Para los que no veían a Osvaldo Laport en Más allá del horizonte (?) les cuento que Colmenares es el apellido de una actriz cuyo nombre es Grecia. Toda esta perorata para decir que el último fin de semana nos fuimos junto a Caro y Elen a recorrer el país de Platón, Sócrates, Pitágoras y Dimitris Diamantidis, el base de la selección de básquet, que es un crack... (?) Colmenares también me remite a colmenas, que a su vez me hace acordar a las abejas, pero ya les contaré a qué viene esta asociación libre...
El sábado nos levantamos antes de las 6 de la mañana (sí, sí, están leyendo bien) para tomar el correspondiente tren hacia el aeropuerto y de ahí un avioncito (literalmente, por el tamaño) hacia Mykonos. El vuelo duró 20 minutos y hubo tiempo suficiente para que nos sirvan algo para tomar, aplauso para las azafatas... A pesar de que en esta época es poco menos que un desierto, y que hay un viento capaz de mover un avión parado en pista (esto nos pasó a la vuelta, primera vez que veo algo así...), enseguida nos dimos cuenta que se trata de un lugar fantástico.
Caminamos mucho, mucho, sacamos unas cuantas fotos y experimentamos un momento muy divertido... Veníamos andando por ahí cuando vimos adelante unos simpáticos bichitos. Acto seguido, alguna de las chicas (honestamente no recuerdo cuál) gritó: "Abejas"... Estallaron gritos de terror (?) y yo esperaba que las chicas se den media vuelta y salgan rajando para otro lado... Pero no: me empujaron a mí, primero en la fila india, a correr hacia adelante, donde nos esperaban 20 ó 30 metros de lo que para mí eran moscas... Me reí mucho de la reacción... =)
En el almuerzo probamos la mejor aceituna del mundo. Una sola por persona, pero suficiente para semejante veredicto... Por la tarde, a petición de Elen, decidimos ir a conocer una playa, lógica decisión... El tema es que los carteles indicaban sentido pero no distancia, así que nos tomó básicamente una hora y media llegar, jeje... El paisaje llenaba los ojos, y para colmo (?) estaba adornado (?) por dos pelados jugando a la paleta y los chicos que atendían el parador. El problema era que no teníamos ni tiempo ni ganas para volver caminando, y el verdadero problema era que no había taxis ni micros que nos saquen de ahí, lo cual nos enteramos después de media hora de esperarlo en vano...
Por suerte, el muchacho del parador (tooooda la onda) se ofreció a llevarnos en su auto, una vez que cerró el bolichín. Nos dejó en el sector arribos, pero no nos dimos cuenta de eso hasta un rato después... En el interín, entramos al salón desierto, vimos en la pantalla que el último vuelo del día estaba anunciado para 5 minutos después (una hora y media antes de lo previsto), nos desesperamos, corrimos en vano, finalmente encontramos un local abierto... y nos avisaron que partidas estaba del otro lado... =D Recién ahí volvimos a respirar, jeje...
Regresamos a la capital del país, dejamos nuestro equipaje de mano en el hotel y salimos a buscar un buen lugar para cenar. Fallamos, encontramos uno muuuy bueno... ;) Ensalada griega y pulpo a la parrilla fue el menú, creo que no necesito decir que estaba tremendo... Ah, antes de eso nos trajeron unos pancitos con pasta de aceitunas, sencillamente sublimes...
La mañana del domingo la dedicamos a recorrer la ciudad y comprobar que no entendemos un corno (?) de historia y cultura griegas. Partenón, Acrópolis, Teatro de Dionisio y un montón de otras cosas que deben ser re importantes pero no significaron casi nada para nosotros... Después, no hubo tiempo para las cosas que queríamos hacer y no queríamos hacer las cosas para las que teníamos tiempo, así que resolvimos el problema de la forma más sencilla: nos fuimos a almorzar, jeje. Luego al aeropuerto, de ahí a la querida (?) Rumania y el resto del día simplemente se nos fue, potenciado por el hecho de que acá cambiamos el horario y ahora anochece más temprano. Deprimentísimo...
Mientras tooooodo esto ocurría, Ari se quedó (recordarán los fanáticos de este blog que ella ya había estado en Atenas) y dedicó el fin de semana a hacer un poco de shopping y aprovechar para recorrer el parlamento, aunque según sus propias palabras no se ve ni el 10% del edificio. Claro, es el segundo más grande del mundo, el tour entero demoraría horas, jeje.
Hoy fuimos a la embajada argentina a justificar que no votamos en las elecciones, y con Garry de vacaciones aprovechamos para estrenar la modalidad del home working, o más bien hotel working en este caso... Mañana igual vamos a la oficina, pero eso ya es otra historia... Gracias por estar!!
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