Voy a aprovechar para contar algunas cosas de la bonita ciudad de Bucarest, que nos está alojando temporariamente. Sí, temporariamente, ya a esta altura saben cómo es la historia, je... Decía entonces, que contrariamente a lo que la mayoría (me incluyo) pensaría, se parece muchísimo a mi ciudad natal, la bella Buenos Aires, y sus habitantes se asemejan a los porteños más de lo que uno creería...
Una de las formas de verlo es en el tránsito. Acostumbrados a la paz de Wilmington, nos llamó un poco la atención volver a nuestra realidad cotidiana del caos. En cada semáforo verde alguien sale "arando" y en cada luz roja se escucha una frenada violenta. Embotellamientos, bocinazos y veredas angostas que ponen en riesgo la salud de los peatones completan el combo. Sumado a esto, los mapitas de la ciudad te cuentan que viajar en bondi no es placentero porque van demasiado llenos y que algunas líneas de subte conviene no tomarlas... ¿Les suena?
El clima también se parece. Si bien por cuestiones hemisféricas tenemos las estaciones cambiadas, el calor que estamos sufriendo se le parece bastante a los veranos de la city. Dicen que con el frío no, que ahí gana Rumania caminando. Esperemos no estar acá para ese entonces, jeje.
Ojo, también hay coincidencias en las cosas buenas, no se malinterprete. Por ejemplo, da gusto caminar por la calle. Las mujeres de por estos pagos son casi tan lindas como las argentinas, y además según comentan las chicas (especialistas en el tema) se visten bien y se producen mucho. Punto para ellas. También dijeron algo de los flacos pero mucha importancia no les di... (ventajas de ser el que escribe, la información va parcializada, jajaja). Fisionómicamente también somos similares, evidentemente el componente latino en ambos pueblos no ha sido en vano.
Así podría seguir un rato largo, hablando de la comida, de los pibes que piden en la calle o de los paisajes. ¿Por qué me puse a filosofar sobre Bucarest? Básicamente porque nuestro día no tuvo mucho para contar. Súper desayuno nuevamente, a laburar arduamente todo el día, encerrados con Garry en el cuartito que nos prepararon, almorzamos sandwiches y ensaladas cerca de la oficina, y después del trabajo nos juntamos en el balcón de Elen a tomar mate.
Sí merece comentario la cena, ya que un inocente paseo por la zona (da la sensación que se puede caminar tranqui de noche) nos hizo tropezar con el restaurante "La Mama", o algo así... Las chicas quedaron fascinadas con la decoración, la comida tenía pinta de ser buena, estábamos a 2 cuadras del hotel... Conclusión: entramos. Buena decisión, rica cena y promesa de volver...
Ahora a dormir, mañana viene el primer viernes, decidir si salimos o no y analizar los planes del fin de semana, que difícilmente nos encuentre lejos de esta ciudad, nuestra segunda Buenos Aires... Gracias por estar!!
Si...si...perfecto..Mi control mental está funcionando a la perfección. Sigan creyendo que están en un lugar parecido a su ciudad natal. Todo está saliendo bien..
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