jueves, 29 de septiembre de 2011

Día 117 - Un pensamiento

O dos en realidad. O tres, mejor. El primero es que si me tengo que poner a filosofar y a contar las sandeces (?) que pienso es porque no hay tanto para relatar de los hechos en sí, lo cual debe querer decir que tantas cosas no pasan. Digo, de pronto, me parece... Este comentario está en línea con el tercero que tengo preparado, que va más adelante...

El segundo es más profundo, más sentimental... Me di cuenta que pasado mañana es 1º de octubre, que viene siendo la fecha que en su momento estaba estipulada para nuestro primer regreso a la bella Buenos Aires. Esto me llevó a reflexionar lo siguiente: si ya estuvimos allá dos semanas, volvimos a salir, y un mes después ya un poquito que estoy extrañando, ¿cómo hubiera hecho para aguantar los 4 meses? Pensamientos nomás...

El día de hoy fue bastante relajado, al menos para mí. El feriado cayó justo cuando estaba llegando al límite de mis posibilidades físicas y la oportunidad para relajarme cayó como anillo al dedo, como zapato a la Cenicienta... (?) Así que después de desayunar, ir al templo con Elen y dar un breve paseo por el vecindario, aproveché para tomarme una reconfortante siesta, que se extendió más de lo previsto y me hizo saltear el almuerzo, je. Con las energías renovadas, partí hacia la pileta para una nueva sesión natatoria, algo que calculo que se hará costumbre en las próximas semanas. Hasta Aquaman no paro... (?)

Mientras tanto, Elen teóricamente salió a dar un paseo más extenso que el mío, y luego se dedicó a armar las valijas para su próximo viaje. Las chicas tuvieron un día tranquilo en la oficina, o al menos eso es lo que declaró Caro en la entrevista telefónica... (?) En la cena (la mía) se produjo un hecho histórico: ¡cociné! Ok, si se levanta el Gato Dumas y me llega a escuchar que llamo cocinar a tirar unos fideos adentro de una olla de agua hirviendo, me acuchilla antes de volver a morirse, jeje. La cuestión es que cansado de salidas afuera y servicio a la habitación (parece que no, pero cansa) decidí hacer justicia (?) por mano propia y me mandé un buen plato de pastas para recuperar la energía perdida en la piscina y el almuerzo que pasó de largo...

Había quedado pendiente el tercer pensamiento, y está relacionado con un consejo que me dio un amigo, colega viajante y escritor de blogs él. Pero como un poco me arrepentí de lo que iba a decir, por ahora no comento nada (me encanta el suspenso, jajaja). Cuando lo decida, les aviso... Gracias por estar!!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Día 116 - Shaná Tová

O sea, buen año, feliz 5772 para toda la comunidad judía, y como leí por ahí, también para todos aquellos que tengan ganas de pasar al año siguiente un par de meses antes que el resto, jeje.

Con Elen fuimos a escuchar una ceremonia, a un templo que queda a unas cuadras del hotel. El camión con la leyenda "Brigada Antiterrorista" en la puerta nos asustó un poco, pero parece que no nos buscaban a nosotros así que todo bien, jajaja. El servicio fue bastante más corto de lo que hubiéramos esperado (apenas 45 minutos), pero mucho más lindo de lo que hubiera imaginado, y también mucho más poblado (a ojo, debía haber unas 50 ó 60 personas entre los hombres de la planta baja y las mujeres del primer piso).

Por suerte para nosotros, entre los presentes se encontraba el embajador de los Estados Unidos en Rumania junto a su mujer. ¿Por qué eso fue una suerte? Porque de otra manera no hubiéramos gozado de la traducción en inglés de todas las cosas que se decían y no entendíamos, jeje.

Después de eso, como nos sobraba tiempo, dimos una vuelta por el barrio y encontramos un par de lugares bastante interesantes, como un supermercado que no conocíamos y un par de restaurantes potencialmente buenos.

Para qué nos sobraba tiempo? Buena pregunta... Nos teníamos que encontrar con Ari y con Lean (Caro se bajó a último momento, Garry sigue en Eslovaquia) a comer en el Hard Rock Café. No fue muy típica de la fecha la comida, pero estuvo buenísima y quedamos tan mal que casi no podíamos movernos...

Lo cual resultó un problema, por dos razones: primero porque al salir tuvimos que cruzar la calle corriendo, y segundo porque no pasaba un p*to taxi libre por la calle, con lo cual tuvimos que empezar a andar. Desconfiados de la seguridad de transitar esas calles, pero con la convicción de que era nuestro único remedio, arrancamos. Hicimos un breve stop en una parada de colectivo, pero los bondis tenían la dificultad adicional de qué no sabíamos las rutas, no sabíamos la forma de pago, no sabíamos nada básicamente.

Unas cuadras más adelante encontramos el Arco del Triunfo y ahí, haciendo honor a su nombre, ganamos, je. Ari vio a lo lejos (esta es la parte increíble, que Ari haya visto algo a lo lejos, jeje) la lucecita verde característica de los taxis vacíos y empezó a hacerle señas al conductor, hasta que éste se acercó con al auto y nos invitó a subir. Yo ya me veía caminando las 30 cuadras, jeje... Moraleja: Ari fue nuestra heroína del día, con lo cual deduzco que Elen fue la marihuana y Caro la cocaína, o al revés (niños, diganle NO a las drogas... =P).

Antes de todo esto, otra jornada de laburo como las que vienen siendo, un almuerzo en el restaurante italiano, y una breve siesta para quien esto que escribe, que cierra preguntandose qué demonios hace despierto a las 2.30 am... Gracias por estar!!

martes, 27 de septiembre de 2011

Día 115 - Al agua pato

Los brazos cansadísimos. Las piernas ni te cuento, parece que no controlara sus movimientos. Los pulmones volviendo a su lugar después del esfuerzo exagerado provocado por la falta de práctica. Los labios tremendamente estirados... Ah, no, eso es una sonrisa... =) 

Considero que la natación es uno de los mejores y más completos ejercicios que pueden hacerse, y teniendo la pileta a sólo un ascensor de distancia no iba a perderme la oportunidad, así que tomé prestadas las antiparras de Ari y un rato después de laburar bajé a nadarme unos largos. Sumado a la visita al gimnasio de ayer, la sobredosis físicomolecular (?) hizo trizas unos cuantos de mis endebles músculos. Pero vale la pena... Después, para relajar un poco, me di una vueltita por el jacuzzi... Pensaba hacer un rato más de crawl después, pero eso nunca sucedió, jeje.

Mientras tanto, Caro y Elen supuestamente volvieron al gimnasio, para tomar clases de spinning, ritmos latinos, ambas, o alguna otra cosa que se le parezca, o no, jeje. Ari aprovecha para pasar tiempo con Lean, que en estos dos días caminó más de lo que alguna vez corrió Forrest Gump. Tenían planeado ir a la pileta, tal vez nos desencontramos. Al mediodía vino a almorzar con nosotros el muchacho, lo llevamos a Self...

Otra de mis ocupaciones de la tarde tuvo que ver con empezar a diseñar el blog de Banquete Cacumen. Qué? No les conté? El martes que viene vuelve el programa más esperado, en su cuarta temporada. A las 22 hs, por FM La Boca 90.1 y www.fmlaboca.com.ar. Cuando esté terminado les paso la dirección oficial, mientras tanto pueden sumarse al Facebook y al Twitter oficiales.

Perdón, me fui un poco de tema, je. A la lista de beneficios que tenemos desde que nos mudamos, hay que sumarle el acceso al salón business del octavo y último piso, donde se pueden degustar snacks y bebidas gratis durante todo el día (argentinos tenían que ser, jeje) y que tiene una atmósfera que hizo decir a una de las chicas, cuya identidad será preservada: "Hasta me da para subir con las cosas de la facultad y ponerme a leer". Polémico, jajaja.

Ya que estamos saltando de tópico en tópico, les cuento que hoy tenía la posibilidad de ver un partido de Champions League, más precisamente el que Benfica le ganó 1-0 a Otelul, pero el plan se suspendió por falta de quórum. Calma, que no panda el cúnico, diría el Chapulín Colorado, en un par de semanas viene el Manchester y ahí voy aunque sea solo, jeje.

De trabajo no voy a hablar hoy, no por nada en especial, sino porque no hay nada en especial, ja... Gracias por estar!!

lunes, 26 de septiembre de 2011

Día 111 a 114 - Chipre, mudanza, novio y demás

Acá estoy, de regreso en el mundo blogueril (?). Las razones de mi ausencia han sido varias, entre ellas podemos citar un pequeño viajecito de fin de semana y una mudanza que terminó a las 2.30 am de ayer a la noche, o sea de hoy. Lo bueno es que ya estoy escribiendo desde la nueva habitación, que está mejor decorada, tiene mejor vista y tiene otro status (?).

