Pará. No empieces a leer todavía. Volvé al título un segundito. Lo viste bien? Olvidate del jueguito de palabras sin sentido y concentrate en la otra parte. Listo? Bueno, yo tampoco lo puedo creer. Hace ¡40! días que estamos acá en Wilmington... Cómo pasa el tiempo, che... Parece que fue ayer cuando dejamos las valijas en The Residences y salimos a caminar apichonaditos buscando algún lugar donde almorzar. Sepan disculpar la nostalgia, pero lo cierto es que a pesar de que se extraña bastante salta a la vista que estamos bastante más adaptados que en aquel entonces.
Hoy, sin ir más lejos, junto con Ari y Elen (Caro quedó en el pueblucho teóricamente) nos fuimos a Philadelphia a ver el recital de U2 con la misma naturalidad con la que hace unas semanas lo hubiéramos hecho en el Monumental, el Único de La Plata o el Autódromo. La 95 Norte estaba cargada al estilo General Paz a las 6 de la tarde, y hasta hicimos alguna picardía criolla en el camino para ahorrarnos unos minutos (sí, cuando lo hacen los demás está mal, cuando lo hacemos nosotros se llama picardía, así funciona la cosa, jeje).
Llegamos al Lincoln Financial Field con lo justo y Ari terminó de estacionar el auto (con ayuda del dueño del coche de al lado, pero lo hizo muy bien porque había muy poco lugar) a las 7.10 cuando creíamos que el concierto empezaba 7.15. Sin embargo, extrañamente la gente parecía muy tranquila, no entraban al complejo sino que se quedaban comiendo y tomando con sillas y mesas instaladas en el estacionamiento... Una postal, realmente...
Ocupamos nuestros asientos y averiguamos que el recital estaba un poquito demorado. Tanto, que ni siquiera había salido a tocar Interpol, la banda soporte. Por lo tanto, decidimos explorar los pasillos para continuar con nuestra dieta estricta, estricta, estricta. Esta vez tocó hot dogs (en el barrio le decimos panchos, je), papas fritas, nachos y cerveza. Todo light, por supuesto, jajaja.
De a poquito se fue llenando el estadio, y a las 9.15 cuando salieron a tocar los muchachos irlandeses, no cabía un alfiler (qué frase antigua, jeje). A los que ya vieron alguna vez a U2 no tengo que explicarles nada. Al resto les cuento que tocaron todos los clásicos (creo, la verdad que no soy tan fanático de la banda, je) y que visualmente es uno de los 2 ó 3 mejores shows que he visto. Una estructura escenográfica monstruosa, un despliegue de luces impresionante, una pantalla muy grosa y la sensación de estar metido adentro de un DVD... (?) Ah, el último tema fue el feliz cumpleaños, dedicado a Nelson Mandela. Sí, tal cual como lo escuchan...
Terminado el recital, salimos corriendo para evitar el mar de autos, creo que nunca había visto tantos vehículos juntos. Por alguna razón metafísica desconocida lo logramos, subimos a la autopista en un par de minutos, y en tan solo media horita estábamos de vuelta en casa, cuando el viaje de ida nos había llevado casi una hora y media. Claro, nadie quiere ir a Wilmington a las 12 de la noche, jeje.
Suena un poco repetitivo tal vez, pero recibo tantas muestras de apoyo por el simple hecho de escribir estas humildes líneas que no puedo dejar de mencionarlo... Gracias por estar!!
In the name of Bond. One night in the name of Booond...
ResponderEliminarGordinious!!