Una de las cosas que más me gusta de escribir estas líneas diariamente (voy a decir una pelotudez, aclaro antes de arrancar para no ilusionarlos, jeje) es poder jugar con los títulos, meterle doble sentido a la cuestión o hacerlos pensar que la historia va para un lado cuando en realidad va para otro.
Es el caso de hoy, o al menos era la idea, jeje. Si alguien ve el título "Rutina" en una entrada de lunes, sobre todo si está en Buenos Aires donde según me cuentan llovió todo el día, la primera imagen que se le debería venir a la cabeza es que voy a describir un día como cualquier otro, gris, haciendo lo de siempre en la oficina y sin mucho para contar en el resto del día. Bueno, eso es cierto... pero sólo en parte, je.
Sí fue un día como cualquier otro en el trabajo, salvo por el hecho de que ante la ausencia de Tim no tuvimos la reunión de equipo habitual. Algunos problemitas tecnológicos por la mañana, mucha lectura durante todo el día, y un almuerzo en el quinto piso que no dejó demasiado para contar, salvo otra anécdota de fin de semana del amigo Malik... (No entra acá porque si sigue a este ritmo voy a escribir un libro con las peripecias de este muchacho, jeje). De gris tuvo poco y nada la jornada, porque tuvimos sol casi todo el día, acompañado por una temperatura superior a los 150ºC, o así se sentía en la calle por lo menos.
También fue repetitivo el viaje al supermercado post oficina. Esta vez nos tocó a Caro y a mí reponer provisiones, en mi caso creo que compré comida chatarra para un año y medio, aunque seguramente me dure dos semanas, jeje. Más tarde para mí fue el turno de Skype y planchado, dos de mis tareas de siempre, o casi.
Pero decía que lo de "Rutina" iba por otro lado, algo distinto... Cuando volvimos de Shop Rite, con Caro bajamos al gimnasio a quemar las calorías que habíamos comprado, jeje (En teoría, Ari y Elen visitaron el lugar mientras nosotros estábamos comprando... En teoría, je). Acostumbrada a pasar horas y horas en el elíptico, esta vez la niña decidió diversificarse y para eso le pidió ayuda al profe (?) Diego, que le diseñó un efectivo programa de ejercicios. El mismo consistía en: un montón de máquinas que entre los dos no supimos cómo hacerlas funcionar y/o cambiarlas de posición, unos cuantos aparetejos que no le gustaron, le aburrieron rápido o no le trabajaban como correspondía, y una pasada por el banco de abdominales, donde hizo... 2 repeticiones... Algo me dice que la próxima vuelve al elíptico...
(Sé que voy a ser golpeado salvajemente por este relato, pero mi deber es informar al pueblo, jajajaja)
Mañana tal vez tengamos novedades, o tal vez no, saben cómo es esto, jeje... Gracias por estar!!
If you train hard enough someday you'll be like me!
ResponderEliminarGordinious!!