miércoles, 31 de agosto de 2011

Día 88 - A la oficina en Jet... lag

Sí, todavía nos cuesta el tema de la diferencia horaria. Dicen que el cuerpo tarda 24 horas en acostumbrarse por cada huso horario que atraviesa. Nosotros cruzamos 6 y estamos en nuestro tercer día, saquen las cuentas...

Tal vez por eso los textos no salen tan lindos como debieran y Elen se queja. Quizás por eso las chicas se despertaron en mitad de la noche haciendo cuentas para ver qué hora era en Buenos Aires en ese momento. A lo mejor fue ese el motivo por el cual nuestro primer día de trabajo se hizo eterno...

Convengamos igual que arrancar la jornada con el súper desayuno que contamos ayer, aliviana bastante las cosas. De a uno fuimos llegando a la mesa: Elen primero, Ari después, más tarde fue mi turno y por último se sumó Garry. Cuando terminamos, encaramos para el edificio de la compañía. Apenas 10 minutitos, por la sombra (clave, jeje), muy ameno el paseo.

Cuando llegamos al cuarto piso, nos presentaron al equipo actuarial: el jefe Marius, Catalin (se va de vacaciones dos semanas) y Christina. Nos mostraron la sala donde vamos a "vivir" con Garry hasta que sea necesario. ¿Cuánto? Quién sabe, jeje... Después de resolver y no tanto algunas cuestiones técnicas, dedicamos la mayor parte de la mañana a escuchar a Garry, quien profundizó un poco acerca de los procesos de los que vamos a tener que hacernos cargo en esta etapa.

Salimos a almorzar junto a Garry y Marius a Toscana, un lugar a 3 cuadras de la oficina donde vendían sandwiches y ensaladas. Si bien el menú estaba en rumano (todo un desafío) las chicas pudieron interpretar que había una ensalada Caesar y la eligieron sin dudar, mientras que yo opté por un sandwich que milagrosamente tenía todas cosas que me gustaban. Para que vayan aprendiendo, "pui" significa pollo y "branza" quiere decir queso...

Al volver al laburo, finalizó la explicación del muchacho, y acto seguido nos largó solitos a ver qué podíamos hacer... No mucho, por supuesto, jeje, pero la cosa va queriendo. La jornada se hizo de chicle, y nos terminamos yendo cerca de las 7. Esperemos que no sea la costumbre, je. En el camino de vuelta pasamos por un supermercadito a comprar un par de cosas, y llegando al hotel encontramos un auto con una banderita argentina flameando. Luego nos enteramos que había un evento diplomático... ¿Habremos visto al embajador?

Hablando de banderas, Marius nos explicó que la de Rumania está inspirada en el cielo (azul), el trigo o algo así (amarillo) y la sangre de los antepasados (rojo). Lo que se dice habitualmente en la jerga, un dato de color... =P

Tras un breve descanso en las habitaciones, nos encontramos con Ari y Elen (Garry se demoró en el gimnasio y se ausentó) para ir a cenar a Pizza Hut. No sé si lo dije ya, pero me sorprende (entre otras cosas que me sorprenden) lo bien que habla inglés la gran mayoría de la gente en Bucarest. Por suerte, jajaja.

Mientras se me cierran los ojos (sí, parece que será una constante) escribo estas líneas y tengo de fondo el partido de la selección de básquet. Maldita diferencia horaria, ni a palos llego a terminar de verlo, jeje... Gracias por estar!!

martes, 30 de agosto de 2011

Día 85, 86 y 87 - Largo y duro

Sí, sí, sí, claro que sí... Niños, no lloren más; feligreses dejen de rogar (?); fanáticos, dejen de mandar mensajes a las radios... (????)... Vuelve el blog de la gente, más europeizado (?) que nunca...

Aquí estamos, otra vez en el ruedo, tras un par de semanas en la bella Buenos Aires, para recargar pilas, visitar a la familia, solucionar cuestiones administrativas y asistir a la oficina local. Ahora ya asentados en la lejana Bucarest (es la capital de Rumania, por si alguno pregunta, je), luego de un extenso y agotador periplo que detallaremos a continuación. Somos 3 nomás, ya que Caro está en Wilmington para partir luego hacia algún destino --para variar-- incierto. Mañana arrancan oficialmente nuestras labores, así que hablaremos de eso en otra oportunidad.

Por lo pronto, salimos de Ezeiza el domingo al mediodía con puntualidad religiosa para subirnos a un avión que no dejó de moverse en 12 horas, continuamente turbulento (ninguna muy fuerte, afortunadamente). Llegamos a España el lunes por la madrugada (diferencia horaria mediante), y tras pasar el exhaustivo control migratorio pudimos salir a recorrer Madrid.