En fin, como siempre que se me juntan varios días para escribir, esto va a ser más descriptivo que otra cosa, no tan mágico (?) como suele ser. Además, el retorno al gimnasio me dejó liquidado física y mentalmente, así que ando necesitando un poco de dormición... (?) Pero basta de adelantos, vamos a los hechos...

El viernes ya ni me acuerdo qué pasó en el trabajo, voy a ser sincero, jajaja. Seguramente, en esto creo no equivocarme, laburamos bastante, como viene siendo la tendencia... Luego Elen, Caro y yo llamamos un taxi y partimos hacia el aeropuerto de Baneasa, un complejo que hace que Aeroparque parezca el mejor aeropuerto del mundo y que te saca una buena parte de las ganas de viajar (no juzguen la frase si no lo conocen, por favor, jeje).

El avión de Blue Air despegó relativamente a tiempo y un par de horas más tarde nos depositó en Chipre, una hermosa isla ubicada en la parte más oriental de Europa. Al bajar del aeroplano (?) nos enteramos que el transporte público en aquel país escasea bastante, lo cual complicaba nuestro traslado de 60 km desde la terminal en Larnaca hasta nuestro destino en Agya Napa. La casualidad quiso que encontráramos una pareja de italianos que iban al mismo hotel que nosotros y que estuvieron dispuestos a compartir un taxi.

Después de sacarnos la sorpresa por descubrir que nuestra "habitación de hotel" daba directo a la calle y quedaba a una cuadra de la recepción, dejamos los bolsos y salimos a recorrer el centro. Comimos una porción de pizza por ahí, tomamos algo en un bar y a dormir...

El sábado nos levantamos tempranito, no desayunamos porque no estaba incluido (=P) y echamos a andar los 2 kilómetros y monedas que nos separaban de la famosa (o así parece al menos) Nissi Beach. Valió la pena la caminata, la playa es sensacional, con un color de agua pocas veces visto, sin olas (es discutible si esto es virtud o no...), arena casi blanca y un paisaje fantástico. Ah, y un montón de chicas haciendo topless, pero no sé si viene al caso... =P

Pasamos el día tirados panza arriba, intercalando con algunas cuantas entradas al mar Mediterráneo, un almuerzo y un concurso de camisetas mojadas que decepcionó bastante a algunos de los presentes. Bueno, ok, a mí, jajaja. De regreso al hotel (bastante temprano termina el asunto por cierto) compramos algo para merendar, luego nos bañamos y salimos. Cena, barcito y un rato de boliche en un lugar que tiene toda la pinta de que en temporada alta la rompe...

Mientras tanto, Ari salió a caminar por Bucarest, fue a ver perder la semifinal del Abierto de Bucarest al pobre Chelita, y se dedicó a esperar... Sí, después de alguna que otra cuenta regresiva fallida, el sábado por la noche llegó Leandro, a quedarse por un par de semanas (podíamos contarlo esto?? jeje).

El domingo nuestro parecía repetir la rutina del día anterior, pero no... Sí salimos para Nissi, esta vez después de desayunar, pero cuando estábamos tirados en la arena empezamos a ver unas nubes... Después otras más, y más, hasta que el cielo estuvo completamente cubierto y comenzaron a caer algunas gotas... Precavidos, corrimos (es un decir, jeje) a buscar refugio, pero nos encontramos con que el complejo no estaba preparado para recibir la lluvia, ya que la mayoría de los techos eran maderitas separadas que obviamente no frenaban el agua. Mal por ellos, porque el diluvio que se largó fue digno de una de Spielberg (?) y los muchachos de los barcitos tuvieron que rajar a esconder máquinas, vasos de cartón y otros menesteres... Nosotros nos refugiamos debajo de un toldo a ver el espectáculo y procurar que no se tratara del fin del mundo, jajaja.

Pero no lo fue. Paró, pudimos almorzar y volvimos a la playa. Caímos rendidos de sueño los tres, y cuando despertamos el sol radiante había vuelto a desaparecer y el gris dominaba el paisaje nuevamente. Dispuestos a no caer otra vez en la trampa, empacamos (?) y volvimos al hotel, pero sólo cayeron algunas gotas más, por lo que claramente fuimos engañados y burlados por el clima... Hicimos tiempo al borde de la pileta hasta que llegó el momento de volver a abordar el avión. Lo que nos costó conseguir taxi barato ya no lo cuento porque aburre, pero a pesar de que la situación nos indigna nos la volvimos a rebuscar... Mientras tanto, en Ciudad Gótica (perdón, Bucarest, jeje) Ari y Lean recorrieron la ciudad y casi entran al Parlamento, pero le pifiaron al horario...

Al volver a Rumania, teníamos que cambiarnos de habitación. Teniendo en cuenta que llegamos al hotel a la 1am, no estuvo bueno que nos tocara el recepcionista menos despierto de la historia del mundo. Ok, exageré, pero las hizo todas mal el pibe... Conclusión: tardamos una banda, pero finalmente nos mudamos.

Así llegamos a este lunes que ya está terminando. Sin Garry (está en Eslovaquia trabajando) en la oficina, con el regreso de las visitas de Marius, con un almuerzo en el ya célebre Fitto Café, donde siguen tardando una eternidad en traer cualquier plato caliente, y sin novedades de Argentina (escriban, che, no se corten... =P).

Por la tarde, después de un pequeño desencuentro geográfico (ellas esperaban en un ascensor, yo entré por otro) acudimos con Elen y Caro al gimnasio, por primera vez como "legales", ya que estas habitaciones están en un sector que sí tiene permitido el acceso al gym (esa fue una de las razones principales del cambio). A pesar de las dificultades causadas por la falta de estado (=P) metimos una linda rutina, buena para arrancar. A ponerle ritmo ahora, jeje...

Cena en la habitación, un poco de MSN y a la camita... Otra vez no pude cumplir el objetivo de hacer esto resumido, jajaja... Gracias por estar!!

jueves, 22 de septiembre de 2011

Día 110 - Oktubre

No, hoy no le voy a dedicar el posteo al colectivo que lleva el número del día, porque es un bondi que va para Recoleta, entonces es careta (?). No, el título no significa que vayamos a pasar música de Los Redondos, aunque no estaría nada mal, de hecho deberíamos (Oktubre es un discazo, escuchenlo). No, la "K" no significa que nos hayamos vuelto kirchneristas, aunque tampoco significa que no... No, no me parece que esté negativo. No, no y no. Bueno, capaz tenga que hablarlo con mi psicólogo rumano... (?)

Por fin, después de varios días, el laburo nos dio una anécdota jugosa para contar. Bueno, no tan jugosa, pero es lo que hay... (?) Se cortó la luz en un momento, al menos la fase en la que estaban enchufadas nuestras compus. Gracias a la batería seguimos trabajando, pero cayó gente a ver qué pasaba. Como la energía vino y se fue raudamente un par de veces, decidimos desenchufarlas del todo por precaución... Cuestión que nos olvidamos de esto, y como media hora después volvieron a preguntar si había regresado la electricidad. Dijimos que no, y el flaquito dijo que no podía ser... hasta que descubrió la pólvora: "Y, sí, con esto desenchufado obviamente no van a tener power". Esperamos a que se vaya, y nos matamos de la risa, jeje.

El resto del día fue laburar y laburar, cada vez más intensamente, por suerte y al mismo tiempo lamentablemente. Para almorzar volvimos a Fitto Café, aquel lugar donde habíamos esperado horrores el salmón de Ari. La moza se acordaba de nosotros, nos trajo la comida enseguida, incluso mucho antes que al resto de la mesa (eran ensaladas y ya estaban hechas, pero bien igual, jajaja), y se sintió orgullosa de que la morfi no había tardado tanto...

El evento de la jornada se realizó en el hotel. Por suerte, porque ni daba ir muy lejos, jeje. Se trató de una suerte de Oktoberfest, que vendría a ser algo así como la fiesta alemana de la cerveza, aunque no tengo ni idea qué es concretamente lo que se celebra. El original, el posta, está en Munich. En Argentina hay un festejo en Villa General Belgrano. Bueno, esto no le llega ni a los talones al de Brasov, Rumania, al que fuimos hace un par de semanas. O sea... jeje

El dato estadístico es que fue la primera vez que cenamos los cinco juntos: Ari, Caro, Elen, Garry y yo. El dato gastronómico es que la comida estaba muy buena, sobre todo teniendo en cuenta que era un buffet, con lo cual comimos más de la cuenta, je. El dato artístico es que había un escenario, una banda que tocaba cualquier cosa menos música alemana, y que después de cenar las chicas se fueron cerca de los músicos cual groupies y se pusieron a bailar. El dato policial es que a Ari le pusieron un gorro en la cabeza y ella se lo llevó sin averiguar si tenía que devolverlo al dueño. La policía de Bucarest investiga el caso, caratulado como "intento de choreo sombreril" (?)

