viernes, 28 de octubre de 2011

Día 145 y 146 - Adrenalina

Arranco con una confesión: soy un boludo. Sí, sí, ya sé que no es nada nuevo, que la mayoría de ustedes ya lo sabía, pero hoy volvió a quedar demostrado con creces. No iba a escribir de hecho, pero necesitaba descargarme, contar lo que pasó para que ustedes se puedan reír... de mí, jajaja.

El atenuante es que, como había comentado internamente hace un par de semanas, cuando uno viaja muy seguido empieza a relajarse, y a realizar los preparativos sin tomar tantas precauciones. Lo único que realmente hay que asegurarse de llevar con uno es el pasaporte. Claaaaaro, el único detalle es que cuando uno tiene dos pasaportes (el vigente y uno anterior con la visa) tiene que tener cuidado de agarrar el correcto...

Sí, señores, me fui al aeropuerto sin pasaporte vigente. Lo más loco es que nunca me di cuenta, claro está. Cuando me acerqué al mostrador de check in y le pasé el documento al señor, vi de refilón (?) la foto y me noté mucho más joven... Primero pensé que el tratamiento anti age estaba haciendo efecto (?) pero enseguida caí en la cuenta del error. Confiado primero en que tenía los dos, revolví la mochila hasta que me convencí de que no... =S Para colmo, habíamos arribado a Otopeni con el tiempo justo, y para agregarle condimento a la cuestión estábamos en hora pico.

Yo me resigné, pero Caro y Elen rápidamente me sacaron del letargo a los gritos y me mandaron al hotel. Gracias, chicas... Me subí al primer taxi que encontré (me cobró una fortuna, obviamente, pero no me importó...) y lo hice llevarme, esperarme mientras agarraba el pasaporte correcto (mi imagen corriendo por los pasillos debió haber sido bastante patética) y volverme a trasladar al aeropuerto. Mientras tanto, las chicas intentaban convencer a cuanto funcionario se cruzaran por el camino de que yo estaba por llegar...

"Es tarde, muy tarde", me dijo la chica del mostrador cuando finalmente aparecí. Chocolate por la noticia, jeje... Cuestión que faltaban 15 minutos para el despegue cuando finalmente hice el check in, pero abordé la aeronave sin problemas gracias a que el lugar es chiquito y no había casi gente.

Después de eso hubo un vuelo, un paseo por el "barrio" y un irse a dormir tempranito en cualquier momento, porque mañana madrugamos... También pasa a segundo plano el día de ayer, que me encontró cenando con Garry, y el de hoy, dedicado a ultimar detalles laborales antes de sus vacaciones. ¿Qué dónde estamos nosotros? En la próxima entrega habrá más detalles, por ahora lo importante es que logré llegar, jajaja... Gracias por estar!!

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