Brevemente para no aburrir: tomamos el subte (en una de las paredes estaba pegada la letra de "El Reino del Revés" de M.E.Walsh como parte de una campaña para fomentar la lectura), bajamos en Puerta del Sol, desayunamos en Plaza Mayor, pasamos por el Palacio Real, caminamos por la Gran Vía, visitamos la Cibeles y la Puerta de Alcalá, hicimos un toquecito por el Paseo del Prado y nos volvimos a Barajas. Con tiempo por suerte, porque desde que llegamos al aeropuerto hasta que dimos con la puerta de embarque pasó más de una hora...

La cuestión es que el paseo hizo más llevaderas las 7 horas de espera... Luego subimos al segundo avión, y tras 4 horas de siesta casi ininterrumpida llegamos a Bucarest. Acá entrar fue más fácil y ni les cuento atravesar la Aduana, jeje... Nos estaban esperando, alguien que debía ser campeón mundial de Tetris, por su habilidad para acomodar valijas...

Llegamos al hotel al anochecer, y tras un pequeño inconveniente (Ari tuvo que cambiar de habitación porque la habían puesto en una más chica, lejos nuestro y con un acceso medio complicado) nos instalamos. Elen y yo bajamos a cenar, pero Ari se quedó durmiendo. Obviamente, al volver nos fuimos a acostar tempranito, estábamos liquidados...

Hoy nos levantamos tarde, con el tiempo justo para ir a desayunar al "Super Buffet", que bien ganado tiene su nombre, jajaja. Espero que podamos controlarnos, o la cosa va a ser difícil... =P Después con Elen fuimos a hacer una pequeña recorrida por el centro de Bucarest mientras la Bella Durmiente (se lo autoimpuso el sobrenombre, jeje) se quedó en el hotel. Almorzamos más tarde en un pintoresco lugar, y luego las chicas bajaron a la pileta mientras era mi turno de abrazar a la almohada.

Al caer la tarde nos encontramos finalmente con Garry, que está acá hace dos semanas, fue el encargado de reservarnos el hotel y va a ser quien coordine nuestro laburo las próximas semanas. Fuimos a cenar todos juntos y ahí nos contó un poco como viene la mano, cambiante como siempre.

Al terminar la cena, cada uno a su habitación. Con mis últimas fuerzas y mientras se me cierran los ojitos escribo estas líneas, para cumplir con el compromiso (?) y llevar tranquilidad a los de allá (?). Espero que las disfruten, y como siempre... Gracias por estar!!

jueves, 11 de agosto de 2011

Día 68 - Despedida

Cortito, informativo, pero no por eso menos interesante...

Este humilde espacio, tan apreciado por quien escribe y espero que por quienes leen también, descansa hasta nuevo aviso... Motivos? Simplemente que mañana estaremos tomando un avión hacia la bella Buenos Aires, donde la vida es hermosa pero no tan novedosa (no, si me jugué con la rima... jajaja). Así que espero que lo hayan disfrutado, prontamente (?) volveremos a escribir, quién sabe desde dónde.

Sí, manga de pervertidos, a ustedes les hablo, yo sé que querían llegar hasta el 69, pero el conteo finaliza por ahora en el día 68, van a tener que esperar... Por lo pronto, el día de hoy fue atípico: poco trabajo, muchas reuniones. Relacionadas a nuestro incierto futuro algunas, y otras que tenían que ver más con gente que venía a despedirse. O a presentarse, como Jerry, que tal vez viaje con Caro y al cual no habíamos visto nunca.

A la salida enfilamos hacia nuestra auto-organizada fiesta de despedida en Firestone. Realmente nos sorprendió la convocatoria, éramos una banda. Desde la gente que ha salido varias veces con nosotros, hasta algunos primerizos que vinieron únicamente con el afán de saludarnos, sin importar si tienen familia en casa (como Gil, por ejemplo) o si viven lejos (como Gina y Tim).

Al final quedamos los mismos de siempre, y después de dejar nuestro coche en el estacionamiento del edificio --mañana tenemos que devolverlo-- nos subimos al BMW de Barry para ir a un bar en Trolley Square, una zona acá cerca que parece que se pone. Nos quedamos un rato y volvimos, acá no son muy trasnochadores que digamos, jeje.

Mañana último día, a la oficina hasta la hora de almorzar, cerrar las valijas y esperar que pase Phil a llevarnos al aeropuerto. Nada es para siempre, dijo Fabiana Cantilo, y qué razón tenía... Gracias por estar, siempre!!

miércoles, 10 de agosto de 2011

Día 67 - La última cena

No. No comimos con Jesús. Tampoco tenemos un Judas dentro del grupo, o al menos eso quiero creer, jeje. No vino Leonardo Da Vinci a pintarnos un cuadro. Simplemente lo que pasó fue que después de mucho tiempo volvimos a cenar todos juntos, y no sabemos muy bien cuándo será la próxima vez que pase eso, al menos en tierra firme, jajaja. Pero basta, respetemos la cronologización, el cronologizamiento (?) de este relato...