Aunque el promedio de edad superaba largamente los quichicientos años (?), había bastante people, mucha onda y la terminamos pasando bien. Ahora seguiré empacando mis maletas (?) por un par de motivos que ya se enterarán la próxima vez que escriba, sea domingo, lunes, o en Oktubre... Gracias por estar!!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Día 109 - Día del otoño

(Posteo dedicado al colectivo 109, por tantas horas de espera)

No es justo, viejo. En marzo empezaba la primavera acá y yo estaba allá. Ahora la estación más bonita del año arranca allá y yo estoy acá. Vuelve, vuelve, primavera... En fin, por lo menos no me tengo que fumar los informes de TN y C5N con los disturbios en Palermo. La parte mala es que no puedo ver el informe de Crónica, que seguro está mucho más copado, jajaja. Siendo así las cosas, feliz día de la primavera, del estudiante, del fotógrafo y de un par de cosas más a quienes corresponda, y feliz día del otoño a los amigos que nos siguen en el vasto hemisferio norte... (?)

Hoy va a ser cortito esto, porque en la tele están pasando al Barcelona y no me puedo distraer, juega Messi, vio... Ven lo que digo? Por escribir la frase anterior me perdí el empate... =P Por suerte agarré la repe, jeje. Hablando de fútbol, esa sería la razón por la que Ari no salió a cenar. Caro estaba hablando por Skype, así que sólo fuimos Elen y yo a festejar (?) el comienzo del otoño a Pizza Hut. Se la perdieron, chicas...

Antes de eso igualmente pasaron un montón de cosas. Ah, no, acá me avisa la producción (?) que no pasó casi nada hoy, jeje. Desayunamos como siempre, salimos a la oficina como siempre (hubo que esperarlo a Garry, mandemoslo al frente, jeje) y laburamos mucho como siempre estos días. Lo que se salió de la rutina fue la "mate-party". Whatttttt???? Eso, así como lo oyen. Llevamos mate, yerba, bombilla, termo y agua caliente, y después de prometerlo durante varios días le hicimos probar al yanqui uno de los más típicos rituales argentinos. Dice que le gustó, y que hasta se compraría uno... Cosas de la globalización, jeje.

Después de eso seguimos laburando, salimos a almorzar como siempre, y volvimos a laburar, je. Más tarde nos separamos. En mi caso volví a darle al mate (cuando más lejos estoy, más me gusta...) y realicé una de las tareas que más detesto, pero que acá me veo obligado a hacer por ahora, que es lavar a mano.

Luego, lo dicho, la cena con Elen, un poco de chateo para reencontrarme con mis afectos en el hemisferio sur, y a dormir... Ah, empató el Barcelona... Gracias por estar!!

martes, 20 de septiembre de 2011

Día 108 - Horas extra

Ya lo dije alguna vez, pero no está de más repetirlo: por más que uno cuente las cosas de forma graciosa (creo) y por más que tratemos de aprovechar la experiencia para pasarla bien y conocer nuevos lugares y culturas, la realidad es que todo esto es un proyecto laboral, y nosotros vinimos a trabajar. Los chistes al respecto causan gracia o no, molestan o no, según de quién vengan, por suerte cada uno sabe quién lo quiere bien...

Después de esta editorial marianogrondonesca (?), sale un breve resumen de lo que fue el día de hoy, antes de que se me terminen de cerrar los ojos y tenga que tomar la tremenda decisión de ir a dormir o ver un capítulo más de House... En fin, decía que la introducción combativo-revolucionaria (?) viene a cuento de que hoy nos tocó laburar y mucho. No, no me quejo, pero si te cuento cuando paseo también te cuento cuando produzco... (ah, sí, parece que me vine violento hoy, jajaja).

Desayunamos como siempre, o no como siempre en realidad porque esta vez llegué temprano, jeje. Tanto, que hasta me sobró tiempo para pedirme un omelette... Ay, la dieta... Salimos para la oficina y en la caminata se empezó a notar que éste ha sido nuestro último día de verano, porque ya no hace tanto calor y empezó a soplar el viento.

Al ratito llegó Garry, y durante toda la mañana casi ni hablamos, estuvimos los 5 enfocadísimos en nuestras computadoras. Cómo habrá sido el asunto que se nos pasó la hora de almorzar... Bueno, en realidad a mí no, mi estómago es muy sabio, jeje, pero como nadie decía nada decidí esperar... Finalmente terminé saliendo con Ari, ya que Caro, Elen y Garry tenían una llamada y apenas si les dio tiempo para ir a comprar algo y volver...

Fuimos al café Fitto, donde se batió el récord mundial de espera de comida. El salmón de Ari tardó más o menos 45 minutos en atravesar la puerta de la cocina. Ya que los muchachos del libro Guinness estaban por ahí (?) contaron la cantidad de espinas del pescadito. Le faltaron 2 y batíamos otro récord, jajaja. Ah, por la espera le regalaron una especie de licuado de manzana y naranja, bastante aceptable...

A la tarde hubo más llamadas, de las que algunos de nosotros participamos, y hasta nos vinieron a visitar Marius y Catalin (volvió de sus vacaciones) para sumarse a alguna. El tiempo fue pasando y así como quien no quiere la cosa nos terminamos quedando casi hasta las 7 de la tarde, cuando deberíamos irnos a eso de las 5, 5.30. Peor Garry, que se quedó bastante más después de eso...

A la salida, me junté con Elen y Caro para reservar alojamiento para nuestro próximo destino. Ari no viene, ya se enterarán por qué. Mañana esperamos ir a ver algo de tenis, pero me parece que el horario nos juega en contra... Gracias por estar!!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Día 107 - Anécdotas sobrantes

Ayer se me pasó, la verdad. Tanta emoción por el viaje, tantas ganas de escribir sobre los maravillosos lugares en los que habíamos estado, que me olvidé de contar algunas anécdotas jugosas del fin de semana, algunas de ellas destinadas a quedar en la historia... Además, ahora que las vi puedo ahondar un poquito más en las aventuras de Ari y Elen en sus respectivos periplos (?), para de paso rellenar este posteo de lunes muy lunes...

Caminando por las calles de Estambul, de camino al palacio Topkapi al que finalmente no entramos, el paisaje ofrecía un sinfín de casas, una puerta al lado de la otra. De repente, en una pared yacía un marco. La libre asociación de ideas me llevó a pensar en un espejo, hasta que caí en la cuenta de que se trataba de un agujero que dejaba ver el interior de la propiedad. En eso escucho un grito de mi compañera: "Pará, boluuuuudo". Por suerte para ella, enseguida le leí el pensamiento y le expliqué que a mí me había pasado lo mismo, porque estaba a punto de lanzar un discurso sobre espejos mágicos que no reflejan a la gente que está enfrente, jajajaja...

También fue gracioso, pero no en el momento, el intento por reservar telefónicamente el transfer de vuelta al aeropuerto. El número que nos habían pasado era de un call center en el que nadie hablaba inglés. Sí, laburan en turismo y contratan gente que no habla inglés... En fin, nos turnábamos para llamar y los pibes nos cortaban sistemáticamente. Caro se cansó, y con la ayuda de su Blackberry apeló a toda su creatividad para intentar resolver el problema: buscó la frase que quería decir en el traductor de Google, y se la lanzó sin miramientos al siguiente muchachito, que no pudo contener la risa. No es para menos, debí haberla filmado, el espectáculo de Carito hablando en turco fue brillante, jeje. Cuestión que la estrategia no funcionó (un 10 por la intención igual) así que buscamos otro teléfono y reservamos con una compañía diferente.

La tercera historia que me viene a la mente (debe haber más, seguro) es de la cena del sábado. Salimos tarde, y nos sentamos en el primer restaurante que más o menos cerraba. Después de unos cuantos minutos de analizar sesudamente (?) la carta, se acercó el mozo. "Chicos, miren que tuvimos un día ocupado y alguna que otra cosita no nos queda", batió. Perfecto, se entendía, dado el horario. Le pregunté por un plato en particular, respondió que ya no había más, y agregó: "En realidad, no nos queda casi nada, solamente esto, eso y aquello". Cooooomo? O sea, nos dejó revisar toda la carta y al final le quedaban tres platos nomás... Gracias, crack! Para rematarla, no había guarniciones para acompañar nuestras elecciones, se habían acabado... Igual, aunque no lo parezca, comimos muy bien...

