieron para hacer el viernes. Cuesta, pero con garra y corazón todo es posible... (?) El único corte fue al mediodía, cuando para romper la rutina nos fuimos a almorzar a un lugar de comida mexicana que queda a la vuelta de la oficina. Tacos, burritos y de vuelta al laburo...

La monotonía de la tarde se rompió en pedacitos con lo que parece ser un notición, pero lamentablemente para todos ustedes, curiosillos míos, no podré revelarles nada hasta que no haya confirmaciones, debido a la cantidad y a la velocidad de los cambios en la información. ¿Por qué lo cuento entonces, si no voy a decir de qué se trata? Buena pregunta...

A la salida del laburo hubo un breve intercambio de fotos, y después cada uno hizo la suya, a tal punto que bajamos al gimnasio en horarios distintos. En mi caso hablé con la familia, lavé bastante ropa y terminé de ver una película que me había quedado por la mitad.

Ah, para los que preguntaron, que fueron varios, las excusas que dieron nuestros compañeritos que no asistieron al encuentro del miércoles pasado fueron las siguientes:
-"Me olvidé por completo" (apreciamos tu sinceridad, Kathryn, pero la próxima ponele onda...)
-"Estuve ahí y no los vi" (el lugar mide 2x2, Elizabeth, y yo estaba sentado frente a la puerta...)
-"..." (gracias, Chaz, acá tal vez aplique eso de que es mejor quedarse callado y parecer...)

En fin, mañana se viene un día agitado, con visitas desde Buenos Aires incluidas, así que a descansar se ha dicho... Gracias por estar!!

domingo, 19 de junio de 2011

Día 14 y 15 - Fiacadelfia

A sólo 55 días de la llegada de Leandro, me voy a tomar una pequeña licencia antes de arrancar, para contarles que acabo de animarme a hacer algo que pensé que nunca iba a animarme a hacer... Sí, señores, yo... usé la plancha... (?) La buena noticia es que no quemé nada, la mala es que creo que las camisas siguen arrugadas, jajaja.

Ahora sí, a lo que nos compete. Me toca reportar sobre el fin de semana que vivimos en Philadelphia, después de la agitada noche del viernes que conté en la entrada anterior. Estuve pensando bastante, y creo que si tuviera que describir el finde en una palabra, sin dudas esa sería fiaca. Sería genial resumir estas 48 horas con una sola palabra, porque me da fiaca contar todo lo que pasó, jeje...

No, en serio. Ayer nos levantamos más temprano de lo que correspondía porque Elen recibió una llamada (suponemos que de Movistar) que confundimos con la alarma. Considerando las pocas horas que habíamos dormido, eso nos liquidó psicológicamente... Hicimos un poco de fiaca hasta que juntamos fuerzas para levantarnos, y nos fuimos a desayunar a Starbucks. Volvimos y nos tiramos un rato a la pileta, o mejor dicho al costado de la pileta a tomar sol...

Más tarde, hicimos una pausa en la fiaca para dar una pequeña vuelta por la ciudad vieja y algunos de sus edificios históricos, a los que no entramos en ese momento, en algunos casos porque no se podía y en otros... por fiaca. Después yo me fui a la habitación a ver un poco de fútbol mientras las chicas hacían un poquito más de fiaca en la pileta.

Con la fiaca a cuestas, salimos a recorrer la ciudad hacia el centro para buscar un lugar para almorzar, y como no se nos ocurrió nada más original, terminamos en Mc Donalds. Voy a empezar gestiones para que traigan a Argentina la Angus con champignones y gruyere que me mandé, es de otro planeta...

En fin, a pesar de la fiaca seguimos caminando un rato largo más, pero parando a descansar en cada fuente que nos encontrábamos, jeje... Atravesamos un boulevard donde estaban puestas las banderas de casi todos los países (no estaba la de Cuba, por ejemplo...) y llegamos hasta el Museo de Arte, el de las escaleritas de Rocky... A esta altura se imaginarán que ni a palos subimos corriendo, je... Fue caminando despacito, para confirmar que estaba cerrado. Luego volvimos para el hotel y pasamos por el Chinatown, pero no cuento nada al respecto porque de sólo pensarlo me revuelve el estómago, jajaja.

Llegamos a la habitación a eso de las 9 y ahí la fiaca alcanzó su máximo nivel, a punto tal que alguna de las chicas se mandó una pequeña siestita... Finalmente salimos, cenamos en una pizzería, y fuimos a buscar algún lugar para bailar. Entramos, por recomendación de Gina (la pasante), a Plough & The Stars, donde descubrimos que los jóvenes estadounidenses tienen una forma un tanto particular de interrelacionarse: acá el "trabajás o estudiás?" se reemplazó por acercarse a la piba y apoyarla; si se aleja, se busca a otra, pero si se queda, ese es el paso de baile... Bizarro...

Cuando tuvimos suficiente en el Palacio del Apoyo, cruzamos al bar cubano de la noche anterior. Las chicas se quedaron bailando, pero yo decidí irme a dormir un rato antes. Sí, fiaca...

