miércoles, 28 de septiembre de 2011

Día 116 - Shaná Tová

O sea, buen año, feliz 5772 para toda la comunidad judía, y como leí por ahí, también para todos aquellos que tengan ganas de pasar al año siguiente un par de meses antes que el resto, jeje.

Con Elen fuimos a escuchar una ceremonia, a un templo que queda a unas cuadras del hotel. El camión con la leyenda "Brigada Antiterrorista" en la puerta nos asustó un poco, pero parece que no nos buscaban a nosotros así que todo bien, jajaja. El servicio fue bastante más corto de lo que hubiéramos esperado (apenas 45 minutos), pero mucho más lindo de lo que hubiera imaginado, y también mucho más poblado (a ojo, debía haber unas 50 ó 60 personas entre los hombres de la planta baja y las mujeres del primer piso).

Por suerte para nosotros, entre los presentes se encontraba el embajador de los Estados Unidos en Rumania junto a su mujer. ¿Por qué eso fue una suerte? Porque de otra manera no hubiéramos gozado de la traducción en inglés de todas las cosas que se decían y no entendíamos, jeje.

Después de eso, como nos sobraba tiempo, dimos una vuelta por el barrio y encontramos un par de lugares bastante interesantes, como un supermercado que no conocíamos y un par de restaurantes potencialmente buenos.

Para qué nos sobraba tiempo? Buena pregunta... Nos teníamos que encontrar con Ari y con Lean (Caro se bajó a último momento, Garry sigue en Eslovaquia) a comer en el Hard Rock Café. No fue muy típica de la fecha la comida, pero estuvo buenísima y quedamos tan mal que casi no podíamos movernos...

Lo cual resultó un problema, por dos razones: primero porque al salir tuvimos que cruzar la calle corriendo, y segundo porque no pasaba un p*to taxi libre por la calle, con lo cual tuvimos que empezar a andar. Desconfiados de la seguridad de transitar esas calles, pero con la convicción de que era nuestro único remedio, arrancamos. Hicimos un breve stop en una parada de colectivo, pero los bondis tenían la dificultad adicional de qué no sabíamos las rutas, no sabíamos la forma de pago, no sabíamos nada básicamente.

Unas cuadras más adelante encontramos el Arco del Triunfo y ahí, haciendo honor a su nombre, ganamos, je. Ari vio a lo lejos (esta es la parte increíble, que Ari haya visto algo a lo lejos, jeje) la lucecita verde característica de los taxis vacíos y empezó a hacerle señas al conductor, hasta que éste se acercó con al auto y nos invitó a subir. Yo ya me veía caminando las 30 cuadras, jeje... Moraleja: Ari fue nuestra heroína del día, con lo cual deduzco que Elen fue la marihuana y Caro la cocaína, o al revés (niños, diganle NO a las drogas... =P).

Antes de todo esto, otra jornada de laburo como las que vienen siendo, un almuerzo en el restaurante italiano, y una breve siesta para quien esto que escribe, que cierra preguntandose qué demonios hace despierto a las 2.30 am... Gracias por estar!!

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