Mientras tanto, Elen estaba en Italia, en pleno reencuentro con su amiga Mariel. Por lo que contó, no quedó muy conforme con el hotel, recorrió mucho el sábado, y la lluvia del domingo le arruinó los planes de ir al lago di Como. El avión de vuelta se le movió mucho, y pagó fortunas el taxi al hotel, peor que lo que nos quisieron vender a nosotros...

Ari, por otro lado, admitió que los partidos de la Copa Davis la absorbieron y no le dejaron tiempo para mucho más. Un mucho más que incluyó alguna caminata, un paso por la pileta, y un par de visitas al festival George Enescu, que queda acá cerquita y que principalmente presenta música clásica. Descansó, así que ahora está renovada, jeje.

¿Hoy? No mucho... Garry se tomó fin de semana largo en Chipre, así que tuvimos la oficina para nosotros solos. Aprovechamos para musicalizar el ambiente, por la mañana con radio Vale (muy a mi pesar, jeje) y por la tarde con la Rock & Pop. Las primeras horas del día las pasamos juntos, compartiendo experiencias de los respectivos países, que ayudan al resto a hacer su laburo. Después cada uno siguió en la suya, avanzando...

Al salir de la oficina Caro y Ari se fueron al supermercado. Yo me quedé en la habitación, skypeando y realizando tareas administrativas. Después fui a cenar con Elen, y espero, hoy sí, acostarme temprano... Gracias por estar!!

domingo, 18 de septiembre de 2011

Día 104, 105 y 106 - Caminito

Nada de caminito, caminazo... (?) Más de 10 horas pateando, según nuestros cálculos fueron entre 20 y 30 kilómetros a lo largo de todo el sábado, pero desde ya que recontra valieron la pena... ¿De qué se trata todo esto? Rebobino para que se entienda...

La última vez que escribí había contado que nos íbamos a separar para el fin de semana, y así fue... Elen partió a Milán a pasear y reencontrarse con una amiga, Ari se quedó en Bucarest a descansar y ver tenis por Internet, mientras que Caro y yo elegimos la exótica Estambul.

Después de cerrar exitosamente la jornada laboral del viernes, partimos en taxi hacia el aeropuerto. Como detalle adicional, el tachero venía escuchando un CD de reggaetón... Dejamos a Elen en Baneasa y seguimos viaje hasta Otopeni, la otra terminal de la ciudad. Cuando nos bajamos el reloj marcaba 27 lei, retengan este dato...

Otra curiosidad del viernes: el vuelo duró menos que el transfer hasta el hotel. Es que el tráfico en Turquía en hora pico es peor que cualquier cosa que se imaginen, y el aeropuerto en el que aterrizamos estaba bastante lejos. Cuestión que casi 2 horas más tarde de subirnos a la combi llegamos al Antea. ¿Se acuerdan la publicidad de Cofler del viaje de egresados, que hablaba del hotel pindonga, o similar? Bueno, a nosotros nos tocó el similar, jajaja. O sea, ni se acercaba a lo que vendía la página. Y el salamín de la recepción sólo ofrecía lugares donde tenía cometa, sino ni te colaboraba... Gracias, amigo, en serio... (?) Nada de esto nos importó igual, la ciudad nos pareció fantástica...

Esa noche hicimos una recorrida breve, cenamos cordero bañado en jugo de naranja, con nueces, arroz y alguna otra cosita más, y a dormir para estar listos para la maratón... O casi, porque el sábado recorrimos una barbaridad. Nombro algunos de los lugares en los que estuvimos, contar todo sería imposible: visitamos la Mezquita Azul, entramos a la iglesia y museo Santa Sofía, pasamos por el palacio Topkapi, recorrimos el Gran Bazar y nos perdimos por sus calles, cruzamos el puente Galata, subimos a la torre del mismo nombre para contemplar una maravillosa vista de la ciudad, y finalmente nos adentramos en el palacio Dolmabahce, la más majestuosa muestra de ostentosidad (?) que he visto en mi vida...

Tras esto, y para relajarnos luego de tanto esfuerzo (?), fuimos a darnos un baño turco con masaje incluido. Una experiencia única, realmente, creo que sólo con lo que viví en esa media hora podría escribir un libro entero... Terminé bastante antes que Caro (estábamos en lugares separados) así que me volví al hotel. Imaginense lo cansado que quedé, que me dormí viendo al Barcelona, jeje. Igual me desperté para cenar, no vaya a ser cosa... =P

Hoy quisimos hacer un paseíto por el Bósforo, que dicen que es muy lindo. Salimos temprano para la orilla, pero no encontramos a los vendedores que usualmente se te tiran encima. Por cuestiones de horario no pudimos lograrlo, asustados como estábamos por la duración del viaje al aeropuerto, que finalmente terminó durando sólo 45 minutos, lo que nos hubiera dado tiempo para el tour. Otra vez será...

Avión de regreso, problemas en el control de pasaporte (no para nosotros por suerte), y la hilarante aventura de conseguir un taxi al hotel. Vuelvan más arriba para ver el precio del viaje de ida. ¿Listo? No, una vez más, hay que tenerlo bien fresco. Ok, ahora sí. Vayan pensando mientras cuál pudo haber sido la respuesta cuando preguntamos el importe estimado. ¿Ya está? Fenómeno. El que dijo que nos "cotizaron" 115 (sí, 115 nos querían sacar los delincuentes) acertó... =S

Eso no es todo. Después de contarle que sabíamos el precio real nos alejamos. El segundo fue más moderado, pidió 80 lei, pero este tuvo la caradurez de decir que era imposible que hubiéramos pagado tan poquito. Sí, claro... A medida que nos alejábamos de la puerta de salida, el número iba bajando: el tercero pidió 60 y el cuarto, "apenas" 47. Este último, ante nuestro retruque, se ofreció a llevarnos con el reloj prendido para ver si teníamos razón. 25 clavados, say no more... Ah, todavía sigo esperando que pida disculpas por haber intentado aprovecharse de nosotros, je.

Luego fuimos al supermercado, y luego cada uno a su habitación a prepararse para una nueva semana de laburo, que promete ser muuuy intensa... Gracias por estar!!

jueves, 15 de septiembre de 2011

Día 103 - Muy cerca de Argentina

Primero lo primero, por una cuestión de principios... (?) Volvieron las chicas de Bulgaria, sanas, salvas y muy nutridas desde lo profesional y desde lo personal, aunque no quedaron precisamente deslumbradas con la capital del país. Se comenta por ahí que es un arma de doble filo, Sofía... Lo entendieron, no? Filo-Sofía... Bueno, che, no es para tanto, no se enojen así... =P

Esto de dormir pocas horas ya se me está haciendo una costumbre, mala costumbre... Ayer fue toda una aventura poder reservar pasajes a nuestros próximos destinos, de los cuales ya hablaremos en su momento, pero por ahora sólo les puedo decir que este fin de semana nos dividimos y que no esperen posteo nuevo hasta el domingo... No, finalmente no me voy a ver la Copa Davis como me hubiera gustado, parece que no necesariamente tiene que ser sencillo conectar dos ciudades que están cerca, jeje.

En fin, decía que trasnochado y todo por culpa de los pasajes, bajé a desayunar (tarde, obvio) con Ari y luego partimos hacia la oficina. Si se lo estaban preguntando, la disposición de los muebles no cambió en el cuartito, lo cual nos genera un problema para mañana, jeje. Esto seguro no se lo estaban preguntando, pero les cuento que la recepcionista de la oficina habla español, y habla bastante mejor que unos cuantos que yo conozco, jajaja.

Del día laboral no hay mucho para destacar, excepto que no vimos la cara de Marius hasta las 4 de la tarde, toda una rareza... Tal vez por esa ausencia, cuando llegó el momento de almorzar estábamos desorientados y decidimos salir a explorar... En la esquina del laburo hay una plazoleta a la cual confluyen 7 calles y/o avenidas (son 7? o 6? Bueno, no importa, jeje), de las cuales algunas ya conocíamos, y otras recorrimos hoy con la esperanza de encontrar algún buen lugar para comer.

La primera arteria (?) que tomamos parecía conducir derechito al fin del mundo, pero en eso nos topamos con una sorpresa. Resulta que a 2 cuadras de donde estamos trabajando hay una calle, o una "strada", que se llama... Argentina. Yo tengo la teoría, difícilmente comprobable, de que tenía otro nombre y se lo cambiaron cuando vinimos nosotros, je. Cuestión que en Argentina tampoco había nada para comer así que seguimos caminando bajo el sol abrasador... (?)