Esta mañana desayunamos nuevamente en Starbucks, pero esta vez en uno más lejano. Dimos vueltas por un shopping antes de completar nuestra visita a la ciudad vieja con un tour por el Independence Hall, que es donde se firmó la independencia yanqui. Además pasamos brevemente por una exposición sobre la moneda en la Reserva Federal.

Tras un breve almuerzo, agarramos el Focus y partimos hacia Franklin Mills, un outlet en las afueras de Phladelphia. Ya sin el GPS (se lo devolvimos a Mark) costó un poquito más llegar, en parte porque la pifié en una salida y terminamos en una especie de Parque Chás, jeje. Igual llegamos, y para sorpresa de las chicas (mía también, debo confesarlo) fui yo el que más compró y más gastó, se ve que me debía una renovación de vestuario, je.

El viaje de vuelta sirvió para confirmar que Ari ya le agarró la mano al coche definitivamente, y que el tráfico norteamericano es bastante más ordenado que el argentino...

Ahora a dormir, y desde mañana a planificar el próximo finde... Pa pa parabara, pa pa parabara... Gracias por estar!!

sábado, 18 de junio de 2011

Día 13 - No perdamos el Focus

Ok, es tardísimo. Ok, hoy nos pasó de todo. Ok, es difícil de resumir, sobre todo a esta hora, pero hay cosas que no se pueden dejar de contar, noticias bomba que el pueblo necesita saber... (?)

Lo primero que hay que contar, me encantaría hacerlo mejor pero no me sale, es lo que veníamos postergando hace días: tenemos autooooo!!! Sí, nuestra vida cambiará a partir de hoy, gracias a nuestro nuevo Ford Focus ¡azul eléctrico! A la hora del almuerzo, nos vino a buscar Tim para ir a la agencia y firmar los papeles. En realidad él firmó, nosotros miramos nomás, y escuchamos las recomendaciones, jeje...

Después había que llevar el auto al estacionamiento del edificio... Ninguno se animaba, así que por suerte Tim se ofreció a manejar él... El horóscopo chino dice que hacer bosta el auto delante de tu jefe no trae muy buena suerte, jajaja...

Cuando volvimos, y después de un breve almuerzo, se nos acercó Tu para darnos una consigna de laburo que nos va a mantener ocupados la semana que viene... Sí, se viene en serio esto, ustedes creían que no?

A la salida (gracias a gestiones de Mark nos dejaron ir a las 3, qué lindo es EEUU...) fuimos a armar los bolsos, solucionamos el tema del estacionamiento y partimos hacia Philadelphia.

Párrafo aparte para la señorita Ari, que se la bancó como nadie, agarró el volante, superó sus miedos y nos llevó hasta el Holiday Inn de Philly (ojo, a mitad de precio).Aplausos para ella... Yo le hice de copiloto y navegante, con ayuda del GPS, y las chicas alentaban desde atrás... Costó al principio, pero le pusimos toda la garra y llegamos... =)

Dejamos los bolsos en el hotel, nos cambiamos, y partimos para la casa de Mark, donde hicimos "la previa"... Íbamos a ir caminando, pero estábamos llegando tardísimo así que salió taxi... Hermosa la casa de Mark y Barbara (una genia), donde tomamos algo, comimos algo, siguió llegando gente e hicimos tiempo hasta la hora de cenar...

No recuerdo el nombre del restaurante, pero era francés, y se comía muy bien. A pesar de estar en Yanquilandia, tres de nosotros optamos por diferentes cortes de carne... Ni por asomo era la de allá, pero se la bancó bien...

Show must go on, así que dejamos de lado a un par, y seguimos caminando hasta un bar, donde había una banda tocando en vivo (muy buenos!!), y en el piso de arriba había música...

Estaba bien, pero no era suficiente, así que seguimos viaje hacia Cuba Libre, donde pasaron dos cosas: yo me creí que bailaba bien (por supuesto en comparación al resto, jeje) y Elen acaparó la atención de todos los muchachos del lugar, que no pararon de sacarla a bailar... No fue la única, yo también ligué algún comentario, pero como era de un tipo no me interesa... Ah, no les dije pero el barrio en el que andábamos se llama "Gaybourhood" (Neighbourhood en inglés es barrio).

Nuestro próximo destino, cuando cerró el local cubano, fue ooootro bar (no nos paraba nadie, jeje)... Ahí, lamentablemente nos quedamos poco rato, porque hubo un episodio confuso, Malik se agarró a trompadas con alguno y tuvimos que salir a ver qué onda... No lo encontramos ni a él ni a Barry, así que nos subimos a un taxi y nos mandamos derechito al hotel...

Mientras escribo esto, sigo sin poder creer la cantidad de cosas que nos pasaron hoy, lo bien que estamos acá (tenemos autoooooo!!!), y lo mucho que vamos a tener que laburar a corto, muy corto plazo... Gracias por estar!!

jueves, 16 de junio de 2011

Día 12 -Y ahora???

Esa es la pregunta que nos hicimos entre nosotros y sobre todo cada uno a sí mismo... Lo que no nos preguntamos es cuánto falta para que venga Leandro, todos sabemos que son 58 días, jeje.

