Por si alguno no lo sabía (unos cuantos, me imagino...), el fin de semana anduvimos por Moscú. Para variar un poco la rutina, no vamos a contar el asunto cronológicamente, sino que les ofrecemos un breve pero pintoresco resumen, en forma de ranking o top ten, con los diez momentos, lugares, emociones, sensaciones y anécdotas que marcaron nuestra estadía en Rusia. Del 10 al 1, hasta llegar al protagonista de la historia, acá vamos...
10 - El accidente: Esta es fresquita. En el vuelo de vuelta (planchadísimo, pero se movió bastante para aterrizar) un muchacho abrió uno de los compartimientos superiores con la idea de sacar algo. Con tanta mala suerte que una botella de vodka salió volando hasta impactar derechito en el hombro de una mujer que estaba sentada en la fila de Ari y mía. El flaco ni se inmutó y de hecho se dio vuelta y se cagó de risa, así que con Ari le preguntamos cómo estaba (a la mina, no al boludón, je) y le fuimos (ella fue, nobleza obliga) a buscar hielo. Ojo, si obvias la parte del golpe la escena fue graciosísima, jeje... Ah, de milagro no se rompió la botella, de solo imaginar vidrios volando para todos lados me da escalofríos...
9 - El hostel: Sencillo, pero con todo lo necesario. Habitación privada, 4 camitas, lockers, y no mucho más. Muy bien ubicado, aunque paradójicamente nos contó horrores ubicarlo al llegar, jajaja. Estaba escondido en el medio de un boulevard y el papel con instrucciones al estilo búsqueda del tesoro no fue del todo bien interpretado. Por suerte Ari (sí, Ari) vio el minúsculo cartel y arribamos. El detalle curioso del lugar era el baño mixto. O sea, un solo baño, una sola ducha, dos inodoros (uno de hombres y uno de mujeres, pegados entre sí) y una típica atmósfera hostel...
8 - Pizza y vodka: De uno de estos consumimos más de lo que correspondía, y al otro ni lo probamos. Pero no es lo que se imaginan, teniendo en cuenta el lugar de los hechos. Nos quedamos con las ganas (yo, al menos, jeje) de probar la bebida típica, pero para compensar (?) comimos pizza casi todo el tiempo. Tranqui, cuando vayamos a Italia no comemos pizza y le damos duro al borsch... (?)
7 - Bajo tierra: Otra curiosidad que nos entregó la ciudad fueron los túneles, que proliferaban por todos lados. En algunos casos conectaban estaciones de subte, y en otros sólo servían para cruzar la calle, en lugares donde no había semáforo ni senda peatonal. Hablando de las estaciones de subte, puras obras de arte, con todas las letras. Casi casi como los 10 kilómetros por año que inauguró Mauricio... Ah, no, pará... =P
6 - Desfile con nieve: Uno de los momentos del fin de semana fue sin dudas el desfile semanal que se realiza en el Kremlin los sábados al mediodía, y que tuvimos la suerte (posta, fue de casualidad) de presenciar. Una banda musical, unos caballitos, y los soldados haciendo gala de sus habilidades con espadas y fusiles. Todo engalanado con una suave (no tan suave por momentos) capa de agua nieve. Místico (?)
5 - El idioma: Durísssssssimo. Comunicarse con los rusos fue más jodido de lo que pensábamos. De movida tienen otro alfabeto. Además, son muy pocos los que hablan inglés y muchos menos los que deciden hacer algo al respecto, como ponerle onda por ejemplo, je. Básicamente nos las tuvimos que arreglar con lenguaje de señas y tratar como sea de aprender como mínimo a leer los carteles. Debo decir con orgullo que en 3 días he incorporado más conocimientos de ruso de los que pensaba adquirir en toda mi vida. No es que ya sepa leer, peeeeero... Casi, casi... =)
4 - Plaza Roja y el Kremlin: Lugares típicos de Moscú, el corazón de la ciudad. La cuestión es que los visitamos de día, de noche, nos sacamos quichicientas fotos, y no dejamos de admirarlos. Recorrimos todos sus rincones y hasta vimos a Lenin embalsamado. Si quieren saber más sobre estos sitios busquen en Internet, que esto no es Wikipedia, viejo, jajajaja
3 - "Ese chico no es del grupo": La anécdota del finde. Estábamos en una de las iglesias del Kremlin, no recuerdo cuál. En eso, nos topamos con un sonido familiar, que rápidamente identificamos con aquel idioma español que solíamos hablar en nuestra tierra natal (?) Era un tour guiado que se encontraba en el lugar. Anonadado por el hallazgo, y ávido de conocimientos, me quedé escuchando a la coordinadora mientras contaba una historia. De pronto, se frenó. Dejó de hablar, me miró, y acto seguido pasó la vista por sus feligreses (?). Y ahí nomás soltó: "Ese chico no es del grupo, no?". "No", contestó algún botón. Sin esperar el desarrollo, me fui silbando bajito... Gracias, amigo, te mando un abrazo...
2 - San Basilio: No, no es Paloma. Es la Catedral, el punto más impactante dentro de la Plaza Roja, o al menos el que más nos llamó la atención a nosotros. Sus cúpulas de colores resaltan desde cualquier lugar que uno mire la construcción, y fueron casi un imán a lo largo de nuestra estadía. Además, según parece cumplió años mientras estábamos ahí. Como si fuera poco, el Tetris que yo jugaba en el Family Game la tenía como imagen de fondo, así que fue como volver a la infancia... (?)
1 - Moscú... bitos de hielo: Así llegamos al gran protagonista de este relato: el frío. No recuerdo haber sentido un frío así en mi vida. No porque no lo haya sentido, sólo que no lo recuerdo, jajaja. Ahora en serio, fue bravo el asunto. Temperaturas de 5 o 6 grados durante el día, bajo cero por las mañanas y durante la noche, el crudo invierno (no, estamos en otoño, imaginate lo que será en un mes...) se las ingenió para controlar todos nuestros movimientos. Manos entumecidas, capas y capas de ropa que nunca eran suficientes, y humito que salía de la boca, fueron sólo algunas de las postales. Ojo, ni 150 grados bajo cero hubieran empañado el viaje, cabe aclararlo.
Espero les haya gustado tanto como a nosotros (?), feliz día para todas las madres (sobre todo la mía, obvio) y... Gracias por estar!!
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