martes, 13 de septiembre de 2011

Día 101 - El supermercado

Son esos días en que no pasa mucho. Trasnochado después de haber visto tal vez el mejor partido de tenis de mi vida (no llegué a verlo completo, acá terminó 3.30 am), me levanté lógicamente con sueño. Con Elen, Caro y Garry camino a Bulgaria (llegaron bien, seguimos haciendo un servicio a la comunidad, jeje), la única que me esperaba para desayunar era Ari, que también había visto parte del match, aunque no tanto... Terminamos rapidito y salimos para el laburo.

Casi no habíamos terminado de acomodarnos en la oficina, en nuestro cuartito que ahora sí brindaba ciertas comodidades al ser únicamente dos, cuando entró Marius. ¿Para qué? Para preguntarnos si queríamos comer comida libanesa, y explicarnos que teníamos... ¡3 minutos! para decidirnos. Sí, es buen chico, pero a veces un poco acelerado, jeje. Amablemente declinamos la oferta, explicándole que era muy temprano para tomar semejante decisión.

Sin tantas distracciones alrededor, la jornada fue bastante productiva, laburando cada uno en lo suyo y ayudándonos mutuamente. Esto fue así, aunque los resultados finales así no lo demuestren, jeje. Además de las habituales, hoy a mí me tocó la tarea de regulador del aire acondicionado, con la dificultad de que el control estaba en una oficina bastante lejos...

Almorzamos pastas en Self, aquel lugar al que habíamos ido hace ya unos días y que tanto nos había gustado. Antes, pasamos por la oficina de la aerolínea rumana para averiguar por un viaje que seguramente no hagamos por complicaciones logísticas... Igual te bancamos, Delpo! Por la tarde me tocó sumarme a una llamada en conferencia, pero más allá de eso nada relevante sucedió. Por eso toma tanta trascendencia lo que ocurrió al salir de la oficina... (?)

Andaba con antojo de galletitas dulces para merendar, así que en el camino de vuelta, después de pasar por algún evento religioso que tenía pinta de groso, Ari me acompañó a un par de mini mercados a buscar algo que no sabía bien qué era y que por supuesto no encontré, jeje. Cuando ya había perdido las esperanzas, a media cuadra del hotel lo encontré...

El supermercado. Para ustedes que tienen un Carrefour Express cada dos cuadras esto podrá ser superficial, pero para los bucarestienses (?) haber descubierto una tienda tamaño normal, con góndolas y todo, es un hallazgo que merece ser celebrado. De yapa, las galletitas que agarré están buenísimas, aunque ahora no me acuerdo cómo se llaman, jeje.

Luego de esta gran noticia, decidimos debido al calor postergar el plan de gimnasio y mandarnos para la pileta, mucho más acorde a las temperaturas que nos engalanan... (?) Allí disfrutamos, además de unos ricos licuados (milkshake, smoothie, como se llame), la negligencia de una madre, que dejó a su hijo jugando y corriendo al borde de la piscina, y tirando cosas al fondo de la misma, incluido un vaso de vidrio... Genia!!

Hartos de comer afuera, cada uno fue para su habitación. Yo elegí pechuguita de pollo, para Ari fue leche con cereales, se ve que las chicas no necesitan cenar, jajaja... Gracias por estar!!

1 comentario:

  1. Eso...bien bien...siguete alimentando...vuelvete mas gordito con mas sangre...Ingenuo, no se da cuenta que sigue siendo un peon en mi juego de ajedrez que está a punto de ser atacado...

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