miércoles, 31 de agosto de 2011

Día 88 - A la oficina en Jet... lag

Sí, todavía nos cuesta el tema de la diferencia horaria. Dicen que el cuerpo tarda 24 horas en acostumbrarse por cada huso horario que atraviesa. Nosotros cruzamos 6 y estamos en nuestro tercer día, saquen las cuentas...

Tal vez por eso los textos no salen tan lindos como debieran y Elen se queja. Quizás por eso las chicas se despertaron en mitad de la noche haciendo cuentas para ver qué hora era en Buenos Aires en ese momento. A lo mejor fue ese el motivo por el cual nuestro primer día de trabajo se hizo eterno...

Convengamos igual que arrancar la jornada con el súper desayuno que contamos ayer, aliviana bastante las cosas. De a uno fuimos llegando a la mesa: Elen primero, Ari después, más tarde fue mi turno y por último se sumó Garry. Cuando terminamos, encaramos para el edificio de la compañía. Apenas 10 minutitos, por la sombra (clave, jeje), muy ameno el paseo.

Cuando llegamos al cuarto piso, nos presentaron al equipo actuarial: el jefe Marius, Catalin (se va de vacaciones dos semanas) y Christina. Nos mostraron la sala donde vamos a "vivir" con Garry hasta que sea necesario. ¿Cuánto? Quién sabe, jeje... Después de resolver y no tanto algunas cuestiones técnicas, dedicamos la mayor parte de la mañana a escuchar a Garry, quien profundizó un poco acerca de los procesos de los que vamos a tener que hacernos cargo en esta etapa.

Salimos a almorzar junto a Garry y Marius a Toscana, un lugar a 3 cuadras de la oficina donde vendían sandwiches y ensaladas. Si bien el menú estaba en rumano (todo un desafío) las chicas pudieron interpretar que había una ensalada Caesar y la eligieron sin dudar, mientras que yo opté por un sandwich que milagrosamente tenía todas cosas que me gustaban. Para que vayan aprendiendo, "pui" significa pollo y "branza" quiere decir queso...

Al volver al laburo, finalizó la explicación del muchacho, y acto seguido nos largó solitos a ver qué podíamos hacer... No mucho, por supuesto, jeje, pero la cosa va queriendo. La jornada se hizo de chicle, y nos terminamos yendo cerca de las 7. Esperemos que no sea la costumbre, je. En el camino de vuelta pasamos por un supermercadito a comprar un par de cosas, y llegando al hotel encontramos un auto con una banderita argentina flameando. Luego nos enteramos que había un evento diplomático... ¿Habremos visto al embajador?

Hablando de banderas, Marius nos explicó que la de Rumania está inspirada en el cielo (azul), el trigo o algo así (amarillo) y la sangre de los antepasados (rojo). Lo que se dice habitualmente en la jerga, un dato de color... =P

Tras un breve descanso en las habitaciones, nos encontramos con Ari y Elen (Garry se demoró en el gimnasio y se ausentó) para ir a cenar a Pizza Hut. No sé si lo dije ya, pero me sorprende (entre otras cosas que me sorprenden) lo bien que habla inglés la gran mayoría de la gente en Bucarest. Por suerte, jajaja.

Mientras se me cierran los ojos (sí, parece que será una constante) escribo estas líneas y tengo de fondo el partido de la selección de básquet. Maldita diferencia horaria, ni a palos llego a terminar de verlo, jeje... Gracias por estar!!

1 comentario:

  1. Eso...eso...sigan comiendo, yo seguiré obsservando desde la oscuridad.

    "Expect my visit when the darkness comes. The night I think is best for hiding all"

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