Entrecortada por algunas reuniones de equipo de nuestros compañeritos de curso, se realizó la segunda y última jornada del curso avanzado de Prophet. Sí, ya somos expertos... (?) Desde tempranito estuvo machacándonos el amigo Joe, y al finalizar la sesión nos salía humito por la cabeza. Esperemos que haya servido para algo, jeje. Ah, lo que sí sirvió fueron las protestas sindicales de Ari, que no sabemos muy bien cómo pero logró que hoy nos dieran almuerzo, jeje. Muy buenos "wraps", muy buenos sanguchitos, muy buena ensalada de fideos, y las cookies... bueno, lo de siempre, las chicas arrasaron, jajaja.

Al salir, con Elen agarramos el auto y enfilamos para el vecino Christiana Mall, a comprar algunas cositas que nos quedaban pendientes y lo que creemos que son los últimos regalos. Me sigue resultando sorprendente tener que subirme a la autopista para hacer viajes de 15 minutos, pero supongo que debe ser porque soy una rata de ciudad, je. Por suerte esta vez la visita fue breve: entramos, compramos y salimos. Así debería ser siempre, jajaja.

Luego, cada uno fue a su departamento y tuvo como tarea principal empezar, seguir o terminar (no, terminar no, no nos engañemos) de armar las valijas, tarea aburrida si las hay en la vida...

Y finalmente la cena. Subimos al departamento de Elen y... Wait, lo voy a contar bien. Subí a lo de Elen, más tarde de lo previsto pero después de haber avisado. No había nadie más, jeje. Pedimos la comida, y como Ari y Caro iban a subir más cerca del horario de llegada, volví a bajar. Un rato más tarde regresé, y ahí sí ya estaba la troupe completa. Llegó la morfi (bajé a buscarla yo, obvio, quién más, jeje) y al subir aprovechamos para comer como bestias una vez más, jajaja.

Mañana nos espera un día largo, intenso y agitado... Gracias por estar!!

martes, 9 de agosto de 2011

Día 66 - Se va acabando

Así, como no quien no quiere la cosa. Todo concluye al fin, nada puede escapar, como cantaba Vox Dei en "Presente". Va llegando al final la primera etapa de este bonito proyecto, se va terminando la creatividad de este humilde reportero de aventuras, y se va agotando también la paciencia, pero eso es otra historia que no viene al caso...

La jornada de hoy fue la primera de las dos que tenemos programadas para recibir el entrenamiento avanzado de Prophet, a cargo de Joe Peterson, y con Roger, Kathryn, Jason, Kevin y Mei Mei de compañeritos. A los pedos, pero explicando en forma bastante clara, fuimos transitando por los diferentes temas programados. Claro, el tema es que se hace muy difícil escuchar a Joe y seguirlo al mismo tiempo en nuestras laptops. En cuanto bajaste la vista para mirar tu máquina, el tipo cliqueó 80 veces y andá a saber para dónde encaró, jeje. Bien igual, mal que mal le tomamos la mano...

A la hora de almorzar, tenía pensado irme al departamento, hasta que se me ocurrió mirar por la ventana... Unas amenazantes nubes negras, con truenos, relámpagos, rayos y toda la historieta, me aconsejaron sabiamente que me vaya con las chicas a la cafetería del quinto piso. Gracias nubes por el consejo, compartir el almuerzo con mis angelitos, Roger y Joe fue mucho más placentero que bancarme la espectacular tormenta que se largó minutos después. Los que tuvieron la brillante idea de salir, volvieron empapados, obviamente, je.

Por la tarde, más curso, más entrenamiento, más aprendizaje... y más lluvia, por supuesto, aunque en algún momento de la tarde llegó a salir el sol. Terminamos un rato antes de nuestro horario de salida, así que abandonamos el salón 2A y volvimos a nuestros escritorios para repasar algunas cosas y contestar un par de mails laborales.

Para después quedó la rutina: gimnasio para Caro, Elen y yo (Ari fue ayer, hoy no sé). El resto del tiempo cada uno lo pasó por la suya. En mi caso, mucho Skype y un poquito de fútbol por Internet, como para que no pinte la nostalgia. Falta poco igual... Gracias por estar!!

lunes, 8 de agosto de 2011

Día 65 - Reuniones

Tal como reza el título (los títulos no rezan, es una forma de decir nomás...) hoy fue un día bastante interactivo para el grupo. Por la mañana tempranito tuvimos la habitual reunión semanal de los lunes, con la única diferencia de que estuvo comandada por Grant ante el alejamiento de Tim. Se presentó ante aquellos que no lo conocían, dio la bienvenida a nuestra compañerita nueva, dio algunos detalles del proceso de transición que atravesará el equipo y se puso al corriente de las novedades. Todo con mucho estilo, como siempre...