Sí, se nos fue el entrenamiento. Kevin y John terminaron de dar los temas que faltaban, se despidieron un rato después del almuerzo, y así se nos acabó la etapa preparatoria. El tema es que no estamos muy seguros de haber aprendido algo en estos días, o mejor dicho no nos termina de quedar claro si lo que aprendimos es suficiente, y si lo vamos a poder usar cuando salgamos al mundo real...

El consenso general es que nos quedemos tranquilos, que una vez que empecemos a trabajar los conceptos se van a fijar, y que hay toneladas de gente que nos va a ayudar cuando tengamos algún problema, peeeeeero, la incertidumbre juega de titular, capitán y patea los penales, jeje.

El resto del día (un par de horitas) lo usamos para resolver un pequeño problemita de conexión que teníamos con la red de Buenos Aires, revisar algunos de los manuales que estuvimos leyendo estos días y hacer tiempo hasta las 5.30, que fue cuando Mark nos pasó a buscar.

Un capo, Mark, dicho sea de paso. Nos pasó a buscar, nos llevó a Kooma, un lugar por la Costanera donde suelen ir con Barry, Malik, y toda la banda, a tomar algo después del laburo una vez cada tanto. Tomamos unas aguas minerales... (sonó creíble??), comimos sushi y estuvimos charlando un rato largo con la gente.

Todo bien con el lugar, incluso había en un rincón un gordo con una guitarra haciendo una especie de show, pero los after offices de Baires le pasan el trapo a estos, jajaja (Fusión, dónde estás cuando te necesito?). Cuando salimos llovía torrencialmente, así que Mark se ofreció a ir a buscar el auto para que no nos mojemos, y Caro desinteresadamente me ofreció a acompañarlo... Cuánta generosidad, Carito, jeje.

Así que Mark nos dejó en la puerta del edificio, mañana se ofreció a llevarnos a Philadelphia, y hasta me dijo que tiene varias guitarras en la casa, capaz me presta una mientras estoy acá... Ídolo!!

Ah, mañana parece que... No, acá me están diciendo que no puedo contar nada todavía, se van a tener que quedar con la intriga un poquito más, jeje.

Mientras escribo estas líneas estoy esperando que Caro me llame para ir al gimnasio, pero no sé por qué me parece que el teléfono no va a sonar, je... Gracias por estar!!

Un rato más tarde, en Ciudad Gótica... La ventaja de hacer esto no tan de madrugada, es que cuando uno se olvida de algo tiene a sus 3 ángeles que le hacen de ayudamemoria. En este caso Elen me recordó puntualmente que en el relato de hoy se me había escapado un detalle. Aquí va: antes del mediodía nos tomaron una especie de examen. Con Ari lo hicimos a dúo (estaba permitido, no nos reten) y como fuimos los más más mejores, nos ganamos un premio. En realidad lo gané yo, porque al momento de "cantar" la cantidad de respuestas correctas ella ni se mosqueó, pero igual se lo cedí. Cuál era ese premio? Un pastillero Winnie Pooh. Cómo funciona? Se le cargan las pastillas (del estilo Yapa) y al levantarle la cabeza salen de a una. Calculo que con una foto o video se entendería mejor, jeje. Obviamente vino con 3 paquetitos de pastillas que duraron lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks... ;)

miércoles, 15 de junio de 2011

Día 11 - Plantón

Pregunta: ¿Hay algo peor que ir a un bar y que te dejen plantado?

Respuesta: Sí, ir a un bar y que te dejen plantado... en Wilmington.


Esto, que parece un chiste, no lo es. Es la historia de cómo nos dimos cuenta que ponerle onda a esta ciudad va a ser más complicado de lo que pensàbamos... Igual no nos vamos a rendir, jeje.

El día L -59 (a esta altura creo que no hace falta que explique lo que significa esto, verdad?) arrancó tempranito, con la segunda jornada del curso. No sé si es porque hoy nos hicieron pensar, o qué, pero la jornada se hizo dura de sobrellevar y terminamos todos con la cabeza quemada.

Para descomprimir un poco, se nos había ocurrido concretar los planes que venían insinuándose hace unos días, y juntarnos a tomar algo con un par de nuestros compañeritos de oficina. Así fue que en el recreo de la mañana (no me gusta el término coffee break, me sigue gustando más recreo) fuimos al escritorio de Chaz y Elizabeth, nuestros vecinos de cubículo, y los invitamos para hoy a la cena (tempranito, para no incomodarlos). Después sumamos también a Kathryn, otra chica que está hace poco en Wilmington, sola, y que está haciendo la capacitación con nosotros. A todos les encantó la idea, y cerramos el acuerdo.

Después del almuerzo (igual que ayer) vino la parte más complicada: nos dieron unos ejercicios para poner en práctica lo que habíamos aprendido. Si bien en algunos casos encaramos bien los problemas, la experiencia fue un fiasco, no pudimos resolver nada, jajaja. Esto recién empieza igual, tenemos toda la fe... Eso sí, en la parte teórica nos fue mejor, no se si será porque premiaban con chocolates a los que contestaban bien (yo me destaqué especialmente ahí, jajajaja).

Después del laburo, las chicas salieron a dar un paseo por la orilla del río, que dijeron que estuvo muy lindo, y yo decidí no acompañarlas y quedarme tomando unos mates tranquilo en el depto.

