viernes, 23 de diciembre de 2011

Día 198 a 202 - Jo jo jo

Feliz navidad! Y un próspero año nuevo... Se pasó rápido la semana, ni hablemos del año... Muy intensa laboralmente hablando, muy tranquila en lo que al resto de las actividades se refiere, con temperaturas sorprendentemente altas para esta época del año (por suerte, podríamos congelarnos en caso contrario, jeje) y con un solo hecho para destacar: la descomunal torta de brownies con chocolate y Oreo que Garry nos preparó ayer como despedida... Tremenda!

Despedida de él, porque nosotros hoy fuimos a la oficina desierta, terminamos nuestros asuntos y nos volvimos. En este momento debería estar terminando de armar la valija, porque en media hora nos pasa a buscar Phil para llevarnos (sí, sí, una vez más) al aeropuerto de Philadelphia, pero no quería irme sin despedirme de nuestros miles (?) de lectores, ya que no volveré a escribir hasta el año que viene... Guau, suena fuerte eso, pero es apenas una semanita, hasta que el destino, el proyecto, y seguramente la nieve (=P) nos vuelvan a reunir en esta bonita ciudad.

Se viene un enero con mucho frío, visitas de diversa índole, importantes adquisiciones, y tal vez algún viaje alocado. Me siento el presentador de Telefé haciendo estas cosas, jeje... Bueno, eso, nada más... Feliz navidad y feliz año nuevo para todos aquellos a quienes no tenga la posibilidad de saludarlos por otro medio... Al resto no, tengan paciencia y ya los saludaré de otra manera, jeje... Chau 2011, a vos te digo... gracias por estar!!

domingo, 18 de diciembre de 2011

Día 194 a 197 - Que los cumplas...

Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad, y acá en Estados Unidos pasan cada vez más cosas, que son difíciles de contar sin escribir todos los días, así que este será un resumen trasnochado y sin muchos detalles, abierto para que después cada uno pregunte, jeje. Sí, ya sé que cada vez que dije esto terminé escribiendo pergaminos, veremos si esta vez es la excepción o no... =D

De trabajo decidí que voy a intentar escribir lo menos posible, pero no puedo evitar contar que el jueves (primer día de Ari en la oficina, ya que estamos) tuvimos nuestro brindis de navidad, algo así como la fiesta de fin de año, pero que no le llega ni a los talones a la que nos perdimos en Buenos Aires. Fue en Cavanaugh´s, un restaurante a mitad de camino entre la oficina y nuestro edificio. El horario, de 15.30 a 18.30, atentaba contra un festejo con todas las letras, no sé si me explico, jeje.

Algo de comida, muy rica por cierto, y una particularidad con las bebidas: invitaba todo el director del área durante la primera hora, y después cada uno se tenía que pagar lo suyo. Imagínense lo que fue la barra los cinco minutos previos al cierre de la cuenta, jajaja. Cuando aquello terminó, o casi, algunos fuimos para Kooma a seguir celebrando la navidad (?) Lo raro es que volvimos a casa a las 9 de la noche, cosa que a las chicas les pareció fantástico pero yo no puedo terminar de aceptar...

El viernes seguimos de festejo. Después de cerrar la semana laboral, y de una reparadora siesta en mi caso, partimos con los autos de Malik y Santosh hacia Philadelphia. Allí, además de Jen y Barry, estaban esperándonos Mark, su novia Barb y unos amigos. Cenamos todos en un restaurante de comida india, donde al parecer también había un famoso jugador de fútbol americano. La morfi (?) estaba muy buena, y los amigos que conocimos eran bastante copados. Aclaración: uso la palabra copados porque no encuentro forma de describir a una de las señoras presentes...

