miércoles, 19 de octubre de 2011

Día 136 y 137 - Noticias de ayer

Hoy fue un día como cualquier otro. Un día de miércoles, valga la redundancia. Desayuno, mucho frío en el camino de ida, mucho mucho mucho trabajo, cortamos para almorzar ya sin tanto fresquete por suerte, volvimos a meterle pata al laburo y luego abandonamos la oficina.

Desde que la asamblea general constituyente abolió las cenas (?) no veo mucho a las chicas después del horario oficial, así que realmente no les puedo contar qué hicieron. Yo, por mi parte, volví al gimnasio después de una semana (ahora recuerdo que al pasar divisé a Caro y Garry en una clase de spinning) y antes de eso pasé por el supermercado para aprovisionarme de comida chatarra y contrarrestar así el efecto de mi regreso a la actividad física, je. Después cené milanesa con papas fritas (ay, la nostalgia...) y ahora estoy escribiendo estas líneas.

Peeeero... La ventaja de no escribir todos los días es que a veces queda material en el tintero. Alguna anécdota perdida del fin de semana (a esta altura ya me las olvidé, tengo memoria de corto plazo... =P) o algún detalle olvidado en un rincón... (?)

Ayer por ejemplo se produjo algo que una de las chicas (testigo presencial del evento) denominó "la anécdota del año". A mí me pareció exagerado cuando escuché la historia, pero la banco igual, jeje. El tema es que tendría que obtener la autorización de la protagonista para relatar los detalles... A modo de adelanto, podríamos decir que se trató de una historia de amor no correspondido, o para ser más precisos de un intento de levante frustrado... Como diría Karina Olga, el resto... lo dejo a su criterio.

Otra cosa interesante pasó ayer, atractiva sobre todo para los amantes del fútbol, y en este caso la puedo contar con más conocimiento de causa. Estaba solucionando unos temitas en la recepción, cuando la chica que me estaba atendiendo me dice: "Cuánta gente, no?". "Sí", le respondí, y acto seguido indagué acerca de los motivos. Se me hizo la misteriosa, pero le saqué la ficha al toque. Mi vasta (?) experiencia como periodista deportivo me permitió darme cuenta que el revuelo estaba relacionado con el partido de Champions League entre el Otelul Galati (Rumania) y el Manchester United, ese que no fui a ver a la cancha por un cúmulo de razones que no vienen al caso.

La cuestión es que preguntando y preguntando logré que me confesara que los muchachos del equipo inglés estaban parando en el hotel, y a punto de salir para el estadio, aunque me dijo que no dijera nada. Cumplí, jeje. Al rato empezaron a bajar, trajeados todos ellos, y empezaron a volar los flashes. Me hubiera gustado colarme en el micro, pero me dio no sé qué, jeje. Después de que bajaron la estrellita Wayne Rooney y el DT Alex Ferguson, los últimos y los más esperados, la procesión se desconcentró y yo me volví a mi habitación a continuar con mi rutina...

Le pido perdón al Indio Solari por chorearle el título de una canción para escribir semejante boludez, y a ustedes los despido hasta mañana o quién sabe cuándo, jeje... Si no encuentran actualización aprovechen para leer los textos viejos, son re copados (?)... Gracias por estar!!

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