A la hora señalada (ok, 5 minutos más tarde, pero no es tan terrible) bajé al bar... y no encontré a nadie. Las chicas, que me habían avisado que estaban demoradas, fueron llegando de a una y descubrieron que nuestros invitados habían faltado a la cita. Todos. Aplauso para el poder de convocatoria...

De todas maneras, yo soy optimista por naturaleza y voy a darles el beneficio de la duda. Habrá que escuchar mañana las explicaciones y ver si les damos la revancha.

Hasta entonces, volvimos a comer entre nosotros, mirando baseball a ver si aprendemos algo para cuando nos toque ir a ver (le pedí que pongan la final de la Copa Libertadores en la tele, pero creo que no me entendieron, jajaja).

Mañana termina el curso y tal vez después de trabajar salgamos a tomar algo con otra gente del laburo... que espero que no nos fallen, je... Gracias por estar!!

martes, 14 de junio de 2011

Día 10 - Campana de Largada

Segundos afuera, primer round... Pero ojo, porque como decía Ringo Bonavena: "cuando subís al ring, hasta el banquito te sacan...". La metáfora boxística no es antojadiza, tiene que ver con que hoy empezó la pelea, una lucha contra nosotros mismos...

Dejando de lado por un rato la filosofía barata, lo que de verdad arrancó es la capacitación de Prophet, y la batalla es lograr entender algo, jeje...

Largo e intenso fue el día. A las 9 en punto estábamos sentados cada uno con su laptop alrededor de la mesa del Salón de Conferencias A del segundo piso, donde Kevin y John nos tuvieron entretenidos todo el día con el primer día del curso. A nosotros, y a otras 10 víctimas más.

Nos hicieron trabajar duro, pero por suerte se entendió bastante, y lo más importante es que... estaba incluido el almuerzo, jeje. Cortamos al mediodía y ligamos unos sanguchitos, ensalada... y cookies!!

Misma rutina para la tarde, a las corridas para poder terminar con lo programado (no llegamos, pero casi). Mañana se viene otra jornada parecida, y el jueves lo mismo. Nos quieren sacar buenos, parece, jeje.

Antes de irnos charlamos con Grant, pero no voy a contar nada todavía. Si sale bien, les aviso en estos días... Cómo me gusta el suspensoooo, jajaja

A la salida fueron mates en lo de Elen, dentro del marco de una reunión del comité organizativo de los fines de semana... (?) O sea, reservamos hotel para Philadelphia el próximo weekend... Esta vez, gracias a Alexis que nos recomendó una página de descuentos, vamos a meter hotel de lujo a precio de pocilga... Bien ahí!

Más tarde, una nueva visita al gimnasio, esta vez de los cuatro. Yo bajé con una de las camisetas de la Selección que tengo, y eso sirvió para enterarnos que no somos los únicos argentinos del edificio. Hay por lo menos un flaco más, que reconoció la casaca, se identificó como argentino él también y se quedó charlando un rato con Ari y conmigo.

Ensaladita, manzana (mi nutricionista estaría orgullosa, jeje), un poco de conexión virtual con el resto del planeta, y a dormir... Gracias por estar!!

(Casi me olvido, pero faltan 60 días para que venga Leandro, que a esta altura ya es famoso gracias a este blog, jajaja)

lunes, 13 de junio de 2011

Día 9 - Lunes otra vez

Y sí, no quedó otra... Llegó el lunes y otra vez a laburar, jeje... Día 61 de la cuenta regresiva para que venga Leandro, día 9 de nuestra estadía en Wilmington y sexto día en la oficina... Números, sólo números... Pero todos los días pasan cosas, a pesar de que las chicas me dijeron: "Hoy no vas a tener de qué escribir, si no pasó nada...".

Me gustó el desafío. Creo que sí pasaron cosas, están empezando a pasar. Por ejemplo, esta mañana tuvimos nuestra primera reunión semanal de equipo y nos enteramos de que ya no somos los más nuevos, porque entraron Gina y Tim, dos pasantes de una universidad de Pennsylvania. Además nos enteramos cuál es la estructura del equipo y las responsabilidades de cada uno, entre otras cosas que se mencionaron en la reunión y que nos asustaron un poquito...

El resto del día laboral, es cierto, no tuvo demasiadas novedades, pero más que nada porque ya estamos metidos más de lleno con Prophet, ya que mañana empieza formalmente la capacitación.

Al salir, enfilamos derechito para Shop Rite, nuestro supermercado amigo. En una segunda mirada, puedo afirmar sin temor a equivocarme que es enorme (tardamos casi 2 horas en recorrerlo), y que la variedad de cosas que tiene es impresionante. Lástima, que casi todas las cosas que hay para comer engordan, jeje. A pesar de esto llenamos el carrito...

El súper tiene un sistema de "self-service" en las cajas, o sea que vas con tu carrito, pasas los productos por el lector de código de barras, pagas y te vas... No, mal pensado, no vale hacerse el dolobu y pagar la mitad de las cosas, hay empleados controlando, pero así y todo parecería ser que acelera las cosas... Igual, cuando estábamos a punto de usarlo, apareció de la nada una caja vacía, así que decidimos dejar la experimentación para otro momento...