Un rato más tarde vino Gil, quien nos presentó a Garry, que tal como conté el viernes va a ser una especie de coordinador nuestro en la próxima etapa del proyecto. Nos contó brevemente algunas de sus experiencias viajando alrededor del Viejo Continente y prometió juntarse con nosotros más tarde para mostrarnos con mayor profundidad cuáles vienen siendo sus tareas, o sea las nuestras, jeje. El resto de la mañana lo pasamos con la compañía de Marcel, que vino a intentar resolver algunos problemillas técnicos que estamos experimentando. No lo logró, pero le tengo toda la fe, y además lo banco porque le mete toda la garra...

Para el almuerzo, Ari volvió al departamento mientras que con Elen y Caro encaramos para Qdoba, el restaurante mexicano. Salimos tarde a comer y además se nos complicó el tema en la caja porque se produjo un embotellamiento debido a un inconveniente con el sistema de tarjetas de crédito, lo cual resultó en que nos agarró mucho hambre y por consiguiente la comida nos pareció buenísima, jajaja.

Por la tarde, se volvió a acercar Grant a charlar un rato con nosotros, pero no aportó novedades significativas, esas que estamos esperando con ansiedad. Para cerrar el círculo de encuentros, nos acercamos al escritorio de Garry, que cumplió con su promesa de la mañana y nos mostró algo de lo que hace. No parece sencillo, pero al final de cuentas no hay nada fácil en esta vida... ;)

Después de la oficina, con Ari y Elen fuimos a Rite Aid a hacer un par de compras y después a los departamentos a realizar tareas personales y ultimar detalles (sé que Caro fue al gimnasio, yo me hice la rata y no sé que habrá pasado con las chicas). Para la cena, decidí darme un gustito, jeje: entré a la página de internet de Dominos Pizza, elegí cuidadosamente mi orden, y media hora más tarde me llamó el chico del delivery para avisarme que estaba en la puerta del edificio. Delicioso...

Mañana toca entrenamiento, así que habrá que levantarse tempranito... Gracias por estar!!

domingo, 7 de agosto de 2011

Día 63 y 64 - Tenis Interruptus

Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno... Vamos a intentar cumplir con los dos requisitos para duplicar uno de ellos... (?) Esta historia son 3 historias, porque por primera vez desde la llegada el grupo se dividió en 3 facciones. El ala norte con Caro, que se fue para Nueva York. El ala sur con Ari y conmigo, que enfilamos para Washington. Y el ala centro con la niña Elen, que descontroló Baltimore. Por cuestiones obvias lo central del relato pasará por la capital, no tengo muchas novedades de lo que hicieron las chicas...

Ayer por la mañana agarramos a Focusín y tomamos la 95 Sur. Como Baltimore queda de paso, la dejamos a Elen en la puerta de su hostel. Fue un viaje difícil para mí, que con todo lo que había comido el día anterior estaba medio mal del estómago (ya estoy bien, mamá, no te preocupes, jajaja). Llegamos a Washington, hicimos el check in en el hostel (cuando Ari lo vio, amenazó con dormir en el auto, pero se la bancó como una duquesa, je) y nos fuimos, no sin antes guardar el coche en un garaje, que encontramos a pesar de las horrorosas indicaciones de la chica del hostel.

¿Para dónde encaramos? Primero caminamos, después tomamos subte, luego una combi y finalmente llegamos al William Fitzgerald Tennis Center, donde se estuvo jugando hasta hoy un torneo ATP 500, o sea tenis, y de alto nivel. Yo me acredité como enviado de Augol Comunidad Deportiva (www.augol.com ó @augol en Twitter) y entré a buscar la entrada que Kerry tan gentilmente consiguió para Ari.

Vimos una semifinal de dobles y una de singles, sin demasiado para comentar. Hasta ahí todo fenómeno, salvo que perdí el estuche de mis lentes de sol, je. El tema es que mientras comíamos algo, esperando por EL partido (Monfils vs Isner, para el que entiende algo de tenis), empezaron a caer unas gotitas... Ari, con los reflejos de un halcón y la velocidad de una liebre, corrió a refugiarse en una carpa cuando el chaparrón ganó en intensidad. Gran acierto. Yo la seguí. Punto para mí...

Se vino de golpe una tormenta tremenda, difícil de describir con palabras. Para mí, Galeano seguramente lo haría muy bien, jeje. La cuestión es que la lluvia hizo demorar una hora el inicio del encuentro, mientras secaban la cancha. A propósito, qué laburo frustrante el de acondicionar el terreno de juego, ya verán por qué...

