Lo intenté, pero no pude. Quise, pero no sale. Había vislumbrado la posibilidad de no postear hasta mi regreso, pero fue más fuerte que yo. Además de la comodidad que significa contar las cosas una vez y no 50, los que me conocen saben que me gusta escribir. ¿Por qué hablo tanto en primera persona? Porque por primera vez desde que empezamos con el proyecto, estoy en un país diferente al resto de las chicas... Sé que ellas me extrañan muchísimo, así que voy a decir que yo también, para no quedar mal... =P
Amanecí en Bucarest, desayuné a las apuradas y salí corriendo a encontrarme con Garry, Elen y Ari para ir a la oficina. El ritmo de laburo no afloja, pero las cosas van avanzando y eso está bueno. A la hora de almorzar, Marius propuso ir a Snack Attack, propuesta que nos arrepentimos de aceptar apenas lo hicimos, ya que no nos gusta demasiado...
Por la tarde seguimos dándole duro y parejo, pero yo me fui unos minutitos antes. Si bien ya tenía la valija casi lista, no quería olvidarme de nada importante y por eso quería empacar (?) con tiempo... Cuestiones de principiante, jeje... Garry sí necesitaba quedarse hasta tarde, por eso tuve que esperarlo en el lobby unos minutos. Ahí me encontré con las chicas, que salían para... sí, adivinaron, el shopping, jeje... Aprovechamos para despedirnos nuevamente (espero que les sea leve su estadía rumana estos días) y al ratito llegó el muchacho y nos subimos a un taxi.
Llegamos con tiempo, hicimos el check in (no teníamos nada para despachar, pero nos enteramos que al subir al avión nos sacaban el carry-on) y luego hicimos tiempo comiendo algo en Burger King. A propósito, no sé si eso fue la merienda o la cena, y esa confusión me genera hambre ahora, jajaja.
Un micro nos llevó hasta el avión, que tal como indica el título compite por el premio al más chico del mundo. A uno, que ha visto Lost, se le llenó el upite de preguntas, sobre todo al escuchar el ruido de las turbinas modelo siglo XIX y recordar las palabras del sabio Homero Simpson: "Eso... es una turbina fallando". Pero mis especulaciones eran falsas: una vez más quedó comprobado que el tamaño no importa (=P) y llegamos a destino sin problemas. Por esos misterios de la diferencia horaria, despegamos cerca de 21.30 y aterrizamos en Budapest... a las 21.45!!
Después del correspondiente sellado de pasaporte, nos subimos a un taxi que nos depositó en el hotel, justo frente al río que separa Buda de Pest. Al entrar a la habitación y ver que sobre la cama había una bata y pantuflas, llegué a la conclusión de que soy un tipo importante... (?) Otro detalle coqueto es que la caja de seguridad del cuarto se cierra con una tarjeta de crédito, y se vuelve a abrir únicamente con esa misma tarjeta. Lo que no sé cómo se hace es para guardar la tarjeta adentro de la caja...
Si después de ese chiste no tiraron la PC por la ventana, sólo me queda una cosa por decir... Gracias por estar!!
Jaja, sos un ídolo Dieguito!!!!!
ResponderEliminarGarry....
Yo tendría cuidado con Garry.
ResponderEliminarPrimero hacen dejar en la habitación bata y pantuflas.
Luego una botella de champagne.
Sin querer un roce "involuntario" de las manos...
Maldito Van Helsing, casí me hace desaparecer de este mundo en el que ya eh vivido mas de 500 años. Maldito sea, mira en que estado me ah dejado? Debo hacerme transfuciones de sangre con morcillas 2 veces a la semana...Ya me las van a pagar ese cazador de monstruos y ese goridto de ojos verdes...
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