jueves, 3 de noviembre de 2011

Día 150 a 152 - Mirá, mirá, mirá

Mirá, mirá, mirá, sacale una foto, dice una conocida cancioneta de tribuna, pero después usa la palabra "foto" para rimar con "roto", así que no la vamos a usar por acá... =P La cuestión es que hoy vamos a contar la historia de una foto, no sin antes subrayar (entendieron, no? La palabra está subrayada, soy vivísimo... =P) que efectivamente hemos cumplido 150 días desde nuestra primera partida, aunque a diferencia del día 100 no hubo festejo y pasó más bien sin pena ni gloria.

De hecho, esta semana viene siendo bastante monótona y rutinaria, más que de costumbre, lo cual ya es decir bastante por estos pagos, jajaja. De hecho, para romper con la monotonía, acabo de bajar, por primera vez desde que llegamos, a cenar solo. Suena triste, pero fue un alivio cambiar de aire, y los fideos con frutos de mar estaban para chuparse los dedos... Cosa que no hice por supuesto, jeje...

Una vez más me fui por las ramas, venía diciendo que iba a contar la historia de una foto. Más precisamente la que teníamos que sacarnos para poder acceder en un futuro no muy lejano a una visa de intercambio para entrar a los Estados Unidos de América, más conocido como Yanquilandia. Ayer (o antes de ayer, quién sabe...) había hecho una exhaustiva investigación, que gracias a Google duró casi 3 segundos y arrojó una página de Internet de un estudio de fotos, que promocionaban es tipo de fotos, que tiene un montón de requerimientos especiales.

En una segunda mirada realizada esta mañana, descubrí que el estudio publicitado allí abría de 19 a 22, lo cual suena bastante turbio. Más aún si agregamos la leyenda "no se atiende sin reserva". Decidimos zanjar (?) todas estas dificultades con el envío de un mail, respondido a la brevedad con una cita para las 15. Peeeeero, no daban una dirección sino (recién ante la repregunta) una serie de indicaciones que culminaban con el recontra clandestino "llamame cuándo llegás a la puerta del edificio y te bajo a buscar". Uffff... El tema es que necesitábamos la foto, así que salimos a almorzar con el tiempo calculado para llegar justo (Caro se quedó, con Ari y Elen fuimos el restaurante libanés) y nos apersonamos.

Como el primer teléfono público que encontramos no andaba, le mandamos un mail y nos dividimos. Mientras Ari y Caro esperaban en la puerta, Elen me acompañó a otro público a llamarlo; lo ubiqué y dijo que ya bajaba. Unos cuantos minutos después, cansados de esperar, íbamos a mandar otro mail cuando llegó su respuesta: "No los encuentro". Nos entraron las dudas de si estábamos bien, pero las instrucciones eran bastante claras. Le respondimos con la dirección donde estábamos parados (así se hace, amigo) y como toda contestación nos dio otro número para ubicarlo. Nos aburrimos de jugar a las escondidas (?) y nos fuimos.

Primicia exclusiva, incluso para las chicas: acabo de volver a leer el mail del chabón. Me había salteado una parte, así que estábamos esperando en la puerta de un edificio equivocado... =S Nada, eso, jeje

La cuestión es que salió bien, porque después de preguntar en una agencia de viajes y deambular un poco por el barrio, encontramos (otra vez gracias a la vista de lince de Ari) un local ¡a la calle! que sacaba fotos. Resolvimos el trámite en pocos minutos, más barato, y sin riesgo de que nos saquen los órganos... (?) Obviamente que salimos horribles los cuatro, qué clase de pregunta es esa? jajajaja

Un saludo al muchacho del estudio, la próxima poné bien la dirección en la página en vez de hacerte el misterioso, y no vas a perder clientes... Gracias por estar!!

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