Esa es la pregunta que nos hicimos entre nosotros y sobre todo cada uno a sí mismo... Lo que no nos preguntamos es cuánto falta para que venga Leandro, todos sabemos que son 58 días, jeje.
Sí, se nos fue el entrenamiento. Kevin y John terminaron de dar los temas que faltaban, se despidieron un rato después del almuerzo, y así se nos acabó la etapa preparatoria. El tema es que no estamos muy seguros de haber aprendido algo en estos días, o mejor dicho no nos termina de quedar claro si lo que aprendimos es suficiente, y si lo vamos a poder usar cuando salgamos al mundo real...
El consenso general es que nos quedemos tranquilos, que una vez que empecemos a trabajar los conceptos se van a fijar, y que hay toneladas de gente que nos va a ayudar cuando tengamos algún problema, peeeeeero, la incertidumbre juega de titular, capitán y patea los penales, jeje.
El resto del día (un par de horitas) lo usamos para resolver un pequeño problemita de conexión que teníamos con la red de Buenos Aires, revisar algunos de los manuales que estuvimos leyendo estos días y hacer tiempo hasta las 5.30, que fue cuando Mark nos pasó a buscar.
Un capo, Mark, dicho sea de paso. Nos pasó a buscar, nos llevó a Kooma, un lugar por la Costanera donde suelen ir con Barry, Malik, y toda la banda, a tomar algo después del laburo una vez cada tanto. Tomamos unas aguas minerales... (sonó creíble??), comimos sushi y estuvimos charlando un rato largo con la gente.
Todo bien con el lugar, incluso había en un rincón un gordo con una guitarra haciendo una especie de show, pero los after offices de Baires le pasan el trapo a estos, jajaja (Fusión, dónde estás cuando te necesito?). Cuando salimos llovía torrencialmente, así que Mark se ofreció a ir a buscar el auto para que no nos mojemos, y Caro desinteresadamente me ofreció a acompañarlo... Cuánta generosidad, Carito, jeje.
Así que Mark nos dejó en la puerta del edificio, mañana se ofreció a llevarnos a Philadelphia, y hasta me dijo que tiene varias guitarras en la casa, capaz me presta una mientras estoy acá... Ídolo!!
Ah, mañana parece que... No, acá me están diciendo que no puedo contar nada todavía, se van a tener que quedar con la intriga un poquito más, jeje.
Mientras escribo estas líneas estoy esperando que Caro me llame para ir al gimnasio, pero no sé por qué me parece que el teléfono no va a sonar, je... Gracias por estar!!
Un rato más tarde, en Ciudad Gótica... La ventaja de hacer esto no tan de madrugada, es que cuando uno se olvida de algo tiene a sus 3 ángeles que le hacen de ayudamemoria. En este caso Elen me recordó puntualmente que en el relato de hoy se me había escapado un detalle. Aquí va: antes del mediodía nos tomaron una especie de examen. Con Ari lo hicimos a dúo (estaba permitido, no nos reten) y como fuimos los más más mejores, nos ganamos un premio. En realidad lo gané yo, porque al momento de "cantar" la cantidad de respuestas correctas ella ni se mosqueó, pero igual se lo cedí. Cuál era ese premio? Un pastillero Winnie Pooh. Cómo funciona? Se le cargan las pastillas (del estilo Yapa) y al levantarle la cabeza salen de a una. Calculo que con una foto o video se entendería mejor, jeje. Obviamente vino con 3 paquetitos de pastillas que duraron lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks... ;)
Knock knock...
ResponderEliminarWho's there?
Mark...
Mark what?
Mark A Dor
Minutes later...
Honey who knock?
No one honey, it was just only the door making a very bad joke...
Gordinious!!