miércoles, 23 de noviembre de 2011

Día 171 y 172 - Ya nos vamos

"Ya nos vamos, nos vamos muy contentos, quisiéramos quedarnos pero no tenemos tiempo", decía una canción que me hacían cantar de chiquito, por ejemplo al volver de los campamentos de la escuela. Analizándola 20 años después me doy cuenta que encierra una gran contradicción, puesto que si nos quisiéramos quedar, entonces tan contentos no nos estaríamos yendo, verdad?

En nuestro caso no sólo es que no quisiéramos quedarnos, sino que además no podríamos, ya que este sábado se nos vence el plazo legal de 90 días para permanecer en Rumania sin necesidad de una visa. Así las cosas, son nuestras últimas horas en el país: si todo sale bien mañana a eso de las 9 de la mañana estaremos abordando el vuelo número sarasa de la línea aérea mondonguito con destino a Madrid. Ahí tendremos una pequeña (?) escala de 12 horas que aprovecharemos para recorrer la ciudad, seguramente con algo más de profundidad que a la ida. Diferencia horaria mediante, el viernes por la mañana estaremos aterrizando en nuestra ciudad natal, para reencontrarnos con los nuestros, burocratizar (?) un ratito y, como siempre, seguir laburando.

Estos últimos días fueron la excusa perfecta para hacer todo, valga la redundancia, por última vez. Ayer, por ejemplo, con Ari nos despedimos de la oficina. Emotiva ceremonia con Catalin y Marius, a quien hubo que explicarle varias veces que mientras acá es invierno en Argentina es verano y viceversa. Bueno, che, no es fácil, jeje. Después, a expreso pedido mío (gracias Ari) acudimos al restaurante italiano frente al laburo, para decir arrivederci (?) a un violento plato de fideos. Dato no menor, es que durante el camino de regreso al hotel nos acompañó una temperatura de 2 grados bajo cero y una sensación térmica de -6º. No, lo que vamos a extrañar el frío... (Agarraron el sarcasmo, no? jeje)

Hoy le devolví el favor y la acompañé (sí, yo me sacrifico, jajaja) a almorzar a KFC, para repetir la proeza del sábado. Acto seguido, volví al shopping a cambiar la remera que no pude cambiar el otro día. Me pasó algo increíble: elegí una más barata (en realidad agarré la primera que se me cruzó, resultó ser más barata, jeje) y... ¡me devolvieron la diferencia en efectivo! Only in Rumania, baby... (?)

Mientras tanto, Caro asistió a 741 clases de spinning en apenas 48 horas, y quedó cerca de batir un récord mundial, pero no podrá ser por esta vez... Contó además que se tuvo que ir del desayuno porque se autoavergonzó (?) de algunas cosas que hizo, pero no vamos a dar detalles porque nos encanta que ustedes piensen cualquier cosa... =P

Se acabó entonces... Como me dijeron hace poquito: "Si te regalan un crucero por la Costa Azul pero antes te obligan a pasar 2 días en Bucarest lo pensás dos veces". No sé si es para tanto, pero estoy contento de volver a mi Buenos Aires querida... El próximo posteo seguramente será desde Wilmington, Estados Unidos, en una nueva etapa de esta bonita aventura, y ya muy cerca del día 200, guau! Lo dije muchas veces, pero no me canso... Gracias por estar!!

lunes, 21 de noviembre de 2011

Día 166 a 170 - Chau Elen

Estoy bien. Quería aclararlo porque después del último posteo hubo unos cuantos que se asustaron. Sí ando (andamos, todos) con ganas de volver, se ve que la nostalgia pega fuerte. El hecho de que la temperatura haya tenido un signito menos adelante durante todo el día y que a las 9 de la mañana parezca de noche, seguramente no ayuda, jeje. Pero bue, así es la vida, no? No sé, es así la vida? Me pregunto, filosóficamente hablando, o algo así... =P

Mientras tanto, pasó un fin de semana en el que (para variar) no hubo mucha actividad. Ni hablar el jueves y el viernes, vacíos de toda vaciosidad (?). El sábado fuimos a hacer shopping, más bien breve por suerte, aunque en mi caso solamente fue para cambiar una remera que me regalaron para el cumpleaños, cosa que no pude hacer porque me pedían un ticket por "cuestiones legales". Gracias Rumania, en serio... Finalmente encontramos el ticket, un día de estos voy y la cambio... Como cierre de oro (?) almorzamos en KFC, nada que ver con nuestra presidente...

