Ya teníamos el hotel reservado. Los bolsos hechos descansaban en el baúl del auto. La familia ya había sido avisada y es más, los que habían quedado afuera estaban lamentándose por no ser de la partida. Incluso yo ya tenía listo y preparado el título con el que iba a contar la historia de este fin de semana. Pero la improvisación y los cambios de marcha parecen ser el sello distintivo de este entusiasta grupo de trabajadores, así que todo lo que teníamos programado para estos días quedó postergado para la próxima y sacamos de la galera una nueva aventura...
Así comenzó la cosa: el viernes, después de otro agotador día en la oficina, agarramos a Focusín y partimos para la casa de Mark en Philadelphia, para tomar algo, supuestamente cenar, después salir, dormir ahí y el sábado a la mañana salir para Atlantic City. Ese era el plan, pero no...
Sí llegamos a lo de Mark, adonde también estaban Barry, Malik, Jen, Anne y Grant (grosos de verdad, sobre todo los dos últimos). Tomamos algo, charlamos un rato, nos reímos mucho, mientras de fondo sonaban a pleno cosas bonitas como Grupo Play o El Retutu (gracias WNK y asociados, la empresa del futuro, jajaja). Bizarra por donde se la mire la escena, pero divertida...
Hablando y hablando, Mark se dio cuenta que tenía una casa alquilada en Avalon, que estaba destinada a su familia, pero que iba a estar disponible hasta el lunes. Avalon es la playa a la que él suele ir, en la que tiene su casa alquilada por toda la temporada junto a un grupo de amigos. La cosa era que había lugar para que nos quedáramos, así que cambiamos la reserva del hotel en AC y decidimos pasar este fin de semana con Mark, Barb (la novia), la familia y los amigos. Gran decisión...
Otro golpe de timón sucedió en la noche del viernes. Ibamos a ir a cenar a Dave & Busters, un lugar donde además de la comida hay juegos de mesa y otros más tipo Sacoa, pero la estábamos pasando demasiado bien y la temperatura no nos permitía movernos de la casa (casi 45º durante la tarde, más de 35º incluso a la noche, una locura), así que finalmente salteamos el morfi y salimos directo a un bar. Ya sin Grant y Anne que se habían ido, cagados de hambre pero sin quejarnos, arrancamos.
Primero fuimos a uno de los bares a los que habíamos ido la otra vez, pero sin aire acondicionado el lugar se nos hizo insostenible. La siguiente parada, por alguna razón que desconozco, fue un bar gay, de los que abundan por la zona. Allí, Mark puso la voz para acompañar al muchacho del piano, y Malik se robó todas las miradas con su camisa rosa y su corbata más rosa todavía...
Ayer por la mañana, nuestro anfitrión fue a la estación a buscar a Phil (su hijo) y Lisa (su sobrina) que llegaron desde Toronto, y todos juntos partimos en un interminable viaje hacia Avalon, con una parada para desayunalmorzar (Real Academia, acá les tiro otra sugerencia, jajaja) y un tráfico que para qué te voy a contar... (?) O sea mucho, jeje. La cuestión es que llegamos, dejamos los bolsos y nos fuimos a conocer la casa que alquilaba el susodicho con los amigos.
Ah, sí, sí, esta gente sí que sabe vivir... Cuando arribamos, estaban todos en el río (la casa de ellos está a unas cuadras de la playa, pero el fondo da a una bahía, con una vista espectacular) a bordo de unos inflables gigantes, con las patas en el agua y una cerveza en la mano (algunos). En el tiempo que se tarda en decir "hola", sacarse la remera y ponerse protector solar, ya estábamos haciéndoles compañía, y no nos costó mucho laburo quedarnos toda la tarde en el río, jeje.
Mientras tanto, algunos de los miembros de la Comunidad se encargaban de preparar la cena, que contó con la presencia de casi 30 personas, tuvo comida en abundancia y de todas las variedades, y nos dejó pipones pipones. Algunos compraron, otros cocinaron, otros prepararon la mesa, otros levantaron, otros limpiaron, todos colaboramos, todos disfrutamos...
El siguiente paso fue salir a bailar a Princeton, un lugarcete cerca de la orilla del mar, aunque antes tuvimos que solucionar un pequeño problema cerrajerístico que casi nos amarga la noche pero finalmente no fue nada. Llegamos al enorme boliche, donde había una banda tocando en vivo y un calor sofocante, a pesar del cual pasamos un buen rato. Cuando cerró el lugar, volvimos caminando y pasamos por lo de Mark, donde todavía había gente despierta, a la que elegimos evitar para quedarnos escuchando cumbia y cuarteto a la orilla del río. Las raíces tiran, jeje...
Esta mañana nos despertamos temprano, Elen y Ari fueron a desayunar, Caro y yo dormimos un ratito más, y cuando estuvimos listos encaramos para lo de Mark. El plan era salir a pasear por ahí en el barco de su hermano. Pero no... Un nuevo cambio de rumbo, esta vez dictado por la Madre Naturaleza... Al mediodía, después de pasar un rato relajando en los flotantes mientras los miembros de la casa se despertaban, el cielo se empezó a nublar...
Mientras almorzábamos los restos de la noche anterior, nos enteramos que el paseo en bote se había cancelado por la probabilidad de una tormenta eléctrica. Proabiblidad que se confirmó minutos más tarde... Primero nos sentamos en un balconcito a mirar el espectáculo de relámpagos, truenos y rayos, pero cuando estos últimos empezaron a picar más cerca, decidimos refugiarnos bajo techo. Prudencia que le llaman, jeje. Al rato empezó el diluvio, la inundación, y la tormenta perfecta... Sin lugar adonde ir, algunos optaron por mirar la tele (estaban pasando Día de la Independencia, película que todavía no vi) y otros bajaron para un mini recital de piano de una de las chicas.
Cuando aflojó un cachito el agua, decidimos que para mirar la tele mejor era hacerlo en Wilmington, y que mejor abandonar Avalon antes de que se inunde, así que partimos antes de lo previsto. Obviamente Murphy volvió a decir presente, y unos minutos después de arrancar la lluvia volvió a hacerse fuerte. Por suerte fueron sólo unos minutos, hasta que nos alejamos de ahí y las gotas le dieron paso al sol. Con ayuda del GPS manejado por Ari, tomé el volante y deposité al equipo en The Residences bastante antes de lo usual. En mi caso aproveché la legada temprano para tomarme unos mates y hablar mucho por Skype, no sé que habrán hecho las chicas...
Atlantic City quedó para otra ocasión, pero antes de eso viene una nueva semana cargada de trabajo y tal vez de novedades... Gracias por estar!!
La REA está un tanto atrasada al respecto... Los amigos de donde vos estás ya inventaron el brunch hace rato....
ResponderEliminarCierto, pero brunch tiene demasiado glamour, "desayunalmorzar" tiene más onda, es más argenta... Es más, si alguna vez hago radio los sábados o domingos al mediodía, el programa se va a llamar "Desayunalmorzando" (no me roben la idea, gracias, jeje)
ResponderEliminarCómo te das cuenta que tenés una casa alquilada?
ResponderEliminarAcaso no recordas a principio de mes que estás pagando el alquiler?