viernes, 2 de septiembre de 2011

Día 90 - La peatonal

Guau, 90 días ya, qué lo pario... Interrumpidos desde ya por el paso por Buenos Aires, pero igual es mucho... El jetlag se está yendo de a poquito, pero igual seguimos conviviendo con el sueño 24 horas diarias, jeje. Ya que estoy, reivindico a Elen, que se había quejado del primer post rumano pero ahora parece que le gusta, y también a sus amigas, que no tienen que depender de que ella les cuente cosas del viaje, jajaja.

El viernes arrancó con el súper desayuno, igual que ayer, antes de ayer y seguramente igual que mañana, jeje. Después quise retirar mi pulserita de acceso a la pileta y el gimnasio del hotel pero por tercera vez no me dejaron. Sí, al chabón le dijeron que no dos veces y siguió intentando, terrrrco,.. ¿La razón? Estamos en la parte marginal del hotel, no somos tan top como para las "amenities", se ve. Algo vamos a inventar igual, lo sé, jeje... Ah, las chicas sí tienen pulsera, alguien que no manejaba este dato se las dio...

Ya en la oficina, seguimos laburando a pleno... Por momentos nos juntamos los 4 (Garry, Ari, Elen y yo) a ver unas cosas, pero tuvimos la mala idea de hacerlo en la compu de Ari, más lenta que Mamá Cora con el freno de mano puesto... Así y todo avanzamos, saben cómo es la historia de la tortuga y la liebre...

Para almorzar, debido a que Marius no tuvo tiempo de pedirnos comida libanesa (?) fuimos a Buongiorno, un restaurante (italiano, obviamente) que queda enfrente de la oficina. Salvo Elen que se ensartó con una tarta de salmón, el resto comimos muy bien... A propósito, hoy me dijeron esta frase: "Cómo se castigan con los almuerzos ustedes, eh". Sin palabras, jajaja... Por la tarde seguimos dándole duro y parejo (al trabajo, no al morfi, mal pensados), intercalado por algunas novedades que, como siempre, son parciales y sin confirmar así que no las cuento... =P

A la salida no volvimos para el hotel. Le dimos derechito por el boulevard Lascar Catargiu hasta llegar a lo que se conoce como Old City, o ciudad vieja, o también orasul vechi... Es un centrito peatonal lleno de restaurantes y bares, sobre todo bares, que al parecer los viernes a la tarde/noche también se llena de gente. Dimos una vuelta, paramos en un bar, y mientras esperábamos a Garry metimos el primer nachos con cerveza de la temporada europea... (?)

Después, lo inesperado. Cuatro muchachotes bizarramente vestidos se aparecieron de la nada con unos scooters y empezaron a hacer unas volteretas que daban entre risa y pena, pero llamaron la atención de todos. Excelente movida marketinera, porque resultó ser que los pibes eran una banda de música. Cuando se juntó bastante gente, bajaron de las motos, abrieron los instrumentos y se pusieron a tocar. Por cierto, sonaban muy bien. Ah, detalle argento: no pasaron la gorra...

Un rato más tarde, nos levantamos y salimos a dar una vuelta por la zona, que cada vez tenía más y más congestionamiento humano (?). Tardamos un buen rato en elegir dónde cenar, pero finalmente optamos por Cantina, un bar de deportes donde comimos enormes porciones de diversa índole y degustamos Luxemburgo-Rumania. Partidazo (?)

No pintó bailongo esta vez, pero no faltará oportunidad seguramente... Gracias por estar!!

1 comentario:

  1. Ignorantes...no saben que los viernes a la noche es el momento en que mis hijos salen a buscar sus presas...

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