Cuando estuvo todo listo, entraron los jugadores, se cantó el himno, hicieron el sorteo, y se pusieron a pelotear. Peeeero... Otra vez el aguacero, y a refugiarse. Una horita más de espera, mientras los voluntarios secaban de vuelta, en un esfuerzo parecido al de armar castillos de arena a la orilla del mar o apilar cartas de frente a un ventilador... En el siguiente intento, los pibes llegaron a jugar un game y medio, hasta que el clima los volvió a mandar a los vestuarios. Si nosotros estábamos embolados, no me imagino ellos...

La segunda suspensión fue más larga, pero más productiva, por así decirlo. A su regreso, finalmente los muchachos pudieron quedarse un rato largo, y ahí sí disfrutamos un buen momento de tenis, a pesar del cansancio que traíamos. A eso de las 23.30, promediando el segundo set, se largó de vuelta. Supusimos y entendimos que no se volvía a jugar hasta el día siguiente así que nos volvimos. Otra vez combi, subte y caminata, una pasadita por el auto a buscar los bolsos y, tras una cena rápida, caímos rendidos en nuestras camas (en mi caso, era no apta para claustrofóbicos, porque el colchón de arriba estaba a centímetros de distancia). Ah, a eso de las 12 volvieron a la cancha, y pudieron terminar la disputa, a eso de la 1.15 am. La conclusión es que menos mal que no nos quedamos...

Hoy nos levantamos, abandonamos nuestra habitación para 7, desayunamos en Starbucks y volvimos al complejo. Esta vez con el auto, lo cual derivó en perdernos mucho (evidentemente no sabemos usar bien el GPS), pelearnos un poco al respecto y terminar yendo a buscar la combi que nos llevó ayer, para que nos den indicaciones. Pero llegamos, que es lo importante. Dejamos a Focusín estacionado y tomamos ooootra combi hasta el estadio. Esta vez Ari esperó un rato largo afuera, pero gracias a Kerry pudo pasar.

Primero vimos la final de dobles, con un calor sofocante que Ari señaló como el peor de su vida. Muy interesante partido por otra parte. Después bajamos a almorzar (yo, ella se arregló con una barrita de cereal) y volvimos para el partido decisivo de singles, que si a alguien le interesa y no lo sabía fue Monfils contra Stepanek. El tema es que para ese momento se había vuelto a nublar, así que imaginen como sigue esto, je...

Ya con la disputa de los primeros puntos cayeron unas gotas, pero por suerte el juez no hizo caso a los berrinches del francés (genio igual, eh, lo banco a morir...) y decidió continuar el partido. Hasta que un rato después empezó a llover más fuerte y se vio obligado a suspender. Otra vez la misma rutina: refugio, secado y reanudación. Pensamos que el cielo no iba a aguantar, y pensamos también que tal vez nosotros no aguantaríamos otra suspensión. Por suerte, el checo liquidó rápido el asunto y pudimos ver incluso la entrega de premios sin mojarnos, jeje.

Acto seguido, volvimos al estacionamiento a buscar el vehículo y recorrimos el camino inverso. Levantamos a Elen, que nos contó su fin de semana, resumido en "caminé, caminé, caminé y dormí 14 horas", y seguimos camino a la vieja Wilmi, que ya nos empieza a despertar nostalgia. Por sugerencia de Ari, antes de volver pasamos por Iron Hill para degustar pizza y nachos, y volver a los departamentos con la panza llena y el corazón contento.

¿Caro? Sabemos que llegó bien a Nueva York, y creemos que ya debería haber vuelto hace unos minutos, o casi, porque el servicio de micros en esta zona no es así como muy bueno que digamos, jeje.

Ok, no fue breve, espero que haya sido bueno...

Ah, antes de terminar: el blog recibió un aluvión de comentarios. Gracias a la gente que participa, pero les sugiero respetuosamente que moderen la ingesta de drogas, el consumo en exceso hace mal, jajaja... Gracias por estar!!

viernes, 5 de agosto de 2011

Día 62 - Cambio de mando

Se fue nomás. Tim, quién si no... En su último día en la compañía, se quedó hasta bastante tarde, tuvo un par de reuniones y se despidió de la gente. Primero con un mail bastante solemne y después personalmente, al menos con nosotros. Se acercó primero a mí, me dio la mano, me deseó suerte y yo le correspondí. Después le tocó a Elen, que quedó pagando cuando estiró la mano, porque el plan era y fue darle un abrazo. Abrazo que después repitió con Ari y Caro. Ya lo dije, pero una lástima que se vaya... Igual para mí la imagen más fuerte al respecto fue ver vacío el espacio donde supo estar el cartelito con su nombre en la puerta de su oficina.

Mientras tanto, casualmente (o no), hoy tuvimos la primera reunión "oficial" con Grant. Oficial viene significando que entramos a una salita y no se acercó a nuestros boxes a charlar simplemente. Nos contó algo de las novedades de nuestro futuro, que mayormente siguen definiéndose, pero que podrían quedar más claras a partir del lunes, cuando vuelva al país Garry, que estuvo viajando los últimos meses, va a venir con algunos de nosotros y va a ser una especie de coordinador del equipo una vez que andemos por allá, sea adonde sea ese allá, jeje.

