Antes que nada, una aclaración importante. Tengo sueño. Mucho. Muchísimo en realidad. ¿Por qué? Más abajo está la respuesta. ¿Qué significa? Que debería irme a dormir en vez de escribir, pero mañana seguro voy a querer hablar de otra cosa, me voy a haber olvidado de lo que hicimos, y además sé que la gente está esperando ansiosamente el post del fin de semana... (?) Ah, no crean que tendrán la creatividad (?) de siempre, por las mismas razones, je.
Salimos ayer tempranito, con rumbo a Atlantic City, más conocida como "Mini-Las Vegas". No tiene el mismo tamaño, la misma cantidad de hoteles, la misma modernidad, el mismo glamour... pero nos queda cerca, jeje. Ahora en serio, para los fanáticos del juego este lugar es el paraíso... o la perdición. Hoteles-casino tamaño monstruo, casi ciudades, que atrapan a los incautos y les hacen perder miles de dólares en segundos. O ganarlos, para luego perderlos nuevamente...
Después de desviarnos un toque del camino por una mala interpretación del GPS (claramente fue su culpa, no la mía, jeje) encontramos bastante tráfico, pero finalmente llegamos. Estacionamos a Focusín en el gigantesco parking del hotel Tropicana y bajamos a la playa. Bastante pedorrona la misma, y aromatizada por un simpático olor a podrido, pero igual nos tiramos a relajarla un rato, nos defendimos del calor con una duchita y nos quedamos ahí hasta la hora de almorzar.
Después de comer volvimos, y más tarde se nos sumó Barry, que junto a Caro se encargaron de hacer el check in en el Borgata (trrrrrremendo hotel) mientras Ari, Elen y yo pasábamos el resto de la tarde en la playa. Aprovecho para pasarle la factura a las chicas, que se fueron a caminar como 2 horas y me dejaron recontra de garpe, jeje. Menos mal que había llevado un libro, sino...
Cuando bajó el sol fuimos para el hotel, luego de superar algunas complicaciones con el GPS, que se trabó, no nos indicaba el camino (¿Vieron? Era su culpa...) y casi nos hace perder de lo lindo. Arribamos, recogimos nuestra llave y subimos a nuestra habitación en el piso 34. Fea vista, jajajaja. Nos bañamos por turnos, ya que éramos 8 en una habitación de 4, obviamente la única forma de soportar el costo del hotel. El resto esperaba abajo, en B Bar, en medio del casino del hotel, que tendría aproximadamente 2.345.801 maquinitas, 492 mesas de ruleta y 1.562 mesas de juegos de cartas (bueno, exageré, pero era grande).
Cuando estuvimos todos listos, partimos hacia el hotel vecino, Harra´s, junto a Malik, Barry, Jen, Mark y Phil, el hijo del otro Mark. Allí asistimos a una fiesta alrededor de la pileta del lugar, previa cena para algunos en la pizzería del hotel. Como comentario, el precio de la entrada cambió 3 veces mientras hacíamos la fila. Vivos, se les llama en mi barrio... No malinterpreten el próximo comentario, la pasamos bien. Peeeeero... Me lo vendieron como LA fiesta del lugar y de la zona, y a decir verdad, los yanquis no saben descocarla... El lugar nunca se llenó, la gente le pone poco y nada de onda, y la música... extraño a La Champions Liga, jeje. Ah, a todo esto, a la fiesta pasó a saludar Kendra Wilkinson (google, por favor...).
A eso de las 2 (sí, sí, a las 2) nos volvimos para Borgata. Ari y Elen se fueron a dormir directo, y el resto dimos una vueltita por el casino para jugar. Yo me senté unos minutos en una máquina de póker, convertí 10 dólares en 18 y me fui a torrar contento. El resto fue cayendo en etapas, pero de eso me ocupo en la catarsis del próximo párrafo...
Ocupé mi lugar en la cama e intenté conciliar el sueño. Cuando casi lo lograba, entraron Jen y Mark al cuarto haciendo un escándalo, porque él se quería volver y ella le decía que duerma y regresara a su casa hoy por la mañana. Estuvieron gritando un rato, pero por suerte volvieron a bajar. Ahí casi logro dormirme, pero aparecieron Caro y Barry. Estos hablaban más despacio, pero compartían la cama conmigo y al parecer no tenían lugar, así que cordialmente me pidieron que me corra. Al rato, ya con Malik (durmió en el piso, crack) y Jen en la habitación, intenté nuevamente pegar los oijtos, pero empezaron los ronquidos (obviamente no voy a mandar al frente al agresor). Cuando me quise dar cuenta, eran las 9.30, no había logrado descansar ni jota y ya estaban todos a los gritos nuevamente. Listo, me descargué, jajajaja.
Bajamos con Ari y Elen a desayunar y de ahí nos fuimos a la pileta cubierta del hotel, que afuera tenía un solarium. Ahí nos encontramos con Mark, su novia Barb, su hijo Phil, y el resto de los compas de la habitación, que durmieron un ratito más y se sumaron, salvo Malik que siguió apostando, je. Con Ari y Elen (Caro se despertó a otro horario y por eso terminó haciendo todo a destiempo de nosotros, igual la seguimos queriendo, je) fuimos a almorzar abajo y después de una breve sobremesa fuimos a la pileta de The Water Club, el hotel de al lado, que era descubierta y tenía mucha más onda. Casi no nos dejan entrar, pero los convencimos o algo así, jeje.
Allí nos quedamos hasta que el sol se escondió atrás del edificio del hotel, para completar un día a pura actividad, jajajaja. Después, pasamos por Starbucks a buscar la merienda, nos cambiamos y emprendimos el viaje de regreso, sin complicaciones con el GPS pero con una demora de más de media hora en uno de los peajes, con colados en doble fila al estilo Buenos Aires, y puteadas o gestos obscenos míos en dirección a los vivarachos. La perlita fue uno que me batió: "No sabía que esto no era una fila, somos de Miami". "Yo soy de Buenos Aires, amigo, y sé que hay filas y que hay que respetarlas", le contesté. 100% argento...
Y así nomás se fue julio, mañana arranca agosto... con novedades???
Me despido diciendo que me voy a dormir, que están invitados a dejar sus comentarios, y como siempre... Gracias por estar!!
It's mini vegas man! It is no place to sleep. It's time to PAAAAAAAAAAAAARTY!!!
ResponderEliminarGordinious!!