Finalmente encontramos una callecita con un par de localuchos más o menos decentoides, terminamos eligiendo uno que se llama City Grill, que nos brindaba cierto aire de confianza porque tiene más sucursales (no sé que tiene que ver una cosa con la otra, eh, jeje), y a pesar de que nos morimos de calor comimos bien.

Después la vida fue sueño, sueño y más sueño. Sueño en la oficina, que hizo difícil de sobrellevar la tarde. Sueño en la habitación, donde me quedé dormido profundamente al volver, para dejar plantada a Ari que me esperaba para ir a nadar. Sueño también en la cena, que compartí con Elen y con Garry. Ah, no, Garry estaba en otra mesa, pero nos dimos cuenta de eso un rato después de sentarnos, jeje. Elen me contó el resumen de su estadía en Bulgaria, escuchamos a Ricky Martin (?)... y más sueño, je.

Y ahora, como tengo sueño, a dormir temprano... Gracias por estar!!


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Día 102 - Clandestinos

Shhhhh, no le cuenten a nadie... Sean discretos, por favor, no nos manden al muere... Estamos haciendo trampa, pero en el fondo somos buenos chicos, al menos eso dice mi mamá de mí... =) ¿Qué hicimos de malo? Ya les cuento...

Hoy decidí dormir unos minutos más y desayunar a las apuradas, me pareció más productivo, jajaja. Llegamos a la oficina dispuestos a recuperar nuestro cuarto original, pero nos encontramos con la sorpresa de que no habían modificado la disposición de muebles luego del curso que hubo ayer y anteayer, por lo que había sillas por todos lados y las mesas estaban contra la pared. Eso, sin contar que habían desaparecido todos los cables que necesitábamos para conectar computadoras y teléfonos. Haciendo el menor esfuerzo posible (=P) "redecoramos" el lugar y lo adaptamos a nuestras necesidades.

El almuerzo fue un fiasco, así literalmente. Decidimos probar un restaurante chino que parecía bastante elegante y que nos quedaba a un par de cuadras. Claro, pensé después, desde que llegamos acá no vi ningún chino, andá a saber quién prepara la comida... La cuestión es que Ari se pidió un pollo con hongos y un arroz, pero terminó comiendo arroz con hongos porque dudaba de la legimitidad de su animalito y prefirió quedarse con la duda... Yo me incliné por un menú que en teoría venía con tres platos, a riesgo de que fuera demasiada comida. Imaginaos (?) mi sorpresa cuando descubrí que las empanaditas de carne, el pollo frito y los fideos de arroz entraban todos en un plato, y bastante pequeño... Subtitulado: me cagué de hambre, jeje. La buena noticia es que eso me obligó a pedirme una mini torta de chocolate en la cafetería que está en la planta baja de la oficina, y resultó ser que estaba gloriosa... =)

Más y más trabajo por la tarde, pero bastante productivo estuvo el asunto por suerte, a pesar de la distracción que significa el hecho de que levantamos las cortinas de la habitación para que entre más luz, lo cual a su vez generaba contacto visual directo con el pasillo, lo que a su vez implicaba que cualquiera que salía a fumar (lo hacen muuuy seguido) o a hablar por teléfono (también) nos podía observar y viceversa. Algo así como que estábamos en la vidriera, de oferta casi, jeje.

Por la tarde, mientras Elen y Caro salían a pasear por Bulgaria, y después de tomar Ari y yo cada uno por su cuenta unos mates, decidimos finalmente cumplir con los autocompromisos y empezar el gimnasio. Acá entra el tema de la clandestinidad, porque en teoría no estamos autorizados a concurrir por ser de la parte marginal del hotel, "los departamentos del fondo". El tema es que, como recordarán, y si no recuerdan lean los posteos anteriores (=P), tenemos nuestras pulseritas para entrar a la zona de la pileta.

Con esa pulserita se puede también entrar a la pileta cubierta, lo cual brinda acceso al vestuario, que a su vez tiene otra puerta que conecta con el gimnasio. Por así decirlo, nos mandamos por la puerta de atrás. Claro, todo había que hacerlo con sigilo y sin preguntar a nadie para no avivar giles. Así, por ejemplo, nos mandamos vestidos y con zapatillas a bordear la pileta cubierta, silbando bajito. Así, por no preguntar y por la falta de carteles, la primera puerta que abrí era la del vestuario de mujeres (no vi nada lamentablemente, jeje). Así, tuvimos que atravesar los respectivos laberintos de los vestidores sin recibir ayuda de nadie. Así, no pudimos agarrar toallas en el mostrador de entrada. Así, no pude asesorarme cuando mi ignorancia me impidió darme cuenta cómo encender la cinta, jajaja.

Pero lo logramos, pasamos la prueba y llegamos a nuestro objetivo. Cada uno en un elíptico, media hora de quemar calorías, transpiración al por mayor (yo era el único que transpiraba, la gente con plata no hace esas cosas feas, jeje), un poco de elongación y regreso a las habitaciones.

Ducha rápida, y como la noche estaba hermosa salimos a cenar. A la puerta del hotel, pero bueno, algo es algo, jajaja... Nos pedimos una pizza de jamón crudo, rúcula y parmesano, que estaba para chuparse los dedos...

Eso es todo desde acá... Gracias por estar!!

martes, 13 de septiembre de 2011

Día 101 - El supermercado

Son esos días en que no pasa mucho. Trasnochado después de haber visto tal vez el mejor partido de tenis de mi vida (no llegué a verlo completo, acá terminó 3.30 am), me levanté lógicamente con sueño. Con Elen, Caro y Garry camino a Bulgaria (llegaron bien, seguimos haciendo un servicio a la comunidad, jeje), la única que me esperaba para desayunar era Ari, que también había visto parte del match, aunque no tanto... Terminamos rapidito y salimos para el laburo.

Casi no habíamos terminado de acomodarnos en la oficina, en nuestro cuartito que ahora sí brindaba ciertas comodidades al ser únicamente dos, cuando entró Marius. ¿Para qué? Para preguntarnos si queríamos comer comida libanesa, y explicarnos que teníamos... ¡3 minutos! para decidirnos. Sí, es buen chico, pero a veces un poco acelerado, jeje. Amablemente declinamos la oferta, explicándole que era muy temprano para tomar semejante decisión.

Sin tantas distracciones alrededor, la jornada fue bastante productiva, laburando cada uno en lo suyo y ayudándonos mutuamente. Esto fue así, aunque los resultados finales así no lo demuestren, jeje. Además de las habituales, hoy a mí me tocó la tarea de regulador del aire acondicionado, con la dificultad de que el control estaba en una oficina bastante lejos...

Almorzamos pastas en Self, aquel lugar al que habíamos ido hace ya unos días y que tanto nos había gustado. Antes, pasamos por la oficina de la aerolínea rumana para averiguar por un viaje que seguramente no hagamos por complicaciones logísticas... Igual te bancamos, Delpo! Por la tarde me tocó sumarme a una llamada en conferencia, pero más allá de eso nada relevante sucedió. Por eso toma tanta trascendencia lo que ocurrió al salir de la oficina... (?)

Andaba con antojo de galletitas dulces para merendar, así que en el camino de vuelta, después de pasar por algún evento religioso que tenía pinta de groso, Ari me acompañó a un par de mini mercados a buscar algo que no sabía bien qué era y que por supuesto no encontré, jeje. Cuando ya había perdido las esperanzas, a media cuadra del hotel lo encontré...

El supermercado. Para ustedes que tienen un Carrefour Express cada dos cuadras esto podrá ser superficial, pero para los bucarestienses (?) haber descubierto una tienda tamaño normal, con góndolas y todo, es un hallazgo que merece ser celebrado. De yapa, las galletitas que agarré están buenísimas, aunque ahora no me acuerdo cómo se llaman, jeje.

Luego de esta gran noticia, decidimos debido al calor postergar el plan de gimnasio y mandarnos para la pileta, mucho más acorde a las temperaturas que nos engalanan... (?) Allí disfrutamos, además de unos ricos licuados (milkshake, smoothie, como se llame), la negligencia de una madre, que dejó a su hijo jugando y corriendo al borde de la piscina, y tirando cosas al fondo de la misma, incluido un vaso de vidrio... Genia!!