Por la noche del sábado íbamos a salir, para despedir a Elen (más info en el próximo párrafo), pero al momento de tomar la decisión la sensación térmica marcaba ¡7 grados bajo cero! por lo que decidimos que mejor cenábamos en el hotel, tras lo cual yo me volví a mi habitación a ver fútbol y las chicas subieron al octavo a comprobar que estaba desierto, jeje.

Adelantaba recién, entonces, que la niña Elen fue la primera en abandonar el país. No la deportaron, tampoco fue nominada al mejor estilo reality show, no tuvo que viajar de urgencia (por suerte), sino que los trámites burocráticos que nos esperan en Buenos Aires requerían de su presencia antes que la nuestra, así que la mandamos a volar, literalmente. Al parecer llegó bien, gracias por preguntar. =D

A nosotros nos quedan un par de días, con lo cual probablemente el próximo texto sea el último desde tierras europeas... Ah, como verán la longitud promedio de estas bonitas poesías (?) se redujo ostensiblemente, pero no se asusten, esto es únicamente porque no pasa nada digno de contar, jeje... Gracias por estar!!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Día 157 a 165 - Dulce espera

"Las buenas y las malas, tenés que contar todo", me dijo mi amiga Clarita hace unos meses, en la época en la que todavía ella leía el blog y en la época en la que yo todavía escribía, jeje. Tiene razón, pero hasta ahí nomás, porque las cosas buenas son más para compartir con todo el mundo, pero las no tan copadas son más íntimas, y este compilado es leído por multitudes... (?)

La cuestión es que estamos de malas últimamente. No me malinterpreten, han pasado cosas buenas y muy buenas. Terminamos la primera etapa y la más importante del trabajo que vinimos a hacer acá, nos fuimos de paseo el fin de semana a lugares maravillosos y llenos de historias, y como si fuera poco me tocó cumplir años, una ocasión más para demostrar que a pesar de todo (?) la gente me sigue queriendo.

Lo que nos mata en este caso no es la humedad, como reza el conocido refrán, sino la incertidumbre. El título, por si hacía falta aclararlo, es irónico, la espera no es nada dulce. Esta es tal vez la razón por la cual no estuve escribiendo en estos días, esperando definiciones que no llegan y queriendo contar historias completas en vez de pedacitos. Pero, para no perder la costumbre, todavía no se sabe nada, así que no cuento nada. Me declaro en huelga, o algo así...

¿Por qué escribís entonces, salamín? Diez días me pareció mucho, nueve es suficiente... (?) Me encantaría ponerme a contar anécdotas sobre nuestro (con Caro y Elen) fin de semana en Egipto, o sobre el finde de Ari con su familia en Polonia, pero ya pasó, ya fue... Hay un montón igual, ojo, así que si alguno me cruza personalmente un día de estos haganme acordar que les cuente... =D

Creo que estoy perdiendo la práctica con esto, o las ganas de escribir, o el teclado, no sé... =P

Próximamente más aventuras, supongo... Gracias por estar!! 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Día 153 a 156 - Últimos días

El viernes, después de terminar (creíamos entonces) la primera y más importante etapa de nuestro trabajo acá, nos fuimos con Caro y Elen al Hard Rock, donde nos encontramos con que los viernes son noche de karaoke. No, no subimos a cantar, aunque no sé bien por qué, ganas no nos faltaban. Un par de cosas para destacar: durante una hora y pico el 100% de las canciones fueron en inglés (buenísimo, porque en rumano no hubiéramos entendido nada, jeje); el nivel promedio de afinación era bastante más que aceptable, lo cual hacía un poco más aburrida la cosa; y el estilo era bastante más melódico/romanticón que fiestero/descontrolístico (?), lo cual también bajaba la líbido (?).

Sábado fue día de vuelo para Elen y Ari, que partieron a Estambul a recrear (?) el viaje que hicimos hace un tiempo con Caro. Mientras tanto nosotros dos nos quedamos. Salimos de compras por ahí, yo durante una hora y me volví, ella dio vueltas por 6, hasta se le hizo de noche antes de volver, jajaja. Luego visitamos Pizza Hut para una rica cena, aunque la pizza no tenía tuco y eso a Caro no le gustó...

Ayer las chicas pasaron el día en Turquía, pasearon en barquito, se hicieron el famoso baño, recorrieron iglesias, mezquitas y palacios, y muchas otras cosas más... Bueno, no fue todo el domingo, pero seguramente no viene al caso, y además no tengo la precisión de qué carajo fue lo que hicieron cada día, jeje... Mientras tanto nosotros fuimos un canto a la inactividad, jeje... En realidad yo fui dicho canto (me dormí una linda pero pequeña siesta), Caro siguió comprando...