Más allá de esto, no hubo grandes novedades en lo laboral, así que voy a hablar de lo que más sé: comida, jajaja. Al igual que el viernes pasado, desayunamos en Dunkin Donuts, lo estamos convirtiendo en un ritual... Eso nos dejó llenos y nos obligó a rechazar una oferta de Alexis para ir a comer comida mexicana. Sin embargo, un rato más tarde teníamos hambre de vuelta, así que con Elen nos fuimos a Public House, donde hacen unas hamburguesas de novela... Yo me clavé una con roquefort, champignones y panceta, que se acercaba bastante a la perfección, je. La de Elen tenía champignones y cebollitas, también muy buena. Ari y Caro se quedaron en sus departamentos, no sé qué almorzaron pero se la perdieron, jeje.

Al salir de la oficina, Ari, Elen y yo fuimos al cine. Primero sacamos las entradas, después fuimos a recorrer la tienda de deportes Dick Sporting Goods, y luego nos separamos. Las chicas se quedaron en el local y después volvieron caminando al cine, para ver Los Pitufos en 3D. Salieron emocionadísimas, cantando la cancioncita (repitiéndola hasta el hartazgo de hecho, jeje). Yo me llevé el auto, y por primera vez en mi vida fui solo al cine, en este caso para ver el final de la saga de Harry Potter. Groso Harry, eh...

Nos reencontramos a la salida para subirnos a Focusín y darle la revancha al lugar de fondue que habíamos encontrado cerrado hace unos días. Lo que morfamos ahí no tiene nombre. De primer plato fondue de queso, cheddar por un lado y suizo por el otro, con panes, verduras y ¡manzanas! para mojar. Una ensaladita bajativa (?) y más fondue, en este caso de carne, pollo, camarones y atún para cocinar en aceite caliente. El postre, obviamente, fue fondue de chocolate en dos variedades, con malvaviscos y otras yerbas para sumergir y atacar. Quedamos liquidados, literalmente.

Pasaron varias horas y yo sigo haciendo la digestión, por eso no me puedo dormir... Igualmente, siendo la hora que es, por primera vez en 62 días no voy a releer el texto para encontrar errores, así que sepan disculparlos... Gracias por estar!!

jueves, 4 de agosto de 2011

Día 61 - La nueva cuenta regresiva

Hace un tiempo, allá por los comienzos de este relato en capítulos, teníamos un indicador de cuánto faltaba para la visita de Leandro, el novio de Ari. Un buen día y sin previo aviso la cuenta desapareció. Sólo unos pocos individuos con aires detectivescos se percataron y preguntaron al respecto. ¿Por qué suspendimos el conteo? Hoy lo podemos revelar... Resulta que no es él quien viene para acá, sino que somos nosotros los que vamos para allá... ¿Cómo? Sí, así es, ya tenemos los pasajes con destino a Buenos Aires... Notición!!

¿Cuándo? Bueno, el comité (?) decidió no hacer pública esta valiosa data, aunque la mayoría de la gente que lee esto ya fue avisada, y el resto están más que invitados a preguntar, a pedir más detalles al respecto... Lo que sí podemos informar es que será muy pronto, que nos quedamos dos semanas y que todo lo que viene después es una incógnita grandototota...

El clima de la mañana -más allá de la lluvia, que por primera vez nos agarró a la ida si mal no recuerdo- estuvo claramente signado por esta novedad. Si bien algunos de nuestros más íntimos ya habían sido alertados de esta posibilidad, recibir la confirmación nos permitió expandir el chisme un poquito más, jeje...

Al respecto hay que decir que el mail de Anita (gracias!) con la reserva de los aéreos llegó justo cuando Ari se había levantado de su asiento, al igual que en el momento de la última buena noticia que habíamos recibido... ¿Casualidad? Lo dejo a su criterio, jajaja...

El almuerzo fue en los respectivos departamentos, para poder hablar por Skype y en mi caso para atacar el sobrante del sandwich de Subway que descansaba en mi heladera (ver Día 59, jeje). Luego regresamos a seguir trabajando, como ya es nuestra sana costumbre...

Para después del trabajo, habíamos planificado un montón de cosas, pero como suele suceder hicimos poco y nada de todo eso, jajaja. Eso sí, los cuatro aparecimos por el gimnasio para cumplir con ritual. A horas más avanzadas de lo acostumbrado, pero con el mismo compromiso. O sea, tarde pero seguro.