A las 12 le cantamos el feliz cumple a Caro, la benjamina del equipo, y partimos hacia Cuba Libre para seguir con el festejo... No querían dejarme entrar debido a mis bonitas zapatillas azules. Entre Jen y Ari intentaron convencer al patova pero parecía no haber caso. Hasta que el "señor" soltó una frase mágica: "Si cuando me mostrás tu ID (identificación, documento, llamenlo como quieran) ponés un billete abajo, tenés más chances de pasar". Oh, si... La corrupción se ha globalizado, y esta vez me benefició, jeje... La saqué barata igual, porque conmigo fue más sutil, me dijeron que después directamente pedía 20 dólares de frente manteca (?) al que no cumplía con la vestimenta adecuada...

Ayer por la mañana, y con apenas un par de horitas de sueño sobre nuestras espaldas, partimos en el GoToBus con rumbo a Nueva York, para nuestra tercera visita a la Gran Manzana. Decir que nos cagamos de frío es evidente y reiterativo, así que no lo voy a hacer... =P En cambio sí voy a contar que fuimos a visitar la famosa pista de patinaje del Rockefeller Center, pero no pudimos darnos el lujo de hacer el ridículo  porque el lugar, al igual que toda la ciudad, desbordaba de gente. También recorrimos la Quinta Avenida, primero juntos y sin entrar a los negocios, y luego por separado, las chicas shoppineando (?) a gusto y yo entrando a los locales importantes como Nike, Apple, NBA, Lindt, etc. Más tarde hicimos algo de fiaca y luego salimos a comer comida mexicana, pero para ese entonces ya se nos había hecho tarde para ir a una fiesta a la que nos había invitado Garry y al parecer no estuvo tan buena...

Hoy por la mañana, después de un nutritivo desayuno en Dunkin Donuts, salimos a recorrer el Central Park. Sencillamente hermoso es ese lugar, verde y marcado contraste con la jungla de edificios que lo rodea. Caminamos bastante, e incluso llegamos hasta el lago mayor, bastante al norte del parque. Por si las chicas leen, les cuento que tiene una circunferencia de 1,6 millas, algo así como 2 kilómetros y medio, bastante menos de lo que habíamos hablado...

Por la tarde, las chicas se fueron a almorzar, y yo aproveché para encontrarme con un viejo amigo de la primaria, que vive hace unos años acá y parece que va camino a convertirse en uno de los grandes percusionistas de la historia (de nada, amigo, jeje). Almorzamos algo, y después fui a conocer su casa en Harlem, donde me mostró algunos de los laburos que ha estado haciendo con Banda Magda y la Gregorio Uribe Big Band (tranqui, Marce, no te lo cobro el chivo, jeje).

A la hora de partir, nos reencontramos en el hotel (muy bueno resultó, por cierto) y partimos hacia dónde se suponía que iba a pasar el micro. De hecho, el ticket electrónico marcaba esa dirección. Pero la noche nos tenía preparada una última "sorpresita", je... Llegó un colectivo, ya sobre la hora de partida del nuestro, y cuando preguntamos nos dijeron que ellos eran de otra compañía, y que el nuestro había cambiado la parada hace un tiempo, para moverse a dos cuadras de ahí, sobre una calle paralela. Chan!!

Sin estar del todo seguros si creerle o no, salimos disparados. Preguntamos a dos personas más, que nos dieron indicaciones contradictorias entre sí... Cuando estábamos dispuestos a volver al punto de partida (ergo, resignarnos...) vimos en un semáforo al objeto de nuestro deseo. A las corridas, lo seguimos hasta que estacionó dos cuadras más tarde. En la parada, había mucha más gente de la que entraba, y en cuanto se abrió la puerta la situación se descontroló... Todavía no entiendo bien cómo fue que hicimos para conseguir asiento los 4, pero la cuestión es que lo logramos. Distinta suerte tuvo un pobre flaco que declaró haberse perdido su tercer ómnibus seguido, a pesar de tener pasaje y estar esperando hacía 2 horas. El muchacho de la empresa le dio sus condolencias, y tras despedirlo empezó a venderle ticket a los que habían subido sin boleto... Curiosa y lamentable administración...

