martes, 20 de septiembre de 2011

Día 108 - Horas extra

Ya lo dije alguna vez, pero no está de más repetirlo: por más que uno cuente las cosas de forma graciosa (creo) y por más que tratemos de aprovechar la experiencia para pasarla bien y conocer nuevos lugares y culturas, la realidad es que todo esto es un proyecto laboral, y nosotros vinimos a trabajar. Los chistes al respecto causan gracia o no, molestan o no, según de quién vengan, por suerte cada uno sabe quién lo quiere bien...

Después de esta editorial marianogrondonesca (?), sale un breve resumen de lo que fue el día de hoy, antes de que se me terminen de cerrar los ojos y tenga que tomar la tremenda decisión de ir a dormir o ver un capítulo más de House... En fin, decía que la introducción combativo-revolucionaria (?) viene a cuento de que hoy nos tocó laburar y mucho. No, no me quejo, pero si te cuento cuando paseo también te cuento cuando produzco... (ah, sí, parece que me vine violento hoy, jajaja).

Desayunamos como siempre, o no como siempre en realidad porque esta vez llegué temprano, jeje. Tanto, que hasta me sobró tiempo para pedirme un omelette... Ay, la dieta... Salimos para la oficina y en la caminata se empezó a notar que éste ha sido nuestro último día de verano, porque ya no hace tanto calor y empezó a soplar el viento.

Al ratito llegó Garry, y durante toda la mañana casi ni hablamos, estuvimos los 5 enfocadísimos en nuestras computadoras. Cómo habrá sido el asunto que se nos pasó la hora de almorzar... Bueno, en realidad a mí no, mi estómago es muy sabio, jeje, pero como nadie decía nada decidí esperar... Finalmente terminé saliendo con Ari, ya que Caro, Elen y Garry tenían una llamada y apenas si les dio tiempo para ir a comprar algo y volver...

Fuimos al café Fitto, donde se batió el récord mundial de espera de comida. El salmón de Ari tardó más o menos 45 minutos en atravesar la puerta de la cocina. Ya que los muchachos del libro Guinness estaban por ahí (?) contaron la cantidad de espinas del pescadito. Le faltaron 2 y batíamos otro récord, jajaja. Ah, por la espera le regalaron una especie de licuado de manzana y naranja, bastante aceptable...

A la tarde hubo más llamadas, de las que algunos de nosotros participamos, y hasta nos vinieron a visitar Marius y Catalin (volvió de sus vacaciones) para sumarse a alguna. El tiempo fue pasando y así como quien no quiere la cosa nos terminamos quedando casi hasta las 7 de la tarde, cuando deberíamos irnos a eso de las 5, 5.30. Peor Garry, que se quedó bastante más después de eso...

A la salida, me junté con Elen y Caro para reservar alojamiento para nuestro próximo destino. Ari no viene, ya se enterarán por qué. Mañana esperamos ir a ver algo de tenis, pero me parece que el horario nos juega en contra... Gracias por estar!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario