miércoles, 12 de octubre de 2011

Día 130 - Tarjeta roja

Ja, dos días seguidos. Ahí tienen, antibloguistas (?). Estamos de vuelta, para desmentir los rumores de separación y respaldar al cuerpo técnico vigente a pesar de los malos resultados... Perdón, se me pegó el cassette de presidente de club de fútbol... Niños, un cassette es algo que se usaba hace muchos años para... No, me estoy yendo de tema...

Hoy laburamos. No, no es que los cuatro meses anteriores no hayamos laburado, pero hoy tocó darle duro y parejo, en serio. A medida que se acercan las fechas de entrega, el aire se pone más tenso y la carga de trabajo aumenta. Durante todo el día, incluyendo la hora y pico que nos quedamos de más, casi que no voló una mosca. Enfrascados cada uno en su computadora, en su país, en sus tareas, apenas si interrumpíamos para alguna charla trivial... y obviamente para almorzar, jeje. En este caso en Self, que estaba más lleno que nunca, lo que nos obligó a comer los cinco en una mesa que era casi casi para dos. Apretaditos...

Al salir ya era de noche, lo cual nos da dos datos: nos fuimos más tarde que de costumbre, y cada vez oscurece más temprano. Por suerte no hacía tanto frío como los últimos días. Ari fue a su habitación, mientras que con Caro y Elen subimos al octavo a degustar una especie de merienda, cena o algo intermedio, jeje. Caro se despidió para ir al gimnasio, Elen esta vez justo no iba (pffff) y yo moría de ganas de volver a mi cuarto. Peeeeero...

El destino me tenía preparado un delay. Para llegar a la 407 tengo antes que atravesar una puerta de entrada a todo este sector. Cuando introduje mi tarjeta magnética en la ranura correspondiente, se prendió la lucecita roja en vez de la verde. Una, dos, tres, siete veces. No hubo caso. "Se desmagnetizó esta porquería", fue lo primero que pensé. Bajé a recepción y después de un rato, me atendió un señor que muy confiado me aseguró que había hecho magia (?) con la tarjetita y que ya estaba todo solucionado...

Pues bien, mi amigo (?) se equivocó. Porque subí nuevamente al cuarto piso y otra vez el acceso denegado. Echando humo por las orejas (?) bajé otra vez al lobby, sólo para que este muñeco me diga que capaz el problema estaba en la puerta y su sistema de acceso. Bien, Einstein... Por suerte me avisó (tarde) que al ladito de la puerta hay un intercomunicador, el cual tiene un botoncito que te teletransporta virtualmente hacia un muchacho de seguridad que destraba el mecanismo. Eso sí es magia... Atravesé el obstáculo infranqueable y finalmente llegué a la paz de mi hogar... (?)

Menos mal que tuve este percance, porque si no creo que no hubiera tenido nada para contar. Definitivamente este blog no funciona igual cuando trabajamos mucho, tendremos que replantearnos este asunto, jajaja... Gracias por estar!!

1 comentario:

  1. tarjeta roja le sacó, tarjeta roja le sacó, y del juego lo expulsó... Que bolu!
    Febrero!

    ResponderEliminar