Como todavía no tenemos auto, volvimos caminando las 10 ó 15 cuadras con las bolsas en la mano, lo que obviamente provocó las miradas incrédulas de los automovilistas, que no entienden qué es esto de ir a hacer las compras sin el coche...

Llegamos, cada uno a merendar a su casa, y más tarde bajamos con Caro al gimnasio. Estoy muy orgulloso de los tiempos que estoy haciendo en la cinta. Perdón, yo sé que a nadie le interesa, pero tenía que decirlo, jeje...

En fin, voy a ver si puedo acostarme temprano esta noche, para estar despierto en la capacitación de mañana... Gracias por estar!!

domingo, 12 de junio de 2011

Día 7 y 8 - ¿Cuántas horas tiene un fin de semana?

Honestamente, no sé cómo voy a hacer. Resumir la cantidad de cosas que nos pasaron este fin de semana suena a misión imposible. Pero lo intentaré...

Antes de arrancar, dos aclaraciones: seguimos esperándolo a Leandro (62 días faltan) y difícilmente haya actualizaciones los sábados si seguimos con este ritmo, aviso nomás, jeje.

Ayer nos levantamos tempranito y nos fuimos a la terminal de Greyhound a tomar el bus, que salió con 45 minutos de demora, pasó por Baltimore y Silver Spring, y finalmente nos depositó en Washington D.C.

Empezamos a caminar sin rumbo fijo y nos topamos con un Mc Donalds. Siendo que estábamos muertos de hambre tras más de 3 horas de viaje, entramos y almorzamos. Al salir nos dimos cuenta que estábamos muy cerca del hotel, pero no terminaba de quedar claro para qué lado había que caminar. Preguntamos, nos indicaron mal, reaccionamos a tiempo, descubrimos que había que atravesar un puente, enseguida nos enteramos que el acceso peatonal del puente estaba momentáneamente clausurado, dimos la vuelta al mundo, y llegamos. Biennn...

Dejamos los bolsos (a todo esto, hacía 18 mil grados de temperatura), nos cambiamos y salimos a caminar. Y vaya si caminamos... El subte nos dejó en chinatown, y de ahí arrancamos: bajamos por la novena hasta Av Pensylvannia, y ahí le dimos derecho hasta la Casa Blanca. Dos anécdotas que quedaron de esa visita a la oficina de Obama (no entramos, obviamente): nos cruzamos con una protesta de algún país árabe vaya uno a saber por qué, y los guardias se enojaron conmigo porque para sacar una foto apoyé en la reja una remera de Banquete Cacumen, afamado programa de radio próximo a retornar al aire. Qué poca paciencia, che...

Nuestra travesía continuó por el Monumento a Washington (alias Obelisco trucho), el Memorial de la II Guerra (donde las chicas aprovecharon para mojar las patas), el de Lincoln (no es lo mismo sin la piletita -ver Forrest Gump para más datos-, que la están refaccionando) y finalmente dimos toda la vuelta por el National Mall hasta llegar al Capitolio.

Cuando ya no dábamos más, después de 5 horas de caminata, nos sentamos a tomar algo en un barcito... El dueño nos contó que él era de GeorgeTown, un barrio de por ahí, y que a la noche el lugar se ponía... Como no daba volver al hotel y salir, nos mandamos directo... Pasamos por la estación de trenes (igualita a Constitu, jajaja), nos tomamos un bondi y aterrizamos en GeorgeTown.

La palabra pintoresco se usa muchas veces sin justificación, pero en este caso lo vale: es un lugar muy pintoresco. Recorrimos un poco los negocios, y terminamos entrando en uno de los restaurantes/bares/pubs que nos habían recomendado. Cenamos, tomamos algo y hasta nos quedamos a bailar (ah, a través de un flaquito que andaba por ahí, hicimos que pasen reggaeton).

En el taxi de vuelta Elen encontró un IPhone, pero como es muy correcta atendió el llamado de la dueña, y lo dejamos en recepción de nuestro hotel para que lo retire.

Hoy nos levantamos para desayunar, pasamos un ratito por la pileta y dejamos la habitación. Fuimos a llevar los bolsos a la estación de micros y nos metimos nuevamente en el subte para visitar el último punto importante que nos faltaba: el Pentágono. La verdad que mucho no se puede ver y ni siquiera se puede sacar fotos, pero había que estar.

Cuando volvimos al centro, nos encontramos con que se estaba desarrollando la marcha anual del orgullo gay, o algo así... Las chicas estaban emocionadísimas, vaya uno a saber por qué, pero a mí me pudo más el hambre y el calor así que las convencí de que la visita sea breve. Además, me resistí a que me saquen fotos que después pudieran ser utilizadas en mi contra en el futuro, jeje. Buena onda igual, eh, y en el corto tiempo que estuvimos las chicas se llevaron un par de regalitos, que no voy a detallar...

Almorzamos en un lugar español (ensalada las chicas, camarones para mí), postre (helados algunos, yogur helado otros) y a seguir caminando. Pasamos por un jardín de esculturas con una fuente muy copada, nos metimos a dar una vuelta por el museo del aire y el espacio, pasamos por el Jardín Botánico y volvimos a echarle una mirada al Capitolio, esta vez más de cerca.

