martes, 30 de agosto de 2011

Día 85, 86 y 87 - Largo y duro

Sí, sí, sí, claro que sí... Niños, no lloren más; feligreses dejen de rogar (?); fanáticos, dejen de mandar mensajes a las radios... (????)... Vuelve el blog de la gente, más europeizado (?) que nunca...

Aquí estamos, otra vez en el ruedo, tras un par de semanas en la bella Buenos Aires, para recargar pilas, visitar a la familia, solucionar cuestiones administrativas y asistir a la oficina local. Ahora ya asentados en la lejana Bucarest (es la capital de Rumania, por si alguno pregunta, je), luego de un extenso y agotador periplo que detallaremos a continuación. Somos 3 nomás, ya que Caro está en Wilmington para partir luego hacia algún destino --para variar-- incierto. Mañana arrancan oficialmente nuestras labores, así que hablaremos de eso en otra oportunidad.

Por lo pronto, salimos de Ezeiza el domingo al mediodía con puntualidad religiosa para subirnos a un avión que no dejó de moverse en 12 horas, continuamente turbulento (ninguna muy fuerte, afortunadamente). Llegamos a España el lunes por la madrugada (diferencia horaria mediante), y tras pasar el exhaustivo control migratorio pudimos salir a recorrer Madrid.

Brevemente para no aburrir: tomamos el subte (en una de las paredes estaba pegada la letra de "El Reino del Revés" de M.E.Walsh como parte de una campaña para fomentar la lectura), bajamos en Puerta del Sol, desayunamos en Plaza Mayor, pasamos por el Palacio Real, caminamos por la Gran Vía, visitamos la Cibeles y la Puerta de Alcalá, hicimos un toquecito por el Paseo del Prado y nos volvimos a Barajas. Con tiempo por suerte, porque desde que llegamos al aeropuerto hasta que dimos con la puerta de embarque pasó más de una hora...

La cuestión es que el paseo hizo más llevaderas las 7 horas de espera... Luego subimos al segundo avión, y tras 4 horas de siesta casi ininterrumpida llegamos a Bucarest. Acá entrar fue más fácil y ni les cuento atravesar la Aduana, jeje... Nos estaban esperando, alguien que debía ser campeón mundial de Tetris, por su habilidad para acomodar valijas...

Llegamos al hotel al anochecer, y tras un pequeño inconveniente (Ari tuvo que cambiar de habitación porque la habían puesto en una más chica, lejos nuestro y con un acceso medio complicado) nos instalamos. Elen y yo bajamos a cenar, pero Ari se quedó durmiendo. Obviamente, al volver nos fuimos a acostar tempranito, estábamos liquidados...

Hoy nos levantamos tarde, con el tiempo justo para ir a desayunar al "Super Buffet", que bien ganado tiene su nombre, jajaja. Espero que podamos controlarnos, o la cosa va a ser difícil... =P Después con Elen fuimos a hacer una pequeña recorrida por el centro de Bucarest mientras la Bella Durmiente (se lo autoimpuso el sobrenombre, jeje) se quedó en el hotel. Almorzamos más tarde en un pintoresco lugar, y luego las chicas bajaron a la pileta mientras era mi turno de abrazar a la almohada.

Al caer la tarde nos encontramos finalmente con Garry, que está acá hace dos semanas, fue el encargado de reservarnos el hotel y va a ser quien coordine nuestro laburo las próximas semanas. Fuimos a cenar todos juntos y ahí nos contó un poco como viene la mano, cambiante como siempre.

Al terminar la cena, cada uno a su habitación. Con mis últimas fuerzas y mientras se me cierran los ojitos escribo estas líneas, para cumplir con el compromiso (?) y llevar tranquilidad a los de allá (?). Espero que las disfruten, y como siempre... Gracias por estar!!

1 comentario:

  1. Bien...bien...victimas frescas para mi ejercito de vampiros bwaahahahaha!...mmm...el gordito de ojos verdes tiene factor O neg, mñam mñam.

    Memento: Eu nu mănânc mai multa grasime

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