A los feriados en Estados Unidos se les dice "holiday". Hoy fue feriado por el aniversario número 235 de la independencia del país, y eso nos permitió tomarnos un fin de semana largo en Nueva York. Holiday también significa vacaciones, y eso es lo que necesitaríamos todos, después de cuatro días locos a los que le pusimos mucho pero mucho ritmo. No esperen mucho nivel de detalle porque tendría que escribir una novela... pero acá va algo de lo que hicimos por estas horas.
El viernes después de almorzar (acá se sale más temprano en una ocasión así) agarramos el Focus y con Ari al volante salimos. Pese a nuestros miedos por el tráfico llegamos a NY en 2 horas, pero era tal el despelote en Manhattan, que tardamos casi 2 horas más en cruzar la ciudad y llegar al estacionamiento.
Sin bajar los bolsos, salimos a recorrer. Las chicas se fueron al Met (Metropolitan Museum) y yo salí a dar una vuelta por ahí, para llegar con tiempo a Nevada Smiths, un bar de la Tercera Avenida, donde nos reencontramos todos para ver el debut de Argentina en la Copa América. Un sótano, muchos televisores, buena onda, poco clima de cancha y un partido mediocre.
Luego con Barry y un amigo fuimos a comer pizza, y de ahí a un bar, con el hermano y la cuñada de Barry sumados al grupo. La noche se hizo larga, y más tarde enfilamos para distintos bares con distintas gentes (sí, sí, así con "s" final, jeje).
El sábado nos levantamos muuuy tempranito y salimos a caminar por los barrios del sur de la isla: Soho, ChinaTown, Little Italy, Noho y Nolita. Arrancamos Vicky, Elen, Caro y yo, después se sumó Ari y Jime se quedó en el departamento. Almorzamos en Subway, paramos para bañarnos y volvimos a salir.
Esta vez el destino fue Top of The Rock, el mirador ubicado en el piso 70 del Rockefeller Center. Personalmente me gustó más que el Empire State por tres razones: tiene mejor vista del Central Park por estar más cerca, tiene vidrios en vez de rejas para facilitar la visión hacia afuera... y se puede ver el Empire State, cosa que en el Empire State no pasa, jeje.
De ahí a Broadway, donde vimos una excelente presentación de Mary Poppins, que hizo llorar a uno de nosotros en la parte más alegre. Además otro del grupo casi es expulsado por sacar fotos cuando no se podía, y un tercero casi es asesinado por hacer ruido con un paquete de caramelos...
La cena posterior fue en el barrio Meatpacking, en un restaurante recomendado por el papá de Vicky, que nos encantó. Compartimos 5 platos, todos de comida tailandesa, india, o algo parecido, jeje. De ahí a dormir, ya no dábamos más. Y faltaba tanto...
El domingo amaneció con lluvia torrencial. Los que nos le animamos al chaparrón partimos para el Museo de Historia Natural. Un pequeño accidente ferrioviario (léase, nos perdimos en el subte, jeje) nos recortó tiempo para ver un museo que pinta muy interesante por lo poco que vimos.
Con la lluvia a cuestas partimos hacia Woodbury Common, un outlet monstruoso ubicado a una hora de distancia de la ciudad. Bien asesorado por las chicas, no me costó trabajo encontrar el camino, a pesar de las condiciones climáticas. Lo que sí terminó siendo una odisea fue conseguir estacionamiento, porque el lugar desbordaba de gente pese a su tamaño y porque las chicas estaban desesperadas por bajarse para empezar con el shopping, jeje. Finalmente lo logramos, corriendo por las malas a una chica que le estaba reservando el lugar al auto de su novio. Otra vez será, jeje.
Seis horas después, el baúl estaba cargado con eletrónica, joyas, accesorios, calzado y toneladas de ropa. La intención era partir luego para el cumpleaños de Barry en su casa de Nueva Jersey, pero nunca nos pudimos comunicar con él para que nos dé las indicaciones, así que emprendimos el regreso a la gran manzana.
De camino a los departamentos cruzamos a Brooklyn y comimos en la famosa pizzería Grimaldi´s, un poco a las apuradas porque ya estaban cerrando, jajaja. Un ratito en el mirador, y a la camucha.
Esta mañana temprano nos encontramos, desayunamos en Dunkin Donuts y salimos sin rumbo fijo. La primera parada fue la calle Broadway, donde finalmente nadie compró perfumes. Después, mientras Jime y yo fuimos a ver la oficina de correos y el Madison Square Garden (cerrado por refacciones) las chicas hacían tiempo entrando a algunos negocios. ¿O ellas entraron a los negocios mientras yo hacía tiempo con Jime? Algo así era, jeje.
Subte, y a hacer una recorrida exhaustiva por el Central Park, previo paso por el Dakota Building, donde lo mataron a Lennon. Nos introdujimos en la hermosa y extensa superficie del parque, sacamos fotos, almorzamos, seguimos caminando, heladito y salimos.
Entramos al local de Nike de la Quinta Avenida (tiene 5 pisos y está buenísimo, lástima que los precios no acompañan, je) y después otro subte para ir hasta el puente de Brooklyn. Esta vez sí lo cruzamos caminando, aunque no hasta el final (si alguien pregunta, sí lo terminamos de atravesar, shhhh, jeje).
Para concluir el fin de semana, fuimos a Century 21, ooootro shopping, aunque ya la mayoría no tenía energías ni para caminar. Ari, que era la más despierta, tomó nuevamente el volante y en tiempo récord nos depositó nuevamente en Wilmington, donde mis ojos están terminando de cerrarse mientras escribo estas líneas.
Como cierre, les recuerdo que faltan 40 días para que venga Leandro y les confieso que hoy caímos en la cuenta de que hace exactamente un mes estábamos arriba de un avión viniendo para acá. Cómo pasa el tiempo, no? Gracias por estar!!
Dieguito!! seguìs demostrando tus dotes de escritor y narrador! excelente!
ResponderEliminarIs this Big Apple you mentioned the Jesica Alba's Ass?
ResponderEliminarGordinious!!