domingo, 12 de junio de 2011

Día 7 y 8 - ¿Cuántas horas tiene un fin de semana?

Honestamente, no sé cómo voy a hacer. Resumir la cantidad de cosas que nos pasaron este fin de semana suena a misión imposible. Pero lo intentaré...

Antes de arrancar, dos aclaraciones: seguimos esperándolo a Leandro (62 días faltan) y difícilmente haya actualizaciones los sábados si seguimos con este ritmo, aviso nomás, jeje.

Ayer nos levantamos tempranito y nos fuimos a la terminal de Greyhound a tomar el bus, que salió con 45 minutos de demora, pasó por Baltimore y Silver Spring, y finalmente nos depositó en Washington D.C.

Empezamos a caminar sin rumbo fijo y nos topamos con un Mc Donalds. Siendo que estábamos muertos de hambre tras más de 3 horas de viaje, entramos y almorzamos. Al salir nos dimos cuenta que estábamos muy cerca del hotel, pero no terminaba de quedar claro para qué lado había que caminar. Preguntamos, nos indicaron mal, reaccionamos a tiempo, descubrimos que había que atravesar un puente, enseguida nos enteramos que el acceso peatonal del puente estaba momentáneamente clausurado, dimos la vuelta al mundo, y llegamos. Biennn...

Dejamos los bolsos (a todo esto, hacía 18 mil grados de temperatura), nos cambiamos y salimos a caminar. Y vaya si caminamos... El subte nos dejó en chinatown, y de ahí arrancamos: bajamos por la novena hasta Av Pensylvannia, y ahí le dimos derecho hasta la Casa Blanca. Dos anécdotas que quedaron de esa visita a la oficina de Obama (no entramos, obviamente): nos cruzamos con una protesta de algún país árabe vaya uno a saber por qué, y los guardias se enojaron conmigo porque para sacar una foto apoyé en la reja una remera de Banquete Cacumen, afamado programa de radio próximo a retornar al aire. Qué poca paciencia, che...

Nuestra travesía continuó por el Monumento a Washington (alias Obelisco trucho), el Memorial de la II Guerra (donde las chicas aprovecharon para mojar las patas), el de Lincoln (no es lo mismo sin la piletita -ver Forrest Gump para más datos-, que la están refaccionando) y finalmente dimos toda la vuelta por el National Mall hasta llegar al Capitolio.

Cuando ya no dábamos más, después de 5 horas de caminata, nos sentamos a tomar algo en un barcito... El dueño nos contó que él era de GeorgeTown, un barrio de por ahí, y que a la noche el lugar se ponía... Como no daba volver al hotel y salir, nos mandamos directo... Pasamos por la estación de trenes (igualita a Constitu, jajaja), nos tomamos un bondi y aterrizamos en GeorgeTown.

La palabra pintoresco se usa muchas veces sin justificación, pero en este caso lo vale: es un lugar muy pintoresco. Recorrimos un poco los negocios, y terminamos entrando en uno de los restaurantes/bares/pubs que nos habían recomendado. Cenamos, tomamos algo y hasta nos quedamos a bailar (ah, a través de un flaquito que andaba por ahí, hicimos que pasen reggaeton).

En el taxi de vuelta Elen encontró un IPhone, pero como es muy correcta atendió el llamado de la dueña, y lo dejamos en recepción de nuestro hotel para que lo retire.

Hoy nos levantamos para desayunar, pasamos un ratito por la pileta y dejamos la habitación. Fuimos a llevar los bolsos a la estación de micros y nos metimos nuevamente en el subte para visitar el último punto importante que nos faltaba: el Pentágono. La verdad que mucho no se puede ver y ni siquiera se puede sacar fotos, pero había que estar.

Cuando volvimos al centro, nos encontramos con que se estaba desarrollando la marcha anual del orgullo gay, o algo así... Las chicas estaban emocionadísimas, vaya uno a saber por qué, pero a mí me pudo más el hambre y el calor así que las convencí de que la visita sea breve. Además, me resistí a que me saquen fotos que después pudieran ser utilizadas en mi contra en el futuro, jeje. Buena onda igual, eh, y en el corto tiempo que estuvimos las chicas se llevaron un par de regalitos, que no voy a detallar...

Almorzamos en un lugar español (ensalada las chicas, camarones para mí), postre (helados algunos, yogur helado otros) y a seguir caminando. Pasamos por un jardín de esculturas con una fuente muy copada, nos metimos a dar una vuelta por el museo del aire y el espacio, pasamos por el Jardín Botánico y volvimos a echarle una mirada al Capitolio, esta vez más de cerca.

Al caer la tarde, y pasada la lluvia torrencial, volvimos para el festival gay un rato más para escuchar un recital. Después pasamos por Union Station nuevamente (la estación de trenes), donde yo merendé y Ari compró su cena, y volvimos a la terminal de micros.

La odisea que fue el viaje de vuelta podría ser argumento para una película entera: el micro salió media hora tarde, sin que nadie nos informe qué estaba pasando; estuvimos parados 45 minutos en Silver Spring porque tenía que subir una señora con silla de ruedas y nadie tenía muy claro cómo hacerlo; a Elen y a mí nos movieron de lugar para que entre la mina; estuvimos demorados en Baltimore para que baje la mina, y como frutilla del postre, de camino entre Baltimore y Wilmington dos flacos casi se agarran a trompadas.

Pero llegamos... Sanos, salvos, felices y cansados... Por si a alguno se le olvidó con tanto trajín, mañana tenemos que volver a laburar, jeje... Gracias por estar!!


2 comentarios:

  1. Yo te voy a decir una cosa, cuando todavía me faltan como 10 entradas para estar al día:

    Vi MUCHO frases del estilo "que no voy a detallar". Estás metiendo mucho menú y poco dato jugoso. Media pila genio ;)

    En la entrada 18 tendrás algo más.

    Firma: WNK con una cuenta "prestada" (porque ni da abrirme una para comentar)

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  2. My monument is smaller than yours because I had my foreskin cut out. That's why we are better! Gordinious!!

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