Al caer la tarde, y pasada la lluvia torrencial, volvimos para el festival gay un rato más para escuchar un recital. Después pasamos por Union Station nuevamente (la estación de trenes), donde yo merendé y Ari compró su cena, y volvimos a la terminal de micros.

La odisea que fue el viaje de vuelta podría ser argumento para una película entera: el micro salió media hora tarde, sin que nadie nos informe qué estaba pasando; estuvimos parados 45 minutos en Silver Spring porque tenía que subir una señora con silla de ruedas y nadie tenía muy claro cómo hacerlo; a Elen y a mí nos movieron de lugar para que entre la mina; estuvimos demorados en Baltimore para que baje la mina, y como frutilla del postre, de camino entre Baltimore y Wilmington dos flacos casi se agarran a trompadas.

Pero llegamos... Sanos, salvos, felices y cansados... Por si a alguno se le olvidó con tanto trajín, mañana tenemos que volver a laburar, jeje... Gracias por estar!!


viernes, 10 de junio de 2011

Día 6 - Logística

Y se fue nomás la primera semana...

Llegó el viernes, y en la oficina éramos muuuy poquitos, se ve que acá se estila no trabajar los viernes en verano, o irse temprano al menos...

Por la mañana nos sentamos los 4 frente a la única computadora que andaba bien de sistemas, y nos pusimos a practicar un poco todos juntos... La unión hace la fuerza, dicen...

Por la tarde, honestamente, nos dedicamos más a planear el fin de semana que a otra cosa, jeje... El primer destino pensado era NY, pero nos dimos cuenta que no es tan fácil conseguir hospedaje para el mismo día en una ciudad así y mucho menos en temporada alta o similar...

Ahí sobrevino el ataque de pánico, porque sabíamos que no era una opción quedarse en Wilmington... Tal vez sientan exagerada esta frase, debe ser porque nunca estuvieron acá, jajajaja...

Así fue que después de abandonar la oficina (casi que tuvieron que pedirnos que nos vayamos, así es la cultura acá) nos juntamos en lo de Elen (el bunker, a esta altura) a planificar el finde. Fueron más de 3 horas, con el DVD de Amar Azul de fondo (gracias Paulita!) y con más cambios de dirección que las calles que rodean a Santa Fe, manejando hasta 3 laptops al mismo tiempo para encontrar un plan...

Finalmente nos decidimos por Washington. ¿Problema solucionado? Todo lo contrario, recién empezaban las complicaciones, jeje... Había que resolver el detalle de cómo llegar hasta allá y dónde dormir, sin mencionar que todavía no estaba claro si salíamos hoy mismo o mañana...

Me guardo en caja fuerte los procesos intermedios y las anécdotas que hacen quedar mal a una de mis adoradas compañeritas de viaje, para contarles el final: salimos en micro mañana a primera hora, hacemos noche allá, y volvemos el domingo a la noche por la misma vía.

Para celebrar, bajamos al Public House (el barcito de acá abajo) con Caro y Elen, a degustar unos nachos. Tan, pero tan picante estaba la comida, que mi cara de felicidad cuando trajeron el plato se transformó en angustia y casi casi desesperación... Lo cuento ahora y me río, pero en ese momento me acordé de Gaudio y su "qué mal que la estoy pasandooooo".

Fin del capítulo, porque me tengo que poner a armar el bolso para mañana... Dos mudas de ropa, algo para picar en el camino, y muchas expectativas... Gracias por estar!!

jueves, 9 de junio de 2011

Día 5 - Vida Social

Sólo dos razones me pueden mantener despierto y escribiendo a esta hora de la madrugada, recién llegado: el compromiso periodístico (?) y las ganas de compartir esta experiencia con todos ustedes. Eso sí, a cambio, mañana quiero cientos de comentarios al pie de esta entrada en el blog... =)
Antes de arrancar, y para no olvidarme, les comento que hoy es el día L -65, o sea que faltan 65 días para que venga el novio de Ari.

"Ha sido un día agitado, me estoy muriendo de sed", cantaba MetaGuacha hace unos cuantos años, y cuanta razón tenía...

Arrancamos tempranito como siempre, pero a las 10.15 cortamos para ir a desayunar al Birthday Club. ¿Qué es esto? Básicamente, festejan los cumpleaños del mes todos juntos. Nada de regalos, se ponen 2 dólares por cabeza y eso te da derecho a unas tortas que estaban güenísimas, así con "g" y con diéresis... De paso, aprovechamos para presentarnos con gente que no tenía ni idea quiénes eramos, jeje.

Al mediodía salimos de la oficina para ir a almorzar a Iron Hill con Tim, Grant, Carole y Barbara, jefes y secretaria del equipo. Ari y yo pedimos camarones, Caro pidió un bife o algo así, y Elen una ensalada con salmón. Todo muy bueno. Después nos llevaron a dar una pequeña vuelta por la costanera de acá, pero los casi 40 grados atentaban contra cualquier actividad que se realizara lejos de un aire acondicionado.

