lunes, 26 de septiembre de 2011

Día 111 a 114 - Chipre, mudanza, novio y demás

Acá estoy, de regreso en el mundo blogueril (?). Las razones de mi ausencia han sido varias, entre ellas podemos citar un pequeño viajecito de fin de semana y una mudanza que terminó a las 2.30 am de ayer a la noche, o sea de hoy. Lo bueno es que ya estoy escribiendo desde la nueva habitación, que está mejor decorada, tiene mejor vista y tiene otro status (?).

En fin, como siempre que se me juntan varios días para escribir, esto va a ser más descriptivo que otra cosa, no tan mágico (?) como suele ser. Además, el retorno al gimnasio me dejó liquidado física y mentalmente, así que ando necesitando un poco de dormición... (?) Pero basta de adelantos, vamos a los hechos...

El viernes ya ni me acuerdo qué pasó en el trabajo, voy a ser sincero, jajaja. Seguramente, en esto creo no equivocarme, laburamos bastante, como viene siendo la tendencia... Luego Elen, Caro y yo llamamos un taxi y partimos hacia el aeropuerto de Baneasa, un complejo que hace que Aeroparque parezca el mejor aeropuerto del mundo y que te saca una buena parte de las ganas de viajar (no juzguen la frase si no lo conocen, por favor, jeje).

El avión de Blue Air despegó relativamente a tiempo y un par de horas más tarde nos depositó en Chipre, una hermosa isla ubicada en la parte más oriental de Europa. Al bajar del aeroplano (?) nos enteramos que el transporte público en aquel país escasea bastante, lo cual complicaba nuestro traslado de 60 km desde la terminal en Larnaca hasta nuestro destino en Agya Napa. La casualidad quiso que encontráramos una pareja de italianos que iban al mismo hotel que nosotros y que estuvieron dispuestos a compartir un taxi.

Después de sacarnos la sorpresa por descubrir que nuestra "habitación de hotel" daba directo a la calle y quedaba a una cuadra de la recepción, dejamos los bolsos y salimos a recorrer el centro. Comimos una porción de pizza por ahí, tomamos algo en un bar y a dormir...

El sábado nos levantamos tempranito, no desayunamos porque no estaba incluido (=P) y echamos a andar los 2 kilómetros y monedas que nos separaban de la famosa (o así parece al menos) Nissi Beach. Valió la pena la caminata, la playa es sensacional, con un color de agua pocas veces visto, sin olas (es discutible si esto es virtud o no...), arena casi blanca y un paisaje fantástico. Ah, y un montón de chicas haciendo topless, pero no sé si viene al caso... =P

Pasamos el día tirados panza arriba, intercalando con algunas cuantas entradas al mar Mediterráneo, un almuerzo y un concurso de camisetas mojadas que decepcionó bastante a algunos de los presentes. Bueno, ok, a mí, jajaja. De regreso al hotel (bastante temprano termina el asunto por cierto) compramos algo para merendar, luego nos bañamos y salimos. Cena, barcito y un rato de boliche en un lugar que tiene toda la pinta de que en temporada alta la rompe...

Mientras tanto, Ari salió a caminar por Bucarest, fue a ver perder la semifinal del Abierto de Bucarest al pobre Chelita, y se dedicó a esperar... Sí, después de alguna que otra cuenta regresiva fallida, el sábado por la noche llegó Leandro, a quedarse por un par de semanas (podíamos contarlo esto?? jeje).

El domingo nuestro parecía repetir la rutina del día anterior, pero no... Sí salimos para Nissi, esta vez después de desayunar, pero cuando estábamos tirados en la arena empezamos a ver unas nubes... Después otras más, y más, hasta que el cielo estuvo completamente cubierto y comenzaron a caer algunas gotas... Precavidos, corrimos (es un decir, jeje) a buscar refugio, pero nos encontramos con que el complejo no estaba preparado para recibir la lluvia, ya que la mayoría de los techos eran maderitas separadas que obviamente no frenaban el agua. Mal por ellos, porque el diluvio que se largó fue digno de una de Spielberg (?) y los muchachos de los barcitos tuvieron que rajar a esconder máquinas, vasos de cartón y otros menesteres... Nosotros nos refugiamos debajo de un toldo a ver el espectáculo y procurar que no se tratara del fin del mundo, jajaja.

Pero no lo fue. Paró, pudimos almorzar y volvimos a la playa. Caímos rendidos de sueño los tres, y cuando despertamos el sol radiante había vuelto a desaparecer y el gris dominaba el paisaje nuevamente. Dispuestos a no caer otra vez en la trampa, empacamos (?) y volvimos al hotel, pero sólo cayeron algunas gotas más, por lo que claramente fuimos engañados y burlados por el clima... Hicimos tiempo al borde de la pileta hasta que llegó el momento de volver a abordar el avión. Lo que nos costó conseguir taxi barato ya no lo cuento porque aburre, pero a pesar de que la situación nos indigna nos la volvimos a rebuscar... Mientras tanto, en Ciudad Gótica (perdón, Bucarest, jeje) Ari y Lean recorrieron la ciudad y casi entran al Parlamento, pero le pifiaron al horario...

Al volver a Rumania, teníamos que cambiarnos de habitación. Teniendo en cuenta que llegamos al hotel a la 1am, no estuvo bueno que nos tocara el recepcionista menos despierto de la historia del mundo. Ok, exageré, pero las hizo todas mal el pibe... Conclusión: tardamos una banda, pero finalmente nos mudamos.

Así llegamos a este lunes que ya está terminando. Sin Garry (está en Eslovaquia trabajando) en la oficina, con el regreso de las visitas de Marius, con un almuerzo en el ya célebre Fitto Café, donde siguen tardando una eternidad en traer cualquier plato caliente, y sin novedades de Argentina (escriban, che, no se corten... =P).

Por la tarde, después de un pequeño desencuentro geográfico (ellas esperaban en un ascensor, yo entré por otro) acudimos con Elen y Caro al gimnasio, por primera vez como "legales", ya que estas habitaciones están en un sector que sí tiene permitido el acceso al gym (esa fue una de las razones principales del cambio). A pesar de las dificultades causadas por la falta de estado (=P) metimos una linda rutina, buena para arrancar. A ponerle ritmo ahora, jeje...

Cena en la habitación, un poco de MSN y a la camita... Otra vez no pude cumplir el objetivo de hacer esto resumido, jajaja... Gracias por estar!!

2 comentarios:

  1. Me molesta terriblemente los que dejan un comentario sin dar la cara.

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  2. A mí no, me parece perfecto que dejen comentarios, si no quieren dar la cara es su problema, jeje

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