Hartos de comer afuera, cada uno fue para su habitación. Yo elegí pechuguita de pollo, para Ari fue leche con cereales, se ve que las chicas no necesitan cenar, jajaja... Gracias por estar!!

lunes, 12 de septiembre de 2011

Día 100 - Juntos otra vez, pero no por mucho tiempo

Ayer me había quedado un notición pendiente para contarles. No, no es el hecho de que se hayan cumplido 100 días desde nuestra primera partida, lo cual en sí es todo un acontecimiento (igual, los más perspicaces se dieron cuenta al leer el encabezado, jeje). La cosa es que el equipo se volvió a reunir, la familia (?) otra vez está completa: deportaron a Caro desde yanquilandia y la mandaron para acá (algo malo debe haber hecho, jajaja). Igual, no duró mucho el reencuentro, porque mañana a las 7am está partiendo hacia Bulgaria junto a Elen y Garry, para hacer algo parecido a lo que hice yo en Hungría la semana pasada. Le aviso a los padres de Caro por si no llegaron a enterarse, jeje.

La mañana arrancó, como casi todas las mañanas, con el desayuno =P. Esta vez bajé más temprano que de costumbre y por eso pude llegar a encontrarme con las chicas, que estaban "poniéndose al día". Salimos para la oficina mientras le hacíamos el city tour a la recién llegada, que mal acostumbrada a las 2 cuadras de Wilmington se quejaba de lo largo del viaje, jeje. Llegamos y fuimos a buscar a Marius para que nos presente nuestro hogar temporario, ya que nuestro salón habitual está ocupado hoy y mañana por un curso.

Una bossssta. Perdón por la terminología agropecuaria (?) pero el cuartito no es precisamente el mejor lugar del mundo. Del tamaño de una caja de cereales, sin buena señal para conectarnos, con una mesa en la que entramos 5 donde debiera entrar uno solo y apretado. Eso sin contar que casi nos derretimos hasta que prendieron el aire. Pero bueno, no todo es color de rosas en esta vida... (?) Le pusimos el pecho al "cuartito" y laburamos durante todo el día, salvo cuando escapamos a la planta baja para almorzar en French Bakery.

Por la tarde nos separamos. A mí me tocó una odisea, que fue la de encontrar un lugar para lavar la ropa. Los pocos que hay por el barrio, incluido nuestro hotel, cobran por prenda y por lo tanto cuestan una fortuna. Entenderme con las vendedoras para poder enterarme de esto que les cuento fue toda una aventura, jeje. Pero no me resigno: se comenta que no hay en toda la ciudad lugares de "lavese la ropa usted mismo", pero yo sé que sí existen y ya estoy averiguando al respecto...

Hace un rato fuimos a cenar para celebrar el evento (el centenario del proyecto), brindamos con limonada (somos muy sanos) y luego cada uno a su habitación a armar valijas o mirar la final del US Open, según el caso.

Antes de irme, dejenme contarles otro notición: parece, dicen por ahí, que en cualquier momento se viene la cuarta temporada de Banquete Cacumen. Más detalles en los próximos posteos... Gracias por estar!!

domingo, 11 de septiembre de 2011

Día 95 a 99 - Tantas cosas...

...pasaron en estos días que no sé por dónde arrancar. Supongo que lo primero es pedir disculpas, a todos aquellos (finalmente comprobé que sí existen, jeje) que entraban todos los días buscando la actualización y no la encontraban. También podría explicar los motivos, que básicamente tienen que ver con no contar con una computadora o conexión para escribir al momento de querer hacerlo, usualmente la noche. Tal vez podría empezar contando un notición, pero eso lo dejo para mañana, cuando el hecho esté consumado...

Vamos a los hechos entonces, obviamente sin el nivel de detalle usual, jeje. El miércoles (ufff, hace un montón) me levanté en Budapest, desayuné con Garry y juntos nos fuimos a la oficina, donde conocimos a Marta y Edina, las actuarias de allá, con quienes trabajamos sin parar durante el resto de la semana. Cuando digo esto no es un eufemismo: no paramos ni un minuto, pero por suerte el balance laboralmente fue más que positivo.

En lo extralaboral también fue buena la experiencia. Al salir de la oficina, Marta nos llevó en su auto a un monumento y un parque para que recorramos. Caminamos un montón, pasamos por el hotel para cambiarnos y fuimos a cenar comida típica húngara, al restaurante Dio, recomendado por la gente del hotel. Goulash, carne con hígado de oca (genial!) y tarta de queso con chocolate blanco fue mi menú. Después de eso a dormir temprano.

El jueves fue igual en la oficina, o más intenso aún. Luego, esta vez con Marta, recorrimos Buda (hermosos paisajes) y terminamos en un festival de vinos... Así da gusto laburar, je... Mientras tanto, Elen y Ari seguían en la oficina de Bucarest, más tranquilas sin tanta compañía, y Caro hacía lo suyo en Wilmington...

Mi viernes fue una locura. Madrugamos para ir a la oficina temprano a finalizar algunos detalles pendientes, de ahí derechito al aeropuerto (ah, en los controles de pasaporte sucesivos me pasó de todo, pero no se cuenta por falta de tiempo) y, esta vez en un mejor avión, de regreso a Bucarest. Nunca pensé en ir a Rumania, mucho menos en volver a Rumania, jajaja... Cuestión que aterricé a eso de las 16 y llegué al hotel un rato después. El tema es que las chicas (bien por ellas) habían organizado el tour del fin de semana a Brasov, y salíamos el mismo viernes por la tarde...

Por lo tanto, en tiempo récord, desarmé una valija, armé otra, almorcé, comuniqué los planes a la familia, me bañé y bajé al lobby. Las chicas también tuvieron que correr porque se demoraron en la oficina, pero llegamos. Nos subimos a un taxi que nos depositó en la estación de trenes, nada que envidiarle a Retiro o Constitu... Sacar el pasaje fue una odisea porque por primera vez nos costó encontrar interlocutores en inglés, pero una vez más lo logramos... El ferrocarril partió puntualmente desde el andén 5, y tres horitas más tarde estábamos llegando a la ciudad de Brasov.

Pensamos que no íbamos a conseguir taxi. Lo que encontramos fue un tachero que no sabía dónde quedaba el hotel y nos cobró el triple de lo correspondiente. El Classic Inn realmente resultó muy bueno. Cuando llegamos había una fiesta ocupando el restaurante, así que nos armaron una mesa a un costado, cenamos y a dormir.

Ayer el plan consistió en conocer el castillo de Bran, mundialmente conocido como "El castillo de Drácula", pero una vez allí uno se entera que es todo un fraude y que casi no hay conexión entre la novela y la fortaleza de Bran. Ojo, igual muy lindo el lugar, eh... Antes de eso, caminamos una banda para llegar a tomar el lechero que nos depositó en el lugar de los hechos (por los altoparlantes del micro sonaba Danza Kuduro...), almorzamos y dimos una vueltita por ahí. Después de la visita al conde (?), terminamos de recorrer el centrito y volvimos en taxi, mucho más cómodos. La anécdota es que el muchacho se perdió, dio mil vueltas y nos terminó dejando a 3 cuadras (en subida) porque era más fácil llegar caminando que explicarle...

En el hotel esta vez había un casorio, pero como no estábamos empilchados no nos pudimos colar, jeje. Después de la fiaca vespertina, y de mirar a Florencia Bertotti doblada al rumano (bizarro), con Elen salimos a cenar, pero Ari se quedó. Al pasar por la boda, advertimos no sin sorpresa que el DJ había metido "El Meneaito" y estaban todos haciendo el pasito. Sí, sí, EL pasito. Ay, la globalización... Fuimos para la plaza central, atacamos unas pastas y de postre nos fuimos a escuchar una muy buena banda tributo a Pink Floyd, junto a unos viejos que estaban como locos, jeje.

Esta mañana pasamos por la sala de juegos del hotel (tejo, metegol y dardos) y luego de hacer el check out salimos a recorrer. Brasov es una zona montañosa, así que aprovechamos para verla desde las alturas desde diferentes ángulos. Impagable... Primero un teleférico que te lleva hasta el cartel (simil Hollywood), después una torre que en la antiguedad se usaba para vaya uno a saber qué. En el medio almorzamos, y nos dimos una vuelta pequeña por el Oktoberfest de la zona.

Finalmente, volvimos al Classic Inn, recuperamos nuestras pertenencias y partimos a tomar el tren de regreso. Al llegar a Bucarest, los tacheros de la estación nos quisieron cobrar 4 ó 5 veces el valor correspondiente. Los dejamos de garpe y caminamos una cuadra para tomar otro que más o menos tarifó decentemente... Las chicas a dormir directo, yo cené y luego a la habitación, a reencontrarme con mi público, jeje.

