domingo, 11 de diciembre de 2011

Día 189 y 190 - Sin despertador

Tengo que hacer memoria, pero debe ser la primera vez, o una de las primeras, al menos en estos 6 meses, que me levanto sin despertador, con todo lo que eso significa. De lunes a viernes siempre hubo que laburar, los fines de semana en EEUU hemos viajado y había que aprovechar el tiempo, y en Rumania la alarma sonaba para no perderse el desayuno, jeje... Pero ayer, y también hoy, me di el placer de dormir hasta que el cuerpo me lo pidió, lo cual terminó siendo alrededor de las 11 de la mañana en ambos casos. Elen tampoco usó despertador, pero se levantó mucho más temprano, allá ella, jeje.

Ayer, después de desayunar, nos fuimos a caminar un rato por la ciudad, desafiando el frío y aprovechando para algo el hecho de que todavía no tenemos auto. Encaramos para el lado del río, el mismo sendero de siempre, y recorrimos la costanera de punta a punta, hasta llegar a un refugio de no sé qué pindonga, que parece ser un gran lugar para llevar a los niños... (?) Como no tenemos niños, y hace rato que nosotros dejamos de serlo (=P), pegamos la vuelta, con una parada técnica en Iron Hill para hamburguesear... =D

La noche del sábado arrancó temprano. A las 5 de la tarde (sí, 5 de la tarde, no me dejó ni terminar de ver a Messi, jeje) nos pasó a buscar Santosh por el departamento y nos subimos a su nuevo Audi (groso!!) para ir a buscar a Malik, a Jen, y una hora y media más tarde aparecer en la casa de Steve, uno que laburaba con los chicos hace un tiempo. Muy bonito hogar, un montón de gente que no conocíamos pero que nos recibió muy bien, comimos, bebimos, charlamos y varias horas más tarde partimos... A pesar del cansancio que ya todos teníamos, la noche estaba muy joven como para darla por finalizada, así que encaramos para Side Bar, en la ciudad (o localidad, o barrio, o lo que sea, je) de West Chester, donde nos reencontramos con "la apoyadita", el baile nacional por estos pagos, jajaja. 

Esta mañana la rutina fue parecida, aunque después de investigar un poco en Google Maps decidimos enfilar para el otro lado, es decir para el norte, una porción de la ciudad totalmente desconocida para nosotros. Gran acierto la verdad, el paisaje es hermoso también en la otra dirección, también hay una especie de río, unos parques enormes y muy bonitos, y hasta un zoológico, al que le faltaban la mitad de los animales, pero igual dentro de todo zafaba. Llamas, tigres, algún loro, toda una ganga por apenas 4 dólares, je. Eso sí, menos mal que no llevamos la cámara, jeje.

Por la tarde fue momento de gimnasio, con récord de rendimiento para Elen (más de una hora entre bici y elíptico, aplausos para ella) y un pasito más en mi camino de recuperación de lo que alguna vez fue mi estado físico, jeje. Finalmente, para coronar el fin de semana (el primero en Wilmington, por más increíble que parezca), un poco de fútbol por Internet, algo de Skype, y unos ricos fideos (creo que Elen tenía el mismo menú). La nota saliente es que volví a cocinar después de vaya uno a saber cuánto tiempo, jeje.

Mañana arranca una nueva semana, bastante movidita, y con la esperanza de finalmente poder contar con el equipo completo... Gracias por estar!!

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