Se fue otro fin de semana, y según el consenso general se nos pasó bastante rápido. Al momento de buscar explicaciones para esto, una de las hipótesis es que tuvimos pocas horas de playa, bastante menos, por ejemplo, que el weekend pasado. ¿Por qué? Bueno, quedate y leelo... =)
El sábado nos levantamos todos tempranito y... Ah, no, cierto que tuve que ir a golpear la puerta de la 509 para despertar a su ocupante, jeje. Ahí sí, cuando la susodicha se despegó la almohada, se cambió y bajó, a eso de las 7.15, enfilamos para Rehoboth (o Rehobooth, no sé) Beach, una de las playas al sur de Delaware. Llegamos tempranito y nos dedicamos a buscar alojamiento para pasar la noche, luego de intentar entender el parquímetro (nos costó bastante, jeje).
Después de unos cuantos intentos fallidos (el único lugar que tenía disponibilidad tenía demasiado nivel y nos quería cobrar una fortuna), decidimos postergar la búsqueda y nos fuimos a la playa. La Bristol, un poroto, je. Estaba llena de gente, el agua era fría y llena de conchillas, y no tenía nada especial para ofrecer. Ojo, la ciudad en sí es hermosa, muy pintoresca, valió la pena visitarla.
Cuando el sol se puso insoportable, volvimos al auto y enfilamos para Dewey Beach, la playa vecina, donde en teoría (luego comprobada) hay más juventud, más onda. Ya nos estábamos resignando a dormir en un hotel de la ruta, en el momento en el que encontramos el "Sea Esta Hotel" (se pronuncia si-esta, el nombre es glorioso, jeje), una bonita pocilga que nos albergó por unas horas. Dejamos los bolsos y nos fuimos a almorzar al restaurante de la otra cuadra: yo la pegué con el menú, las chicas no lo disfrutaron tanto.
Volvimos a la playa, esta vez a Dewey obviamente, y estuvimos otro rato hasta que se hizo la hora del partido. Ahí Ari, Elen y yo fuimos a comprar galletitas para el mate y nos clavamos a sufrir un par de horitas... (ay, la selección). Mientras tanto, afuera lo´ pibe´ estaban escabiando, cagándose de risa y hasta ¡tocando la gaita! La conclusión es que en vez de ver la Copa América podríamos haber aprovechado un poco más la arena, y de yapa nos hubiéramos ahorrado a los giles esos, jajaja...
Nos bañamos, paseamos un ratito por el centro de Dewey y agarramos a Focusín para ir a cenar a Rehoboth. Fue sushi el menú, en una terracita muy linda en una ciudad casi vacía. Al volver, Caro y Elen se fueron a dormir, Ari y yo pasamos un ratito por un bar a tomar algo, pero acá las cosas cierran a la 1 y caímos 12.45...
Hoy nos fuimos despertando en etapas y nos mandamos para la arena. A las 11 hicimos el checkout, después de una pequeña zozobra porque no aparecían las llaves del auto, y volvimos a la playa, donde Ari finalmente se animó a meterse al agua a pesar de sus dudas, jeje.
La tarde se empezó a nublar, y eso allanó las conciencias de las chicas para poder ir (y arrastrarme con ellas, desde ya) a pasar la tarde a Tanger Outlets, un shopping de por ahí. Tres locaciones distintas, casi 5 horas de compras que nos dejaron (al menos a mí) completamente agotado. Íbamos a cenar antes de volver, pero el conductor priorizó llegar temprano a casita antes que calmarles el hambre a las fieras... =)
Mañana arranca otra semana, con Tim de vacaciones pero con la misma intensidad... Gracias por estar!!
Lo felicito mi buen. No muchos entienden lo que significa el nombre. Es usted un chabal muy listo.
ResponderEliminarGordinious!!