Ufff, lo feo que me quedó este texto, jeje... Bueno, aprovechen que les sobró tiempo y lean los anteriores, que están todos buenísimos, je... Gracias por estar!!

miércoles, 3 de agosto de 2011

Día 60 - Los hombres también lloran

Carajo! Esa palabra debería haber completado el título, pero me pareció un poco fuerte, je. También podría haber sido "No llores por mí, Tim" como sugirió Ari, o alguna pelotudez con la palabra lágrimas, que no se me llegó a ocurrir. Todo esto viene a colación de...

Después de otra intrascendente mañana laboral (intrascendente desde el punto de vista de este blog, por supuesto), cuando el reloj dio las 12 subimos al décimo y último piso del edificio para el almuerzo despedida de Tim. Llegamos unos minutitos tarde porque (sí, lo admito) me demoré charlando en el pasillo con Kevin, el pibe que nos había dado el curso de Prophet y que quería saber cómo veníamos con el tema.

La cuestión es que cuando subimos había dos mesas largas, además de una tercera que tenía la pizza, el agua y las gaseosas (era todo autoservicio). Una de las mesas estaba llena hasta la manija, en la otra no había una sola persona. O sea, llegamos en el momento indicado en el que teníamos que agarrarnos un par de porciones, algo para beber y sentarnos los cuatro solitos en una mesa enorme. Imagen rara, triste... Después por suerte llegó más gente, como Mark, Grant y también Ken, el jefe de Grant, que se sentó y charló con nosotros como uno más... Genio!!

Cuando la mayoría había terminado de morfar, y antes de que se fueran todos, Grant tomó la palabra y dio un discurso que osciló entre lo emotivo y lo humorístico, para deleitar a las 40 ó 50 personas que éramos en el salón. Después llegó el turno de Tim, que según las chicas no iba a decir unas palabras, y según él tampoco pero no le quedó otra, jeje.

Realmente fue un momento muy emocionante, que nos hizo poner los ojos vidriosos a todos. Después de 11 años, el tipo se despedía de la compañía que lo había visto crecer, dedicándole unas palabras a la gente que más lo marcó. Nos sentimos importantes porque también nos nombró a nosotros, diciendo que le hubiera gustado que compartamos más tiempo. Cada dos por tres se le anudaba la garganta y se le quebraba la voz, lo cual hacía todo más sentido aún. Creo que lo vamos a extrañar...

Por la tarde seguimos leyendo y leyendo, y en mi caso también revisando algunas cosas en Prophet (soy el único que tiene la disponibilidad para hacerlo, no es que las chicas no quieren, jeje). Mientras tanto, afuera el clima se ponía cada vez más y más feo, y nos hacía dudar acerca de nuestros planes para el después.

Finalmente, después de muchas idas y vueltas, una pasada por Walgreens y unas cuantas llamadas telefónicas, se decidió que la lluvia no nos iba a detener y que este iba a ser el plan: Ari y Elen fueron al supermercado, pero antes nos llevaron a Caro y a mí a Kooma, donde tomamos algo con la gente del laburo. Eran unos cuantos, ya los conocen, ni da nombrarlos a todos, jeje (cualquier cosa vean las fotos). Cuando las chicas terminaron las compras, nos avisaron, pero elegimos no hacerlas venir de vuelta y quedarnos un rato más, para luego volver caminando por la orilla del río y luego derechito por Market Street atravesando el pueblo fantasma, je.

En cuanto a la cena, si la memoria no me falla fue la primera vez que nos juntamos en un departamento. Fuimos Ari y yo para lo de Elen, pedimos comida china y comimos muy bien. Tanto, que no aceptamos el postre que nos ofreció la anfitriona, jeje.

Antes de despedirme, y con un par de días de retraso, saludo la llegada al mundo de Delfina, y les mando mis felicitaciones a Cris y Maxi, los papás. Al resto... Gracias por estar!!

martes, 2 de agosto de 2011

Día 59 - Subway

Ok, tal vez no haya sido la noticia más importante del día, como para merecer el título de la entrada, pero suceden varias cosas. Primero, que lo más trascendente que sucedió no se puede contar (sí, ya sé, entonces para qué hablas, pero bue... jeje). Segundo, esto no es un relato objetivo, está contado desde mi punto de vista, lamentablemente para todos ustedes, sobre todo para las chicas, que amenazaron varias veces con escribir sus propios relatos. Sí, claro... Tercero, pero no por eso menos ponderable, es que había prometido que este iba a ser el encabezado la primera vez que fueramos a ese glorioso lugar.

Exactamente. Para quien les habla (o les escribe) haber descubierto que existe un Subway a 5 cuadras de la oficina fue todo un acontecimiento. Mucho más en el día de la fecha, cuando finalmente convencí a mis angelitos de ir a almorzar ahí. Bueno, a dos de ellas, porque Caro se quedó en el departamento comiendo restos de comida china. Tantas ganas les tenía a los sanguchitos esos, que no me alcanzó con el que había pedido (el tamaño chico había sido, error de cálculo) y volví a la fila para ordenar nuevamente, esta vez el llamado "footlong" (30 cm de largo), que fue atacado en parte y guardado para ser consumido en algún momento.