Guau, se ve que tenía ganas de escribir, je...Eso sí, ni de casualidad vuelvo a leer esto siendo las 2 de la mañana, jajaja... Espero que lo disfruten, y... Gracias por estar!!

martes, 6 de septiembre de 2011

Día 94 - El avión más chico del mundo

Lo intenté, pero no pude. Quise, pero no sale. Había vislumbrado la posibilidad de no postear hasta mi regreso, pero fue más fuerte que yo. Además de la comodidad que significa contar las cosas una vez y no 50, los que me conocen saben que me gusta escribir. ¿Por qué hablo tanto en primera persona? Porque por primera vez desde que empezamos con el proyecto, estoy en un país diferente al resto de las chicas... Sé que ellas me extrañan muchísimo, así que voy a decir que yo también, para no quedar mal... =P


Amanecí en Bucarest, desayuné a las apuradas y salí corriendo a encontrarme con Garry, Elen y Ari para ir a la oficina. El ritmo de laburo no afloja, pero las cosas van avanzando y eso está bueno. A la hora de almorzar, Marius propuso ir a Snack Attack, propuesta que nos arrepentimos de aceptar apenas lo hicimos, ya que no nos gusta demasiado...


Por la tarde seguimos dándole duro y parejo, pero yo me fui unos minutitos antes. Si bien ya tenía la valija casi lista, no quería olvidarme de nada importante y por eso quería empacar (?) con tiempo... Cuestiones de principiante, jeje... Garry sí necesitaba quedarse hasta tarde, por eso tuve que esperarlo en el lobby unos minutos. Ahí me encontré con las chicas, que salían para... sí, adivinaron, el shopping, jeje... Aprovechamos para despedirnos nuevamente (espero que les sea leve su estadía rumana estos días) y al ratito llegó el muchacho y nos subimos a un taxi.


Llegamos con tiempo, hicimos el check in (no teníamos nada para despachar, pero nos enteramos que al subir al avión nos sacaban el carry-on) y luego hicimos tiempo comiendo algo en Burger King. A propósito, no sé si eso fue la merienda o la cena, y esa confusión me genera hambre ahora, jajaja.


Un micro nos llevó hasta el avión, que tal como indica el título compite por el premio al más chico del mundo. A uno, que ha visto Lost, se le llenó el upite de preguntas, sobre todo al escuchar el ruido de las turbinas modelo siglo XIX y recordar las palabras del sabio Homero Simpson: "Eso... es una turbina fallando". Pero mis especulaciones eran falsas: una vez más quedó comprobado que el tamaño no importa (=P) y llegamos a destino sin problemas. Por esos misterios de la diferencia horaria, despegamos cerca de 21.30 y aterrizamos en Budapest... a las 21.45!!


Después del correspondiente sellado de pasaporte, nos subimos a un taxi que nos depositó en el hotel, justo frente al río que separa Buda de Pest. Al entrar a la habitación y ver que sobre la cama había una bata y pantuflas, llegué a la conclusión de que soy un tipo importante... (?) Otro detalle coqueto es que la caja de seguridad del cuarto se cierra con una tarjeta de crédito, y se vuelve a abrir únicamente con esa misma tarjeta. Lo que no sé cómo se hace es para guardar la tarjeta adentro de la caja...


Si después de ese chiste no tiraron la PC por la ventana, sólo me queda una cosa por decir... Gracias por estar!!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Día 93 - Viaje de negocios

La mañana arrancó con un nuevo episodio de discriminación... Ya lo he contado en más de una ocasión: el hecho de estar en los edificios de departamentos y no en el hotel propiamente dicho nos trae más de un contratiempo. La cuestión es que a partir de hoy ya no estamos autorizados a desayunar con la "gente bien"(=P) y únicamente podemos hacerlo en un restaurante más cercano a nuestras habitaciones, mucho más chico por supuesto. Nada grave, obviamente... Las chicas bajaron más temprano, yo lo hice más tarde... Comí solo, a las apuradas, para luego encontrarme con ellas y Garry para ir a la oficina.

El día de trabajo fue arduo. Para todos, pero sobre todo para Ari, que tuvo a Garry y a Marius con ella buena parte de la jornada. Y bueno, qué se le va a hacer, a laburar vinimos después de todo, jeje... Hablando de eso, hoy me enteré que tengo que abandonar el país. Tranquilos, fanáticos (?), no es para siempre...

La cosa es que mañana (sí, sí, mañana, así es mi vida, jeje) por la noche nos estamos yendo con Garry a Budapest, Hungría, para conocer a la gente de allá y entender algunos de sus procesos. Esta tarde hicimos las reservas de pasajes y hoteles y al llegar de la oficina armé el equipaje en el carry-on que me prestó Elen. Sé lo que estás pensando, y la respuesta es no sé: tal vez escriba en estos días, tal vez cuente todo cuando vuelva...

Quizás haya más movimientos de gente de un país a otro, pero mucho no puedo adelantar... Por lo demás, almorzamos con Marius y Garry en un lugar nuevo (nuevo para nosotros, claro está) que coincidimos en señalar como el mejor hasta el momento. La cena fue en uno de los restaurantes del hotel, donde Ari será recordada como "la chica de las preguntas", je. Pastas para todos en una mesita afuera, muy buena onda...

Para terminar, felicitaciones al comentador más fiel que tiene este blog. Al resto los invito a sumarse y... gracias por estar!!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Día 91 y 92 - Relax

Sé que en general este blog se suele escribir en forma cronológica, pero debería empezar contando que ayer nos encontramos al señor Van Varenberg... No, mejor no, eso lo cuento más adelante, y en vez de usar el nombre real del chaboncito lo llamo cómo se lo conoce... Para ensayar un resumen del fin de semana se podría decir que caminamos bastante, recorrimos la ciudad, pero más que nada descansamos para terminar de recuperarnos del largo viaje que tuvimos... hace tan solo una semana... Sí, parece mucho más, pero no.

Ayer por la mañana, después del ya clásico desayuno, Ari quería ir a la pileta pero la convencimos de ir a caminar. A pesar del calor, anduvimos un rato largo... Primero fuimos para un río que está acá cerca, pero la verdad es que se veía mucho más lindo en el mapa que en "persona", jeje. Luego visitamos el parlamento rumano, que según dicen es el segundo edificio más grande del mundo, detrás del Pentágono estadounidense (qué dato, eh, jajaja). Hay un tour para conocerlo por dentro, pero quedó para otro momento...

Dimos unas vueltas más por el centro, donde pudimos observar los contrastes entre lo nuevo y lo viejo, los ricos y los pobres, los edificios cayéndose a pedazos y las pantallas electrónicas modernosas... Interesante... El fixture marcaba Carrefour, pero a mí no me interesaba demasiado así que dejé a las chicas en el súper y seguí recorriendo Bucarest.

Al regresar al hotel, sobrevino la odisea por conseguir la pulserita de acceso a la pileta. En mi cuarto intento (ver post anterior) y tras 20 minutos de torturar a la recepcionista, me convencí de que no me iban a dar el brazalete, pero descubrí la forma de vencer al sistema. Consecuentemente lo fui a buscar a Garry, que sí puede pedir pulseritas... Pidió una más a su nombre y me la trajo hasta donde yo estaba almorzando (las chicas se saltearon la comida del mediodía) para que pudiera convertirme en "legal", jeje.

Decía entonces que bajé a la pileta con las chicas, para darme un chapuzón, morsear (?) en la reposera y leer un rato. En eso entra un flaco (es un decir) con bata y gafas, acompañado por un minón. Quien les habla tiene la maldita costumbre de buscar parecidos a todo el mundo, o sea que cuando lo vi entrar lo primero que pensé es: "Este pibe es igualito a...". Sólo que esta vez no era parecido, era el mismísimo Jean-Claude Camille Francois Van Varenberg, más conocido como Jean Claude Van Damme. Grossssssso. Lástima que me enteré recién en la cena que efectivamente era él, así que no lo pude desafiar a una pulseada... (?)

Al caer el sol, y después de tomar unos mates en el balcón de Elen, fuimos a tomar el micrito de dos pisos que te hace el city tour. Dimos la vuelta completa (50 minutos aproximadamente) para ver de qué se trataba y volvimos a nuestras habitaciones. Nos bañamos, nos pusimos lindos (?) y nos juntamos con Garry para ir a cenar a un restaurante libanés muy pero muy copado. Terminamos como a las 12, pero la noche era joven...