Y así llegamos al final de esta historia, que nuevamente se alargó más de la cuenta, aunque en esta ocasión me quedo con el consuelo (?) de que sí me quedaron un montón de historias sin contar por falta de tiempo y espacio... Ah, como cierre estadístico les cuento que esta es la entrada número 100 de este humilde blog, aunque no hace falta que me feliciten por ello... =P... Gracias por estar!!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Día 191 a 193 - Bingo

Bingo!! O "cartón lleno" si les gusta más, o "equipo completo", si no son tan amigos de las metáforas... O "la mesa esta servida"... Ah, no, esa no iba acá, pero bue, son cosas que pasan, jeje. La cuestión es que después de muchas (muchas pero muchas muchas muchas) idas y vueltas, estamos nuevamente los 4 en la fría Wilmington, que amenaza con ponerse más y más fría. El lunes por la noche, después de un periplo que detallaremos a continuación, llegó Caro. Hoy fue el turno de Ari, que mañana se reintegra a la oficina, justo a tiempo para el brindis de navidad... Qué casualidad, no? jeje 

Hablando del tema, mañana es la fiesta de fin de año de la oficina de Buenos Aires: nos encantaría estar pero todavía no tenemos noticias de que se haya inventado la teletransportación (una lástima =D) así que nos la vamos a perder... Desde aquí, dos pedidos: pasenla bien por los que no estamos, y si hay regalo guarden, jeje.

El domingo, las Águilas de Philadelphia consiguieron un importante triunfo como visitante ante los Delfines de Miami, en una nueva jornada de la NFL, la liga de fútbol americano. ¿Qué tiene ver eso con todo esto? Que al parecer mucha gente fue a ver el partido, y por lo tanto eran unos cuantos los que el lunes por la mañana querían volver del estado del sol hacia la cuna de la independencia (ja, los maté con esa, eh, jajaja). ¿Y entonces? Cuando Carito llegó hasta la puerta de embarque dispuesta a abordar el segundo avión, se enteró que el vuelo estaba lleno y ella no tenía asiento asignado. Conclusión: unas cuantas horas varada en el aeropuerto, y sin poder entrar al Free Shop porque era vuelo doméstico. Finalmente llegó...

Mientras tanto Elen y yo volvimos a la oficina a seguir laburando y lidiando contra una avalancha de problemas técnicos, que afortunadamente se fueron solucionando, una vez más con la ayuda inestimable de Marcel. El almuerzo fue con Garry, y la salida del trabajo fue una hora y pico más tarde de lo previsto. Así y todo, ambos fuimos al gimnasio. A propósito, debería revisar los archivos (?) pero debe ser la primera vez en mi vida que completo 5 visitas al gimnasio en una semana. No, graciosos, no fueron simplemente visitas, fueron sesiones de entrenamiento, y de las buenas... (?)

Ayer volvimos a ser tres en la oficina, y después de varias deliberaciones (chiste interno, sepan entender...) hubo reacomodamiento de posiciones, para que podamos trabajar más cómodos en los equipos que nos asignaron: Caro con Elen, Ari conmigo. Intentamos tener clases de Alfa (otro bello programa con el que vamos a laburar) con el amigo Jun, pero una vez más la tecnología se puso en la vereda de enfrente y debimos conformarnos con avances moderados en la cuestión que nos convoca.

Por la noche visitamos a Barry, que volvió de Nueva Jersey para quedarse en Wilmington, y seguir con la recuperación luego de un pequeño accidente de tránsito sobre el cual no vamos a ahondar y en el que la sacó muuuy barata. Bien de ánimo, el lunes vuelve a trabajar, y está bastante más flaco que la última vez que lo vimos, lo cual despierta la envidia de unos cuantos, jeje. También conocimos a su mamá, que vino a quedarse con él y a laburar de madre...

Hoy fue el turno del famoso "Club de Cumpleaños", esa costumbre por la cual una vez por mes la gente se junta a festejar todos los cumpleaños que entran en el período, y a comer como animales, jeje. Almorcé con Garry en Subway (comería ahí todos los días si no hiciera tan mal...) mientras las chicas compraron en la cafetería y bajaron a sus escritorios a degustar. Por la tarde, por suerte, sí hubo avances significativos en lo laboral, lo cual nos pone muy contentos porque, recuerden, a eso vinimos... 