Al volver, pasamos por la oficina de Tim, que nos mostró el pizarrón mágico que define nuestro futuro: había escritos meses, países, y nombres. El resto lo dejo a su imaginación... (Tenemos algo de data, pero no hay nada confirmado y es muy probable que todo cambie, así que por ahora silenzio stampa).

Más tarde, llamamos a y nos presentamos con Ángela, una cubana que había trabajado con Laurita D. y que es un encanto de persona. "Avisenme si alguno se enferma", fue la frase de madre con la que nos compró a todos...

La semana que viene arranca el entrenamiento posta posta, mientras tanto seguimos leyendo, investigando y mentalizandonos...

A la salida, fuimos por primera vez los cuatro al gym (a los que son buenos con los números, para algunos de nosotros fue la tercera visita en la semana, aplausos...). Después Caro vino a ayudarme con el lavarropas (allá en Argentina no tenemos de esos, jajajaja) y a la noche hicimos nuestra primera salida, que casi se frustra por cuestiones meteorológicas, léase terrible chaparrón (qué buena palabra!).

Pero no se frustró, finalmente juntamos coraje y arrancamos. Alexis, compañero mexicano, nos pasó a buscar por el edificio y nos llevó a Philadelphia. Primero hicimos un city tour arriba del coche, con parada obviamente para una sesión de fotos con la estatua de Rocky y para subir corriendo las escaleras del museo de arte (vean la película, por favor...).

Por último, fuimos a "Dos Segundos" a degustar comida mexicana. Nachos, tacos, burritos y chimichanga, antes de emprender el camino de regreso a casa.

Mañana arranca el primer fin de semana, y algún destino incierto nos espera... Gracias por estar!

miércoles, 8 de junio de 2011

Día 4 - Multitask

Hoy nos dimos cuenta de algo que nos alegró mucho a todos: salir a las 17 de la oficina, y tener el departamento a 3 cuadras, permite aprovechar el día de una manera que no es la que estamos acostumbrados.

Sin ir más lejos, esta tarde después del trabajo (no hay mucho para comentar en ese aspecto, mañana volveremos sobre el tema, jeje) Caro y Elen me acompañaron a comprarme unas zapatillas y después de eso pasamos por el supermercado, uno nuevo que no habíamos descubierto hasta ahora, que cierra muy temprano pero tiene muy buenos precios.

Antes de seguir, paréntesis para mencionar la "ola de calor", así llamada por los noticieros: tenemos temperaturas de hasta 38 grados, pero los mejores aires acondicionados del mundo en la oficina, en los negocios y en casita. La moraleja es que nos derretimos en la calle pero las chicas se congelan el resto del día (yo estoy joya con el frío polar de la oficina, jeje).

Decía entonces que el tiempo alcanza para muchas cosas. Volvimos, cada uno merendó en su departamento y nos volvimos a encontrar para ir al gimnasio, en mi caso para estrenar las zapatillas (todo esto sin Ari, que se quedó ordenando).

Le metimos un ritmo feroz de entrenamiento (bueeenaaa), subimos, ducha y nos volvimos a encontrar para cenar en el barcito del edificio, esta vez con Ari pero sin Caro... y recién eran las 8 de la noche... y era de día!! Jeje.

Papas fritas, alitas de pollo con salsa picante y cervecita fue el menú del día... Sí, cuidar la alimentación es una tarea harto complicada, dirían en Chile... =P

A casa otra vez, a conectarse virtualmente con la gente a la que uno extraña, y a prepararse para mañana, que tenemos... No, mejor lo cuento directo mañana... ;)

Antes de terminar, anuncio oficialmente el comienzo de la cuenta regresiva para la llegada de Leandro, el novio de Ari: estamos a 66 días, ni uno más ni uno menos.

Iba a cerrar con alguna frase de Callejeros, que es lo que estuve escuchando por la tarde, pero había tantas que no me decidí... Lo dejo a su criterio entonces, je... Gracias por estar!!

martes, 7 de junio de 2011

Día 3 - Chopin

El título no habla de música, aunque me hubiera encantado que así fuera...

La cuestión es que después de insistir e insistir, las chicas tuvieron su primer día de compras en el Christiana Mall. Después de 20 minutos de un placentero viaje en el bondi de la línea 33 (acá tienen aire acondicionado los colectivos, aunque sólo lo tomen pobres diablos como nosotros...) llegamos al mall.

Por suerte para mi salud física y mental, a los 5 minutos decidí separarme de las niñas y explorar el lugar por mi cuenta. Mientras las chicas pasaban ¡una hora y media! en un solo local, yo me recorrí la mitad del complejo, entrando a los lugares que de verdad me interesaban, y no sosteniendo perchas, jeje.

Después me compré un pancito con ajo en Sbarro y anduve por la otra mitad, mientras ellas seguían cargándose de bolsas. "Compramos poco", dijeron en el trayecto de vuelta. Y lo peor de todo, es que les creo...

Antes de eso habíamos tenido un pintoresco desayuno en el depto de Elen, 100% preparado por ella (bieeeeeen) y nuestro segundo día de laburo, que consistió en más lectura, más conocer gente -son todos muy copados realmente y hoy descubrimos que hay unos cuantos que hablan castellano- y la sensación de que falta muy poquito para que empecemos a laburar fuerte, fuerte, fuerte.