Averiguamos un poquito en la recepción y rumbeamos para Le Gaga, un boliche en el norte de la ciudad. El taxi de ida nos costó el doble que el de vuelta, algo me dice que nos pasearon un cachito, jajaja. Llegamos al club y el patova, que no hablaba una palabra de inglés (ni de rumano, creo, jeje) nos hizo una radiografía de pies a cabeza con los ojos, antes de decidir que sí, que nos podía dejar pasar. Nunca entendimos qué pasó, pero entramos, je.

El lugar era enorme, con varios sectores bien diferenciados, mucha gente por todos lados y mucha onda. Unas chicas ligeras de ropa (?) y un señor bailando arriba de una plataforma, botellas de champagne que iban de aquí para allá, y mucha onda. Mujeres pintadas como para ir a la guerra, hombres que bailaban con sus hijas (ah, no, acá me dicen que no eran las hijas, simplemente parecían, jajaja), y mucha onda. Nos quedamos un par de horas y nos fuimos, pero no sé por qué presiento que la noche daba para más...

Esta mañana (después del desayuno, obvio, jeje) volvimos a tomar el micrito del city tour, ya que los tickets valían por 24 horas. Subimos en la parada 5 y bajamos en la 8, donde había una iglesia ortodoxa que entramos a visitar. Menos mal que no nos vieron con shorcitos y polleras, si no creo que nos echaban, jajaja. El siguiente colectivo nos llevó hasta la parada 13, que alberga al parque Herastrau, el más grande de la ciudad.

Muy lindo, realmente, salvo un espacio desértico que anunciaban como jardín japonés y era... una polquelía, jeje. A mitad de camino perdimos a Ari, que eligió pileta. Con Elen bordeamos parte del lago (es enorme, ni daba hacer la vuelta completa) y almorzamos en el Hard Rock Cafe ubicado dentro del parque, al que prometemos volver con Ari, je. El tercer recorrido en el bus nos depositó en el hotel.

Mientras Elen se mandaba una monstruosa siesta, yo bajé a hacerle compañía a Ari a la pileta. No, esta vez no estaba JCVD... Para finalizar, cada uno fue a su habitación. Teniendo en cuenta la diferencia horaria, era el momento ideal para contactar con los nuestros, y así lo hicimos. Cerré la noche con servicio a la habitación. Buena noticia: hay supremas de pollo en Rumania. Mala noticia: me tocó la porción más chica de la historia... =S

A propósito de diferencia horaria, son 1.20 de la mañana, va siendo hora de dormir... Gracias por estar!!

viernes, 2 de septiembre de 2011

Día 90 - La peatonal

Guau, 90 días ya, qué lo pario... Interrumpidos desde ya por el paso por Buenos Aires, pero igual es mucho... El jetlag se está yendo de a poquito, pero igual seguimos conviviendo con el sueño 24 horas diarias, jeje. Ya que estoy, reivindico a Elen, que se había quejado del primer post rumano pero ahora parece que le gusta, y también a sus amigas, que no tienen que depender de que ella les cuente cosas del viaje, jajaja.

El viernes arrancó con el súper desayuno, igual que ayer, antes de ayer y seguramente igual que mañana, jeje. Después quise retirar mi pulserita de acceso a la pileta y el gimnasio del hotel pero por tercera vez no me dejaron. Sí, al chabón le dijeron que no dos veces y siguió intentando, terrrrco,.. ¿La razón? Estamos en la parte marginal del hotel, no somos tan top como para las "amenities", se ve. Algo vamos a inventar igual, lo sé, jeje... Ah, las chicas sí tienen pulsera, alguien que no manejaba este dato se las dio...

Ya en la oficina, seguimos laburando a pleno... Por momentos nos juntamos los 4 (Garry, Ari, Elen y yo) a ver unas cosas, pero tuvimos la mala idea de hacerlo en la compu de Ari, más lenta que Mamá Cora con el freno de mano puesto... Así y todo avanzamos, saben cómo es la historia de la tortuga y la liebre...

Para almorzar, debido a que Marius no tuvo tiempo de pedirnos comida libanesa (?) fuimos a Buongiorno, un restaurante (italiano, obviamente) que queda enfrente de la oficina. Salvo Elen que se ensartó con una tarta de salmón, el resto comimos muy bien... A propósito, hoy me dijeron esta frase: "Cómo se castigan con los almuerzos ustedes, eh". Sin palabras, jajaja... Por la tarde seguimos dándole duro y parejo (al trabajo, no al morfi, mal pensados), intercalado por algunas novedades que, como siempre, son parciales y sin confirmar así que no las cuento... =P

A la salida no volvimos para el hotel. Le dimos derechito por el boulevard Lascar Catargiu hasta llegar a lo que se conoce como Old City, o ciudad vieja, o también orasul vechi... Es un centrito peatonal lleno de restaurantes y bares, sobre todo bares, que al parecer los viernes a la tarde/noche también se llena de gente. Dimos una vuelta, paramos en un bar, y mientras esperábamos a Garry metimos el primer nachos con cerveza de la temporada europea... (?)

Después, lo inesperado. Cuatro muchachotes bizarramente vestidos se aparecieron de la nada con unos scooters y empezaron a hacer unas volteretas que daban entre risa y pena, pero llamaron la atención de todos. Excelente movida marketinera, porque resultó ser que los pibes eran una banda de música. Cuando se juntó bastante gente, bajaron de las motos, abrieron los instrumentos y se pusieron a tocar. Por cierto, sonaban muy bien. Ah, detalle argento: no pasaron la gorra...

Un rato más tarde, nos levantamos y salimos a dar una vuelta por la zona, que cada vez tenía más y más congestionamiento humano (?). Tardamos un buen rato en elegir dónde cenar, pero finalmente optamos por Cantina, un bar de deportes donde comimos enormes porciones de diversa índole y degustamos Luxemburgo-Rumania. Partidazo (?)

No pintó bailongo esta vez, pero no faltará oportunidad seguramente... Gracias por estar!!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Día 89 - Conociéndote

Voy a aprovechar para contar algunas cosas de la bonita ciudad de Bucarest, que nos está alojando temporariamente. Sí, temporariamente, ya a esta altura saben cómo es la historia, je... Decía entonces, que contrariamente a lo que la mayoría (me incluyo) pensaría, se parece muchísimo a mi ciudad natal, la bella Buenos Aires, y sus habitantes se asemejan a los porteños más de lo que uno creería...

Una de las formas de verlo es en el tránsito. Acostumbrados a la paz de Wilmington, nos llamó un poco la atención volver a nuestra realidad cotidiana del caos. En cada semáforo verde alguien sale "arando" y en cada luz roja se escucha una frenada violenta. Embotellamientos, bocinazos y veredas angostas que ponen en riesgo la salud de los peatones completan el combo. Sumado a esto, los mapitas de la ciudad te cuentan que viajar en bondi no es placentero porque van demasiado llenos y que algunas líneas de subte conviene no tomarlas... ¿Les suena?

El clima también se parece. Si bien por cuestiones hemisféricas tenemos las estaciones cambiadas, el calor que estamos sufriendo se le parece bastante a los veranos de la city. Dicen que con el frío no, que ahí gana Rumania caminando. Esperemos no estar acá para ese entonces, jeje.

Ojo, también hay coincidencias en las cosas buenas, no se malinterprete. Por ejemplo, da gusto caminar por la calle. Las mujeres de por estos pagos son casi tan lindas como las argentinas, y además según comentan las chicas (especialistas en el tema) se visten bien y se producen mucho. Punto para ellas. También dijeron algo de los flacos pero mucha importancia no les di... (ventajas de ser el que escribe, la información va parcializada, jajaja). Fisionómicamente también somos similares, evidentemente el componente latino en ambos pueblos no ha sido en vano.

Así podría seguir un rato largo, hablando de la comida, de los pibes que piden en la calle o de los paisajes. ¿Por qué me puse a filosofar sobre Bucarest? Básicamente porque nuestro día no tuvo mucho para contar. Súper desayuno nuevamente, a laburar arduamente todo el día, encerrados con Garry en el cuartito que nos prepararon, almorzamos sandwiches y ensaladas cerca de la oficina, y después del trabajo nos juntamos en el balcón de Elen a tomar mate.

Sí merece comentario la cena, ya que un inocente paseo por la zona (da la sensación que se puede caminar tranqui de noche) nos hizo tropezar con el restaurante "La Mama", o algo así... Las chicas quedaron fascinadas con la decoración, la comida tenía pinta de ser buena, estábamos a 2 cuadras del hotel... Conclusión: entramos. Buena decisión, rica cena y promesa de volver...

Ahora a dormir, mañana viene el primer viernes, decidir si salimos o no y analizar los planes del fin de semana, que difícilmente nos encuentre lejos de esta ciudad, nuestra segunda Buenos Aires... Gracias por estar!!