Ari llegó, en condiciones más normales que las de Caro, pero tan cansada que ni la vimos... Con Elen y Caro nos juntamos a cenar pizza y a planificar el fin de semana. Justo justo como en los viejos tiempos... Ahhhhh... Gracias por estar!!

domingo, 11 de diciembre de 2011

Día 189 y 190 - Sin despertador

Tengo que hacer memoria, pero debe ser la primera vez, o una de las primeras, al menos en estos 6 meses, que me levanto sin despertador, con todo lo que eso significa. De lunes a viernes siempre hubo que laburar, los fines de semana en EEUU hemos viajado y había que aprovechar el tiempo, y en Rumania la alarma sonaba para no perderse el desayuno, jeje... Pero ayer, y también hoy, me di el placer de dormir hasta que el cuerpo me lo pidió, lo cual terminó siendo alrededor de las 11 de la mañana en ambos casos. Elen tampoco usó despertador, pero se levantó mucho más temprano, allá ella, jeje.

Ayer, después de desayunar, nos fuimos a caminar un rato por la ciudad, desafiando el frío y aprovechando para algo el hecho de que todavía no tenemos auto. Encaramos para el lado del río, el mismo sendero de siempre, y recorrimos la costanera de punta a punta, hasta llegar a un refugio de no sé qué pindonga, que parece ser un gran lugar para llevar a los niños... (?) Como no tenemos niños, y hace rato que nosotros dejamos de serlo (=P), pegamos la vuelta, con una parada técnica en Iron Hill para hamburguesear... =D

La noche del sábado arrancó temprano. A las 5 de la tarde (sí, 5 de la tarde, no me dejó ni terminar de ver a Messi, jeje) nos pasó a buscar Santosh por el departamento y nos subimos a su nuevo Audi (groso!!) para ir a buscar a Malik, a Jen, y una hora y media más tarde aparecer en la casa de Steve, uno que laburaba con los chicos hace un tiempo. Muy bonito hogar, un montón de gente que no conocíamos pero que nos recibió muy bien, comimos, bebimos, charlamos y varias horas más tarde partimos... A pesar del cansancio que ya todos teníamos, la noche estaba muy joven como para darla por finalizada, así que encaramos para Side Bar, en la ciudad (o localidad, o barrio, o lo que sea, je) de West Chester, donde nos reencontramos con "la apoyadita", el baile nacional por estos pagos, jajaja. 

Esta mañana la rutina fue parecida, aunque después de investigar un poco en Google Maps decidimos enfilar para el otro lado, es decir para el norte, una porción de la ciudad totalmente desconocida para nosotros. Gran acierto la verdad, el paisaje es hermoso también en la otra dirección, también hay una especie de río, unos parques enormes y muy bonitos, y hasta un zoológico, al que le faltaban la mitad de los animales, pero igual dentro de todo zafaba. Llamas, tigres, algún loro, toda una ganga por apenas 4 dólares, je. Eso sí, menos mal que no llevamos la cámara, jeje.

Por la tarde fue momento de gimnasio, con récord de rendimiento para Elen (más de una hora entre bici y elíptico, aplausos para ella) y un pasito más en mi camino de recuperación de lo que alguna vez fue mi estado físico, jeje. Finalmente, para coronar el fin de semana (el primero en Wilmington, por más increíble que parezca), un poco de fútbol por Internet, algo de Skype, y unos ricos fideos (creo que Elen tenía el mismo menú). La nota saliente es que volví a cocinar después de vaya uno a saber cuánto tiempo, jeje.