A pedido de mis compañeritas, detallo los almuerzos de hoy, y el que debía de ayer. Yo le metí ensalada ambos días, mientras que ellas, que ayer habían ido todas detrás del "wrap" de pollo, hoy se separaron: Caro y Elen le entraron a una "taco salad" pero Ari metió una sopita y un sandwich que le había sobrado de la cena-brindis de ayer.

Así se fue otro día movidito, movidito... El tema es que esto recién arranca, con toooodo lo que eso significa... Gracias por estar, de verdad!!

lunes, 6 de junio de 2011

Día 2 - A la ofi

Es tarde en Wilmington, y ya son más de 16 horas que llevo despierto.

El despertador sonó puntualmente a las 7am, pero ver "Malcolm in the middle" (a los que no saben de qué hablo, averigüen...) en la tele me hizo levantar con una sonrisa. Después de la ducha y la afeitada, de chequear que las chicas estuvieran despiertas (hubo una que se quedó dormida, ejem ejem) y de desayunar, nos encontramos en la entrada del edificio para recorrer las cuatro cuadras que nos separan de la oficina.

Llegamos tempranito, nos registramos en seguridad y unos minutos después nos pasó a buscar Carole, que nos mostró las instalaciones, nos indicó nuestros asientos y nos llevó a tomar un café... de Starbucks. Sí, la cafetería de la oficina tiene café de Starbucks (aplausos...).

La espera para que nos den algo para hacer se nos hizo larga, así que decidimos ir a preguntar nosotros mismos. La respuesta llegó en forma de manuales introductorios acerca del programa que vinimos a aprender, pero que sin el programa instalado en las computadoras se hace difícil de seguir.

Igualmente pusimos manos a la obra a la lectura, intercalada con diversas presentaciones de la gente que va a estar a cargo nuestro (ellos se van a encargar de nosotros, no al revés, por las dudas que se malinterprete, jeje).

Por la tarde, nos conectaron a Internet y a la red de Buenos Aires, por lo que pudimos tener algo de contacto con nuestros compañeritos de trabajo que quedaron allá.

A las 5 abandonamos nuestro arduo primer día de trabajo... (?) y pasamos por Walgreens, una especie de Farmacity, donde compramos algunos víveres.

Acto seguido, nos juntamos en el depto de Elen a tomar unos mates, y más tarde decidimos salir a caminar un rato. Ahora sí, con una segunda mirada, podemos afirmarlo: salvo en horas laborales, Wilmington es una ciudad fantasma...

Volvimos, Caro y yo decidimos estrenar el gimnasio (muy bien equipado, por cierto) y más tarde bajamos a cenar al barcito del edificio, donde nos enteramos, entre otras cosas, que tenemos un 20% de descuento por vivir ahí, y que la mesa de pool que promocionan en Internet no existe. Una de cal y una de arena...

Dicho esto me despido hasta mañana... Gracias por estar!!

domingo, 5 de junio de 2011

Día 1 - Volaré, oh oh

La idea de este blog es sencilla: intentar mantener informados a familiares, amigos, colegas y curiosos, acerca de las peripecias de un grupo de cuatro actuarios que salieron a recorrer el mundo para intentar crecer como profesionales, pero sobre todo como personas.

No tengo la autorización de las chicas para abrir este blog y escribir estas líneas, pero no creo que les moleste, jeje.

El día 1 se pasó volando, literal y metafóricamente. Después de la despedida de nuestros familiares y de los aburridos pero necesarios trámites, embarcamos y nos subimos al DL 110.

Salvo por una pequeña turbulencia que interrumpió la cena (pollo con puré para mí), el viaje desde Buenos Aires a Atlanta fue muy tranquilo. En mi caso, dormí mucho y bien, además de charlar con mi compañerita de banco y mirar una pelicula intrascendente.

Al bajar del avión, cansados física y mentalmente por el viaje, llegaba la parte más tensionante: atravesar el control de migraciones. Teníamos todo en orden, pero todos hemos visto muchas películas... Al final pasamos los 4, atravesamos también la Aduana, y nos subimos al trencito para tomar el vuelo conexión a Philadelphia.

Dos horas después, estrechábamos la mano de Richie, quien junto a Phil fue uno de los encargados de llevarnos hasta la puerta de The Residences - Rodney Square, nuestro hogar por los próximos meses.

Subimos a dejar las valijas, ducha y a recorrer la ciudad. Ahí fue cuando entendí los comentarios previos: un domingo en Wilmington tiene menos gente en la calle que... Completen la frase como quieran, pero el punto es que no había nadie...

Pensamos que no íbamos a encontrar lugar para almorzar (estaba toooodo cerrado) pero mágicamente nos topamos con Pizza Extreme, donde degustamos una gloriosa grande de muzza (gigante, en realidad), que nos dio las energías necesarias para llegar hasta el supermercado, hacer un par de compras y volver al depto.

Chequeo de mails, cena y a dormir tempranito, que mañana será otro día... EL día, así con mayúsculas...

Me despido con una frase: "No sé si será el agua, o qué será, pero el mate tiene un saborcito a nostalgia por estos lados..."

Gracias por estar!!