Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno... Vamos a intentar cumplir con los dos requisitos para duplicar uno de ellos... (?) Esta historia son 3 historias, porque por primera vez desde la llegada el grupo se dividió en 3 facciones. El ala norte con Caro, que se fue para Nueva York. El ala sur con Ari y conmigo, que enfilamos para Washington. Y el ala centro con la niña Elen, que descontroló Baltimore. Por cuestiones obvias lo central del relato pasará por la capital, no tengo muchas novedades de lo que hicieron las chicas...
Ayer por la mañana agarramos a Focusín y tomamos la 95 Sur. Como Baltimore queda de paso, la dejamos a Elen en la puerta de su hostel. Fue un viaje difícil para mí, que con todo lo que había comido el día anterior estaba medio mal del estómago (ya estoy bien, mamá, no te preocupes, jajaja). Llegamos a Washington, hicimos el check in en el hostel (cuando Ari lo vio, amenazó con dormir en el auto, pero se la bancó como una duquesa, je) y nos fuimos, no sin antes guardar el coche en un garaje, que encontramos a pesar de las horrorosas indicaciones de la chica del hostel.
¿Para dónde encaramos? Primero caminamos, después tomamos subte, luego una combi y finalmente llegamos al William Fitzgerald Tennis Center, donde se estuvo jugando hasta hoy un torneo ATP 500, o sea tenis, y de alto nivel. Yo me acredité como enviado de Augol Comunidad Deportiva (www.augol.com ó @augol en Twitter) y entré a buscar la entrada que Kerry tan gentilmente consiguió para Ari.
Vimos una semifinal de dobles y una de singles, sin demasiado para comentar. Hasta ahí todo fenómeno, salvo que perdí el estuche de mis lentes de sol, je. El tema es que mientras comíamos algo, esperando por EL partido (Monfils vs Isner, para el que entiende algo de tenis), empezaron a caer unas gotitas... Ari, con los reflejos de un halcón y la velocidad de una liebre, corrió a refugiarse en una carpa cuando el chaparrón ganó en intensidad. Gran acierto. Yo la seguí. Punto para mí...
Se vino de golpe una tormenta tremenda, difícil de describir con palabras. Para mí, Galeano seguramente lo haría muy bien, jeje. La cuestión es que la lluvia hizo demorar una hora el inicio del encuentro, mientras secaban la cancha. A propósito, qué laburo frustrante el de acondicionar el terreno de juego, ya verán por qué...
Cuando estuvo todo listo, entraron los jugadores, se cantó el himno, hicieron el sorteo, y se pusieron a pelotear. Peeeero... Otra vez el aguacero, y a refugiarse. Una horita más de espera, mientras los voluntarios secaban de vuelta, en un esfuerzo parecido al de armar castillos de arena a la orilla del mar o apilar cartas de frente a un ventilador... En el siguiente intento, los pibes llegaron a jugar un game y medio, hasta que el clima los volvió a mandar a los vestuarios. Si nosotros estábamos embolados, no me imagino ellos...
La segunda suspensión fue más larga, pero más productiva, por así decirlo. A su regreso, finalmente los muchachos pudieron quedarse un rato largo, y ahí sí disfrutamos un buen momento de tenis, a pesar del cansancio que traíamos. A eso de las 23.30, promediando el segundo set, se largó de vuelta. Supusimos y entendimos que no se volvía a jugar hasta el día siguiente así que nos volvimos. Otra vez combi, subte y caminata, una pasadita por el auto a buscar los bolsos y, tras una cena rápida, caímos rendidos en nuestras camas (en mi caso, era no apta para claustrofóbicos, porque el colchón de arriba estaba a centímetros de distancia). Ah, a eso de las 12 volvieron a la cancha, y pudieron terminar la disputa, a eso de la 1.15 am. La conclusión es que menos mal que no nos quedamos...
Hoy nos levantamos, abandonamos nuestra habitación para 7, desayunamos en Starbucks y volvimos al complejo. Esta vez con el auto, lo cual derivó en perdernos mucho (evidentemente no sabemos usar bien el GPS), pelearnos un poco al respecto y terminar yendo a buscar la combi que nos llevó ayer, para que nos den indicaciones. Pero llegamos, que es lo importante. Dejamos a Focusín estacionado y tomamos ooootra combi hasta el estadio. Esta vez Ari esperó un rato largo afuera, pero gracias a Kerry pudo pasar.
Primero vimos la final de dobles, con un calor sofocante que Ari señaló como el peor de su vida. Muy interesante partido por otra parte. Después bajamos a almorzar (yo, ella se arregló con una barrita de cereal) y volvimos para el partido decisivo de singles, que si a alguien le interesa y no lo sabía fue Monfils contra Stepanek. El tema es que para ese momento se había vuelto a nublar, así que imaginen como sigue esto, je...
Ya con la disputa de los primeros puntos cayeron unas gotas, pero por suerte el juez no hizo caso a los berrinches del francés (genio igual, eh, lo banco a morir...) y decidió continuar el partido. Hasta que un rato después empezó a llover más fuerte y se vio obligado a suspender. Otra vez la misma rutina: refugio, secado y reanudación. Pensamos que el cielo no iba a aguantar, y pensamos también que tal vez nosotros no aguantaríamos otra suspensión. Por suerte, el checo liquidó rápido el asunto y pudimos ver incluso la entrega de premios sin mojarnos, jeje.
Acto seguido, volvimos al estacionamiento a buscar el vehículo y recorrimos el camino inverso. Levantamos a Elen, que nos contó su fin de semana, resumido en "caminé, caminé, caminé y dormí 14 horas", y seguimos camino a la vieja Wilmi, que ya nos empieza a despertar nostalgia. Por sugerencia de Ari, antes de volver pasamos por Iron Hill para degustar pizza y nachos, y volver a los departamentos con la panza llena y el corazón contento.
¿Caro? Sabemos que llegó bien a Nueva York, y creemos que ya debería haber vuelto hace unos minutos, o casi, porque el servicio de micros en esta zona no es así como muy bueno que digamos, jeje.
Ok, no fue breve, espero que haya sido bueno...
Ah, antes de terminar: el blog recibió un aluvión de comentarios. Gracias a la gente que participa, pero les sugiero respetuosamente que moderen la ingesta de drogas, el consumo en exceso hace mal, jajaja... Gracias por estar!!
I want to thank you all for this Masters 500's cup. Thanks to my parents, thanks to APTRA and the judges, thanks Mc Wendys King for the sweet and delicious new EMPIRE BURGER,fight the Jedi with this new 6.0 deck burger, And specially to Ari and Diego. This guys there saved my life. When no one belived in me, When I was alone in the lockers room, when I was waiting for the storm to calm, I was deeply depress and they cheer me out! Thank you both, this cup is for you!!
ResponderEliminarGordinious!!