Hoy volvimos a laburar, y todo volvió a la normalidad y a la rutina...

Toda esta introducción, que quedó más larga de lo deseado y de hecho terminó ocupando todo el posteo (=P), tenía como objetivo resaltar que todo esto que conté pasa a un segundo plano, debido a que nos enteramos que estamos transitando nuestros últimos días en el país... No sabemos exactamente cuántos, pero sí sabemos que tenemos que ir a Buenos Aires a hacer tramiterío y que ya no regresaremos a tierras de Drácula... (?)

Honestamente, me pone contento. Además de la nostalgia, es como que ya fue, ya tuvimos suficiente de Rumania. Por diversas razones, que no vienen al caso, ya va siendo hora de armar las valijas... Hecha la catarsis, espero que el próximo posteo tenga más onda, jeje (o detalles más concretos de nuestra partida... =D )... Gracias por estar!! 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Día 150 a 152 - Mirá, mirá, mirá

Mirá, mirá, mirá, sacale una foto, dice una conocida cancioneta de tribuna, pero después usa la palabra "foto" para rimar con "roto", así que no la vamos a usar por acá... =P La cuestión es que hoy vamos a contar la historia de una foto, no sin antes subrayar (entendieron, no? La palabra está subrayada, soy vivísimo... =P) que efectivamente hemos cumplido 150 días desde nuestra primera partida, aunque a diferencia del día 100 no hubo festejo y pasó más bien sin pena ni gloria.

De hecho, esta semana viene siendo bastante monótona y rutinaria, más que de costumbre, lo cual ya es decir bastante por estos pagos, jajaja. De hecho, para romper con la monotonía, acabo de bajar, por primera vez desde que llegamos, a cenar solo. Suena triste, pero fue un alivio cambiar de aire, y los fideos con frutos de mar estaban para chuparse los dedos... Cosa que no hice por supuesto, jeje...

Una vez más me fui por las ramas, venía diciendo que iba a contar la historia de una foto. Más precisamente la que teníamos que sacarnos para poder acceder en un futuro no muy lejano a una visa de intercambio para entrar a los Estados Unidos de América, más conocido como Yanquilandia. Ayer (o antes de ayer, quién sabe...) había hecho una exhaustiva investigación, que gracias a Google duró casi 3 segundos y arrojó una página de Internet de un estudio de fotos, que promocionaban es tipo de fotos, que tiene un montón de requerimientos especiales.

En una segunda mirada realizada esta mañana, descubrí que el estudio publicitado allí abría de 19 a 22, lo cual suena bastante turbio. Más aún si agregamos la leyenda "no se atiende sin reserva". Decidimos zanjar (?) todas estas dificultades con el envío de un mail, respondido a la brevedad con una cita para las 15. Peeeeero, no daban una dirección sino (recién ante la repregunta) una serie de indicaciones que culminaban con el recontra clandestino "llamame cuándo llegás a la puerta del edificio y te bajo a buscar". Uffff... El tema es que necesitábamos la foto, así que salimos a almorzar con el tiempo calculado para llegar justo (Caro se quedó, con Ari y Elen fuimos el restaurante libanés) y nos apersonamos.

Como el primer teléfono público que encontramos no andaba, le mandamos un mail y nos dividimos. Mientras Ari y Caro esperaban en la puerta, Elen me acompañó a otro público a llamarlo; lo ubiqué y dijo que ya bajaba. Unos cuantos minutos después, cansados de esperar, íbamos a mandar otro mail cuando llegó su respuesta: "No los encuentro". Nos entraron las dudas de si estábamos bien, pero las instrucciones eran bastante claras. Le respondimos con la dirección donde estábamos parados (así se hace, amigo) y como toda contestación nos dio otro número para ubicarlo. Nos aburrimos de jugar a las escondidas (?) y nos fuimos.

Primicia exclusiva, incluso para las chicas: acabo de volver a leer el mail del chabón. Me había salteado una parte, así que estábamos esperando en la puerta de un edificio equivocado... =S Nada, eso, jeje

La cuestión es que salió bien, porque después de preguntar en una agencia de viajes y deambular un poco por el barrio, encontramos (otra vez gracias a la vista de lince de Ari) un local ¡a la calle! que sacaba fotos. Resolvimos el trámite en pocos minutos, más barato, y sin riesgo de que nos saquen los órganos... (?) Obviamente que salimos horribles los cuatro, qué clase de pregunta es esa? jajajaja

Un saludo al muchacho del estudio, la próxima poné bien la dirección en la página en vez de hacerte el misterioso, y no vas a perder clientes... Gracias por estar!!