Mañana arranca una nueva semana, bastante movidita, y con la esperanza de finalmente poder contar con el equipo completo... Gracias por estar!!

viernes, 9 de diciembre de 2011

Día 185 a 188 - Cosas que me hacen feliz

A cambiar el ánimo, se ha dicho. Este relato venía bastante bajón, demasiado pesimista, muy depre... Es hora de una inyección de ánimo, de un shot de buena onda, de una pastillita de felicidad... No, no estuve leyendo a Ari Paluch ni a Claudio María Domínguez (por suerte, jeje). No, no estoy borracho ni drogado (ehhhh, por suerte... ????). Simplemente algunas cosas me hacen bien, y aquí las comparto con ustedes...

Empecemos por el principio: volver a Buenos Aires fue genial. Realmente lo necesitaba, y también las chicas, por supuesto. Si bien fui, de los 4, el que menos tiempo estuvo en Argentina (apenas 10 días), fueron vividos intensamente, repartidos los días entre amigos, familia, trámites, obligaciones laborales, y demases... A las chicas las vi poco, pero por lo que sé y por lo que me imagino, también deben haberla pasado muy bien...

Decía que fui el de estadía más corta, porque fui el primero en terminar con la burocracia, y por lo tanto el pionero para el regreso a Wilmington. El martes por la noche partí junto a mi madre y mi hermano para Ezeiza, y tras dos vuelos demorados, una escala en Miami y un desayuno en Starbucks (para ponerse a tono con la cultura, jeje) me estaba subiendo al auto de Phil (amigo ya, a esta altura...), quien me depositó en el departamento.

Segundo motivo de felicidad: volver a entrar fue casi como un regreso a casa, créase o no. Todo estaba en su lugar, descubrí con alegría que había dejado más ropa y más comida de lo que creía (sobre todo fue la comida lo que me alegró, jajaja) y, a pesar de una alarma de incendios floja de baterías que no dejó de sonar hasta que le cambiaron la pila, disfruté la paz "hogareña".

La tercera razón de mi contento es la gente. Ayer fue el turno de volver a la oficina, y por lo tanto de ver una vez más a "los sospechosos de siempre", que, para peor, encima se alegraban de verme, todo un contraste con Rumania... Decir "hola", que te devuelvan el saludo, y que encima te sonrían, no tiene precio... Además, ayer llegó Elen, lo cual es un dato no menor, ya que me permite tener alguien con quien hablar castellano, jeje. A pesar del frío, y de su convicción de que todo iba a estar cerrado, la llevé (?) a cenar a un coqueto restaurante italiano a un par de cuadras de acá, donde más allá del rico menú, la nota saliente es que el mozo se llamaba Diego... y no era yo, je. Agreguemos acá que el decorado navideño le sienta muy bien a la querida Market Street, y hace que no sea tan grave que oscurezca a las 5 y media de la tarde...

Otra cosa que me hizo sentir muy bien, y acá corro el riesgo de perder toda mi credibilidad, fue volver al gimnasio... Los que me vieron en Buenos Aires saben que lo andaba necesitando (=D), pero más allá de eso, es una caricia al alma... (?) Con decir que fui ayer y hoy, creo que está todo dicho... Esta tarde se sumó Elen, pero no coincidimos en el horario. Teniendo en cuenta la cantidad de gente, casi casi que tenemos un gimnasio privado, jajaja.

Agreguemos a la lista el placer de que la gente pida dedicatorias personales para aparecer en el blog, lo cual debe querer decir que hay alguno que otro que lee todo esto. No piensen que voy a responder a los miles (?) de pedidos de fama(???), pero sólo por hoy... Feliz cumple Jenni!!

Para terminar, lo más importante. Sí, adivinaron, la comida. A pesar del duro golpe que significó el cierre de Public House (sí, Caro y Ari, les aviso para cuando vengan que cerró el templo de las hamburguesas), volver a la chatarra yanqui ha representado un gran alivio para quien esto escribe. Subway, comida mexicana, una brutal pizza en Dominos que acaba de ser devorada, y lo mejor está por venir...

Mañana parece que hay fiesta, y el domingo seguramente lo dediquemos a descansar. Sí, señores, parece que me volvió el apetito redactor. Parece que acá en Wilmington sí pasan cosas... Gracias por estar!!