Carajo! Esa palabra debería haber completado el título, pero me pareció un poco fuerte, je. También podría haber sido "No llores por mí, Tim" como sugirió Ari, o alguna pelotudez con la palabra lágrimas, que no se me llegó a ocurrir. Todo esto viene a colación de...
Después de otra intrascendente mañana laboral (intrascendente desde el punto de vista de este blog, por supuesto), cuando el reloj dio las 12 subimos al décimo y último piso del edificio para el almuerzo despedida de Tim. Llegamos unos minutitos tarde porque (sí, lo admito) me demoré charlando en el pasillo con Kevin, el pibe que nos había dado el curso de Prophet y que quería saber cómo veníamos con el tema.
La cuestión es que cuando subimos había dos mesas largas, además de una tercera que tenía la pizza, el agua y las gaseosas (era todo autoservicio). Una de las mesas estaba llena hasta la manija, en la otra no había una sola persona. O sea, llegamos en el momento indicado en el que teníamos que agarrarnos un par de porciones, algo para beber y sentarnos los cuatro solitos en una mesa enorme. Imagen rara, triste... Después por suerte llegó más gente, como Mark, Grant y también Ken, el jefe de Grant, que se sentó y charló con nosotros como uno más... Genio!!
Cuando la mayoría había terminado de morfar, y antes de que se fueran todos, Grant tomó la palabra y dio un discurso que osciló entre lo emotivo y lo humorístico, para deleitar a las 40 ó 50 personas que éramos en el salón. Después llegó el turno de Tim, que según las chicas no iba a decir unas palabras, y según él tampoco pero no le quedó otra, jeje.
Realmente fue un momento muy emocionante, que nos hizo poner los ojos vidriosos a todos. Después de 11 años, el tipo se despedía de la compañía que lo había visto crecer, dedicándole unas palabras a la gente que más lo marcó. Nos sentimos importantes porque también nos nombró a nosotros, diciendo que le hubiera gustado que compartamos más tiempo. Cada dos por tres se le anudaba la garganta y se le quebraba la voz, lo cual hacía todo más sentido aún. Creo que lo vamos a extrañar...
Por la tarde seguimos leyendo y leyendo, y en mi caso también revisando algunas cosas en Prophet (soy el único que tiene la disponibilidad para hacerlo, no es que las chicas no quieren, jeje). Mientras tanto, afuera el clima se ponía cada vez más y más feo, y nos hacía dudar acerca de nuestros planes para el después.
Finalmente, después de muchas idas y vueltas, una pasada por Walgreens y unas cuantas llamadas telefónicas, se decidió que la lluvia no nos iba a detener y que este iba a ser el plan: Ari y Elen fueron al supermercado, pero antes nos llevaron a Caro y a mí a Kooma, donde tomamos algo con la gente del laburo. Eran unos cuantos, ya los conocen, ni da nombrarlos a todos, jeje (cualquier cosa vean las fotos). Cuando las chicas terminaron las compras, nos avisaron, pero elegimos no hacerlas venir de vuelta y quedarnos un rato más, para luego volver caminando por la orilla del río y luego derechito por Market Street atravesando el pueblo fantasma, je.
En cuanto a la cena, si la memoria no me falla fue la primera vez que nos juntamos en un departamento. Fuimos Ari y yo para lo de Elen, pedimos comida china y comimos muy bien. Tanto, que no aceptamos el postre que nos ofreció la anfitriona, jeje.
Antes de despedirme, y con un par de días de retraso, saludo la llegada al mundo de Delfina, y les mando mis felicitaciones a Cris y Maxi, los papás. Al resto... Gracias por estar!!
Tim, mi buen amigo. Esta mañana volveremo' a etar contigo. Te alentaremo' de corazon esta es tu hinchada que te quiere ver campeon!
ResponderEliminarSe siente, se siente Tim está presente!
Se siente se siente, el olor a chivo de diego está presente...
Gordinious!!