Antes de eso hubo una agitada mañana de trabajo, con llamadas en conferencia para Ari y para mí (distinto horario, salón y país en cuestión) y con una Caro que terminó diciendo "esta es la mañana en la que más cosas hice desde que llegamos". Ojo, Elen también laburó, no sean malos... La tarde tuvo otro tenor, con más reuniones y llamadas de trabajo, pero no relacionadas directamente con Prophet. Es todo lo que voy a decir, je.

La actividad extracurricular (?) de la fecha fue un paseo a Franklin Mills, el shopping gigantesco ubicado al norte de Philadelphia, al que habíamos sido hace unas semanas. Se dudó mucho sobre las ganas de ir, sobre todo por el viaje de 45 minutos, pero la pasión por las compras y la necesidad de adquirir regalos terminaron por inclinar la balanza.

Igual, hay que decirlo, las chicas le están aflojando al ritmo, tarjetean menos, incluso hasta se empiezan a cansar, quién lo hubiera dicho, jeje. Por mi parte me fui preparado: compré rapidito un par de cosas y después me senté en el patio de comidas, me clavé un doble cuarto de libra con queso y me puse a leer un libro. Las dificultades de compartir el auto, jeje, yo ya estaba para irme a casa a la hora de llegar pero el cronograma decía 3, qué le voy a hacer... Al rato pasaron por ahí Caro y Barry (vino con nosotros), más tarde se sumó Elen a la mesa y la única que se quedó sin compartir el momento y sin cenar fue Ari. Necesitamos celulares...

De regreso, pasamos por una estación de servicio a cargar nafta (dato intrascendente, pero así fue, jajaja) y luego a los respectivos departamentos, a buscar alojamiento para el fin de semana, cuando seguramente nos separemos. Pero eso es otra historia, ahora a dormir... Gracias por estar!!

lunes, 1 de agosto de 2011

Día 58 - La llamada

Fue una mañana distinta para mí. En el quilombo de la habitación en Atlantic City, desapareció mágicamente una bolsita que había llevado con cepillo de dientes, pasta y desodorante. Ergo, me quedé sin todos esos utensilios en el departamento de Wilmington. En consecuencia, dado que obviamente no podía ir a laburar sin asearme (?), me levanté una horita antes para ir a comprar los reemplazos. Nunca en mi vida había entrado a un supermercado a esas horas de la madrugada, sacando tal vez alguna escapadita para conseguir Cindor después del boliche, jeje.

Luego me bañé, me alisté y partí para la oficina, donde tuvimos la última reunión de equipo liderada por Tim. Nadie tenía muy claro si se iba a hacer el encuentro, ni siquiera él mismo, pero se realizó y Tim aprovechó la oportunidad para demostrar que es un gran tipo. Buen discurso, breve, conciso, y a otra cosa mariposa (?).

El resto de la mañana tuvo el mismo tenor que venían teniendo todas las mañanas, ya ni hace falta aclararlo... El almuerzo fue en el quinto piso, y tampoco hace falta decir que el menú fueron ensaladas y wraps... Parecía que la tarde iba a pasar sin pena ni gloria. Sin embargo, de golpe y porrazo empezaron a sucederse las reuniones, y por consiguiente las novedades. Como siempre, fueron tantas y tan cambiantes que acabaron por confundirnos más y por eso, para no transmitirles esa confusión a nuestros queridos lectores, es que no voy a contar nada, jeje. Sólo voy a decir que hubo noticias buenas, malas y de las otras, todas 100% sin confirmar como es la costumbre por estos pagos, jeje.

Para cerrar la jornada laboral, nos tocó hacer horas extras. Una llamada que teníamos programada con Sebastián y Alejandra, nuestros contactos en Buenos Aires, se retrasó por cuestiones de agenda y se reprogramó para después de nuestro horario de salida. Sacrificio, que le dicen... En algo más de una hora, les contamos nuestra experiencia hasta el momento, e intentamos resolver algunos pequeños problemitas administrativos y de logística. Intentamos...

El resto de la tarde, como casi cualquier lunes, tuvo el clásico intercambio de fotos, esta vez solamente entre los tres chicos Facebook. A propósito, aprovechando la gran difusión (?) que tiene este espacio, a ver si entre todos hacemos fuerza para que Ari se abra una cuenta de Facebook... Gracias totales...

Después hubo gimnasio (Caro y Elen también bajaron), que además de los usos habituales me sirvió para enterarme que pasaban por tele el partido de Argentina por el Mundial sub-20. Dicho y hecho, subí, me bañé y lo vi. Otro lunes que se va, nosotros seguimos acá y ustedes siguen ahí... Gracias por estar!!